COLINETA. Gastronomía e literatura.contacto: miguel(arroba)colineta.com
|
Se muestran los artículos pertenecientes al tema ARTIGOS. 31/03/2006TRASLADO DEFINITIVO![]()
29/03/2006CONCHAS DE ALMEJAS EN LATA![]() Anda estos días en los periódicos la noticia de la salida al mercado de una conserva de almejas a la pescadora con concha, elaboradas por una empresa gallega, asegurando que la conserva elaborara con un método único desarrollado por el departamento de I+D+I de la empresa, sin contar más al respeto. Los periódicos tratan el tema como si de una gran novedad se tratara, asegurando algunos que es una delicatessen. Yo no probé estas almejas y no puedo opinar, pero me pregunto el porqué de la presencia de la concha dentro del tarro de cristal en que se vende la conserva. Y también sobre su precio, por ver cuanto me cuesta el gramo de concha, que seguramente no voy a comer porque algo me dice que va a estar dura. Así que miro la web de la empresa comercializadora, Mar de Couso, que anuncia sus “conservas selectas” entre las que aún no están estas almejas, por lo que me quedo con las ganas de aprender más. La empresa vende en su web diversas conservas de atún y preparados de pescado. Destaca que en todos los casos se emplea aceite de oliva, lo que aplaudo hasta con las orejas. Pero ya no me gusta tanto leer los ingredientes de las sus “colas de langostinos al ajillo”: surimi de pescado, aceite de oliva y ajo. ¿Y las colas de langostinos dónde andan?. A lo mejor la etiqueta de los tarros dice que se trata de uno “sucedáneo” de colas de langostinos, pero en la web se dice bien claro “colas de langostinos al ajillo”. Nada más. La composición del “pulpo a la gallega en aceite de oliva” es la siguiente: “pulpo calamar (dosidicum gigas), aceite de oliva, pimentón, sal”. Y resulta que el tal dosidicum gigas no es más que el calamar gigante, también llamado “potón del pacífico”, que procede de las costas de México y Chile. Su manto puede llegar a medir un metro de largo, con un peso de hasta 25 kilogramos. El Consejo Superior de Investigaciones Científicas asegura haber creado un procedimiento para la elaboración de surimi a partir de esta especie, procedimiento que fue patentado y vendido a una empresa española. Fotografía cortesía de Sonja Heinrich 27/03/2006¿BOTELLÍN O BOTELLÓN?![]() Corrían los primeros años setenta. Puede que fuera en 1970. Era septiembre y O Valadouro se preparaba para la celebración de la penúltima fiesta de su calendario festivo del año: las “Dolores” de Budián, con dos días de fiestas y verbenas en el atrio situado al pie de la iglesia parroquial. Este año la comisión de fiestas no llega a un acuerdo con los propietarios de las cantinas que siempre se situaban en el campo de la fiesta. Los cantineros no están dispuestos a ceder a las exigencias económicas de la comisión, que consideran desproporcionadas, y deciden no ir a las “Dolores”. Todos menos la cantinera de Santa Cecilia, que ve una buena oportunidad de negocio y decide ser la única que plante su establecimiento en la fiesta. El resto de cantineros reacciona ante tal deslealtad y se plantan en medio de la verbena con el remolque de un tractor atestado de cervezas, que venden a precio de coste. La fiesta fue continua y los excesos etílicos generalizados. Allí estaban las pandillas que compraban las cervezas por cajas (cuatro o cinco cajas cada vez) alrededor de las cuales hacían corro y fiesta. En un de estos corros, Óscar de Lourenzo se dedicaba a vaciar cervezas por encima de la cabeza de cada vieja que pasaba a su lado: “Calle, señora, calle, que uno no tiene oportunidad de bañarse en cerveza todos los días”, decía cuándo las viejas protestaban por el trato recibido. Un integrante de otro corro (¿Abilio de los Lobos?, ¿Amando?) invitaba a los hombres trajeados que se le acercaban. Cogía uno “cuarto” de cerveza, le quitaba la tapa y se la metía al trajeado en el bolsillo del paño de la chaqueta, eso sí, boca abajo. Y la chaqueta quedaba para el tinte. Llenos de razón, los cantineros se dedicaron la boicotear el negocio de la cantinera desleal. Y ahí estaban Ovidio y Fernando, llevando entre los dos una caja de cerveza y vendiendo entre las mesas de la cantina intrusa. Y “O Carrexo”, el pescador de truchas más famoso de la historia de O Valadouro, con el su cesto de pesca cargado de cervezas y vendiéndolas por el medio del baile. El remolque se vació y fue a recargar a Ferreira, recogiendo toda cuanta cerveza tenías los bares de la villa para volver la Budián. Ferreira quedó desierta, en Budián no cabía un alma. Y se volvió a acabar la cerveza. La del día siguiente es otra historia. Entonces fue la boticaria quien hizo caja. La cerveza El León era una de las más populares por entonces. Los interesados en antiguas botellas de cerveza española serigrafíadas non pueden dejar de visitar Breweriana, a la que pertence l imagen que ilustra este post. 23/03/2006PAÍS DE TRES QUESOS... Y ALGUNO MÁSPasó un año más la feria del queso de Arzúa, verdadero paraíso para los aficionados a nuestros quesos, que allí pueden encontrar algunos que raramente andan por las estanterías de los supermercados e incluso de tiendas especializadas. El panorama del queso gallego no es muy alentador, y parece que caminamos hacia un monocultivo que nos empobrecerá irremediablemente. Galicia cuenta con tres denominaciones de origen queseras, que amparan a los producidos en la zona de Arzúa-Ulloa, en el Cebreiro y en San Simón de la Costa, en el ayuntamiento lucense de Vilalba, a los que el poeta chairego Manuel María dedicó un emotivo poema. De esta manera parece que Lugo es una potencia quesera: dos denominaciones de origen propias y otra en el límite de la provincia con la de la Coruña, denominación en la que también se incluyen quesos lucenses. Pero la realidad es otra. Fuera de la propia provincia, los quesos de San Simón y, sobre todo, del Cebreiro, son pura anécdota al lado de la enorme oferta de los procedentes de la zona de Arzúa-Ulloa, que dominan el mercado del queso gallego no solo en Galicia, sino también fuera de nuestras fronteras. Este año en la feria del queso de Arzúa hubo mucho más que quesos de tetilla, como siempre sucedió. Por encima de todo destaca allí la oferta de los llamados “quesos de nabiza”, verdaderamente maravillosos, al tiempo que difíciles de encontrar fuera de las ferias de la zona. El queso común de la zona se hace con leche de vaca y madurara poco tiempo. Son quesos tiernos, mantecosos, que saben a leche y mantequilla y dejan en nuestra boca un poco de acidez, agradable cuándo es eso, un poco, pero insufrible cuándo el queso está excesivamente ácido. Las mejores piezas de este queso se ponen a secar una vez maduros. En tiempos se guardaban para el verano, para tiempos de siegas y trillas, pero en este mes de marzo están espléndidos. Siguen a ser quesos tiernos y mantecosos, aun que por afuera aparenten duros, guardando en su interior todas las esencias concentradas del producto. Lamentablemente, como dije, su comercialización se limita a las ferias y mercados de la zona. Tampoco es manco el queso de la misma zona bien curado, que me recuerda algunos quesos zamoranos, de sabor fuerte y a veces un poco picante. Esta especialidad se está abriendo a los canales comerciales, aun que muy tímidamente, por el momento. Este queso gallego curado sorprende a quien no lo conoce, ya que acostumbrados como estamos a pensar que todos los quesos gallegos son tiernos sorprende encontrarse con especialidades curadas. Los quesos curados también se pueden encontrar en el Cebreiro, aunque me parece que cada vez es menos común. Como en cualquier otro lugar, la curación es la manera habitual de conservación del queso, un alimento que era sencillo producir en la propia casa en invierno, con temperaturas idóneas, para disponer de él durante mucho tiempo. Para mí, los quesos curados del Cebreiro no tienen la misma gracia que los de Arzúa y puede que por eso los naturales de la montaña luguesa, cuándo quieren conservar su queso, recurran al congelador. Se congela el queso envuelto en plástico o papel de aluminio de cocina y se deja descongelar a temperatura ambiente cuándo se quiere emplear, pareciéndose a un queso fresco. Ya ven que la tecnología suplanta a las viejas costumbres. Ahora en Galicia ya producimos quesos en conserva que, segun el fabricante, una empresa pontevedresa, duran más de dos años dentro de su lata. MARMITAS Y PUCHEROSMuy interesante. El gallego Ramón Núñez Centella, científico y gastrónomo, director de los Museos Cientíticos de A Coruña y miembro de la Academia de Gastronomía de Galicia, publica un interesantísimo articulo sobre marmitas, pucheros y otros recipientes en la edición digital de la revista Muy Interesante. 22/03/2006SAPOS, SAPILLOS, CHULAS Y REPÁLALOSSAPOS, SAPILLOS, CHULAS Y REPÁLALOS Hace exactamente hoy un año escribía sobre las chulas de pan de la Mariña de Lugo, y unos días después sobre la coincidencia entre estas chulas y los repápalos andaluces y extremeños. Vuelvo sobre el asunto ya que encuentro más información sobre el tema, puesto que en Extremadura también son propios los “repápalos de leche”, exactamente iguales que las chulas mariñanas. Por otro lado, en el sur de Galicia, concretamente en la zona de la Limia, se cocina un postre propio del tiempo de carnaval muy semejante a las chulas de la Mariña, pero con la diferencia de que en su composición entra la cerveza. Este postre lleva el nombre de “sapos”. Y miren por dónde, también en Extremadura hacen un postre semejante, pero esta vez bajo el nombre de “sapillos”. Son propios de la zona del Jerte y Campo Arañuelo, dónde se consumen fundamentalmente por la Semana Santa. Al final, “sapillos” y “repápalos” son la misma cosa. La misma preparación sirve también en Extremadura para preparar un primer plato llamado “sopa de sapillos”. 20/03/2006ALERTAN DE LA PRESENCIA DE MERCURIO EN EL PESCADO![]() De Estados Unidos llegan noticias preocupantes sobre el contenido de mercurio en los pescados. Segundo leo en el periódico, Greenpeace y GotMercury recogieron muestras de sushi en restaurantes de Los Ángeles y Santa Mónica, en California, encontrándose con que el contenido de mercurio de los mismos doblaba el máximo recomendado por las autoridades sanitarias. La situación parece preocupante. Tanto que la Food and Drug Administration de los Estados Unidos recomienda a mujeres embarazadas y niños no consumir tiburón, pez espada y caballa por su alto contenido en mercurio, y previenen contra un consumo abusivo de atún fresco o enlatado. Los interesados no deben dejar de visitar la web de GotMercury, dónde encontrarán información detallada e incluso un contador de mercurio, dónde pueden comprobar la ingesta del mismo en función del peso y de la cantidad de pescado consumido. El contador incluye una lista de pescados y mariscos en los que faltan algunos de los más consumidos en Galicia, pero no deja de resultar curioso. GRELOS NO SON NABIZASNabo, nabiza y grelo, trinidad del gallego. El dicho popular deja bien claro cuál es la verdura nacional de los gallegos, por mucho que también se consuma en las tierras próximas a la nuestra y en países lejanos de nosotros, incluso en la China de legendaria y exquisita cocina. De los tres bocados que nos ofrece el nabo, los gallegos consumimos fundamentalmente los dos segundos (nabizas y grelos) y dejamos para cerdos y vacas a raíz, la cabeza del nabo, que cocida tiene casi el mismo sabor que los grelos. Hay lugares de Galicia dónde la cabeza del nabo va al caldo al tiempo que las nabizas o grelos, pero son casos excepcionales, siendo la norma que esa parte de la planta se convierta en forraje para los animales. De un tiempo la esta parte incluso hay nabos (la raíz) para consumo humano en los supermercados gallegos, pero de variedades diferentes a las que nosotros cultivamos y procedentes de fuera de nuestra tierra. Pero aunque que el grelo y la nabiza sean nuestra verdura nacional, el desconocimiento sobre una y otro y sus diferencias está cada vez más extendido. Dónde yo vivo, en las tierras de Compostela, es habitual encontrar en la frutería o en el supermercado nabizas y grelos al mismo tiempo, siempre más caros los segundos que las primeras. Claro que yo no son capaz de distinguir unas y otras, porque en realidad nos están ofreciendo el mismo producto con dos nombres y precios diferentes. Uno, que se crió en una villa pequeña, recuerda aquellos tiempos en que las tierras sembradas de nabos pintaban de amarillo los alrededores de la misma después del carnaval. Y recuerdo la vieja costumbre de ofrecer a cualquiera la posibilidad de coger un brazado de nabizas o grelos, cada cosa en su tiempo, para hacer el caldo, una ensalada o acompañar un buen lacón. Así que alguna vez me tocó ir a tal o cual tierra a buscar unas nabizas o unos cimós, que así llamamos por allí a los grelos, y muchas veces después me tocó limpiar la verdura y prepararla para ir a la pota. Una nabiza y un grelo se distinguen a primera vista. La nabiza es hoja y nada más. Como toda hoja tendrá su pedúnculo, el rabo que la une a la cabeza del nabo, más o menos largo y grueso, pero pedúnculo. El grelo es el brote del que salen las flores. Nace directamente de la cabeza del nabo y puede ser gordo como un pulgar o bien delgado, naciendo de él los pedúnculos de las hojas (nabizas) que lo acompañan. Finalmente, en la punta del grelo acabará apareciendo la flor del nabo si no acaba antes en la pota. Habrá, seguro, lectores que consideren que estoy escribiendo obviedades. Cierto para ellos, y para mí, pero estén seguro de que muchos otros estarán a descubrir en estas líneas que en el grelo no todo es hoja. Del ramito de flores sin abrir que muchas veces llevan los grelos, y que muchos consumidores tiran, podría escribir en otro momento, que si muchos gallegos las tiran, hay lugares dónde se ponen en conservan y se venden a buen precio. 17/03/2006CALDO GALLEGO DECONSTRUÍDOUn caldo gallego deconstruido y una vieira confitada envuelta en canelón de agar-agar le sirvieron a Adrián Elizecha, acompañado de Aitor Martínez, para proclamarse ganador del VII Concurso de Cocina José Rodríguez-Moldes Rey, organizado ponerlo IES Fragas do Eume de Pontedeume y en el que participaron diez equipos representantes de centros de toda Galicia. La web de este centro ofrece todas las recetas que allí preparan. Los ganadores, estudiantes del centro de Pontedeume, prepararon el caldo gallego desconstruido consistente en terrina tibia de berza, patata y oreja, con crema de chorizo, alubias, coulis de berza, picatostes de pan frito y aire de caldo. Por otro lado presentaron una vieira confitada en aceite de nuez y flor de coco, con canelón transparente de agar-agar relleno de hígado de rape flameado y jugos de tinta de sepia y leche de coral, acompañada de arroz salvaje frito, que en el plato parecen gusanos bien gorditos. Más información en La Voz de Galicia 16/03/2006MAÍZ Y MIJOEn el anterior comentario sobre los errores que a veces se producen hablando de maíz en la Edad Media, cuAndo no había tal en Europa, el amigo Acedre apunta, con mucha razón, que podrían estar hablando del maínzo, cereal que se llamaba millo por entonces. Efectivamente, podrían referirse la este cereal ("mijo" en castellano), pero entonces deberían hablar de millo miúdo, que es el nombre que tal cereal adoptó en Galicia una vez que el procedente de América le arrebató el nombre de millo y que sigue a usarse, aunque el cereal haya quedado ya reducido a las herboristerías y tiendas de dietética. Pero creo que no es así. En la Edad Media los cereales más comunes en Galicia eran el trigo y el centeno. El primero se cultivaba en las zonas bajas y el segundo en la montaña. Había también millo miúdo (mijo), pero no tenía la importancia de los dos anteriores, ni mucho menos la que llegaría a tener el maíz americano una vez que se difundió por Galicia. La llegada del cereal americano provocó una verdadera revolución en la agricultura y ganadería gallega. Su difusión redujo la superficie destinada a trigo y a prados, causando una merma de la ganadería bovina y un incremento notable del porcino. Según los historiadores gallegos, la vaca fue el animal del pobre en la Edad Media. Daba trabajo, leche y carne y comía hierba, que era abundante. Los cerdos, que solo daban carne y competían con el hombre en su alimentación, eran ganado de ricos. La llegada del maíz modificó este panorama y los pobres cada vez tuvieron menos vacas, hasta quedar sin ninguna, mientras iba incrementándose el número de labradores que tenían cerdos. Por su parte Ovidio nos invita a conocer los arcones en que llegó a Asturias el primer máiz procedente de América. 15/03/2006¿MAÍZ MEDIEVAL?Hay dos alimentos que los gallegos (a lo mejor había que decir que ciertos gallegos) tenemos mitificados, como son las castañas y el maíz. Si bien las primeras llevan entre nosotros mucho más tiempo que el segundo, no deja de ser cierto que ambos vinieron de fuera, aun que por vías distintas y en tiempos distantes. Hoy vamos a hablar del maíz, provocado por algo que acabo de ver escrito y que me hace pensar en un error involuntario o una metedura de pata enorme. Un viejo de mi familia, algo pedante bien es cierto, aseguraba lleno de razón, y no había dios que lo bajase de ella, que las filloas que hacemos ahora nada tenían que ver con las originales. Decía él que las verdaderas filloas se hacían con harina de maíz, y no con harina de trigo, desconociendo como desconocía, que las filloas están entre nosotros desde mucho antes de la llegada del maíz Galicia. Incluso antes del descubrimiento de América. Naturalmente, su manía era perdonable aplicando aquel dicho que indica que la ignorancia es atrevida. Pero miren por dónde, rebuscando en internet encuentro la web de una gran producción para televisión que se está rodando ahora por Galicia. A través de la misma conoceremos la cocina gallega, desde los orígenes hasta nuestros tiempos. Todo tiene un aspecto espléndido, y aguardo que la serie responda a las expectativas que hay depositadas en la misma. Pero llega uno al capítulo referido a la Edad Media y lee lo que allí se dice respeto de la cocina medieval gallega, de la que prácticamente no hay información verídica y, por lo tanto, especulamos más que otra cosa. Y se dice que entonces carne había poca, por lo que la dieta habitual de los campesinos gallegos se compondría de pan duro de trigo y maíz. Digo yo que el pan estaría duro unas veces y blando cuando se acababa de cocer, pero la dureza no deja de ser un detalle escénico con el que seguramente se quieren dejar patentes las penurias de la época. Lo del maíz es mucho decir. Segundo los historiadores, llegó a Galicia a comienzos del siglo XVII, más de un siglo después del final de la Edad Media. Su uso se popularizó en Galicia en el siglo XVIII, cuando dicho período histórico ya no era más que un recuerdo en los libros de historia. Claro que siempre se pode un acoger a la teoría de los habitantes de Cogolludo, en Guadalajara, que ven mazorcas de maíz esculpidas en la piedra del pórtico del palacio que preside su plaza mayor y que fue construido antes de la llegada del maíz a España. Ya no recuerdo si yo vi maíz en aquel pórtico... A lo mejor fue sugestión... NOTA: la web de Cogolludo se ve mejor con Explorer que con Firefox 14/03/2006AHORA LAS ANGULAS...Primero el caviar. En enero el Cites acordó prohibir el tráfico internacional de caviar procedente de la pesca de esturiones, dejando solo la posibilidad del caviar de piscifactoría. La dieta habitual de los gallegos se vio seriamente perjudicada. Ahora la Unión Europea amenaza con recortar las capturas de angula para evitar su desaparición. Otro problema para nuestra dieta y para el bolsillo de los especuladores, que viven de sangrar al consumidor y la quien pasa las frías noches de invierno en el río. La Voz de Galicia dedica hoy una interesante página a este problema, con entrevista incluida a uno de los habituales pescadores de angula en la desembocadura del río Ouro, en la parroquia focense de Fazouro, donde hace años pasé algunas noches aprendiendo en carne propia lo duro que es esta pesca. Algunas noches, todas las angulas que conseguí sacar del río no llegaban a medio llenar una taza de café pequeña. Resulta evidente que los señoritos tendrán que ir despidiéndose de este manjar. Para el resto de los mortales sería mucho mejor que en Galicia prosperara el sistema chino: pagan hasta 1.000 euros por kilo de angula viva para después criarla en viveros y consumirlas cuándo son anguilas, con un peso que multiplica varias veces al original. ¡Coño, Galicia es una potencia en acuicultura y no somos capaces de echar este negocio a andar! 13/03/2006¿QUE TE PARECE, CHE?Como cambian los tiempos Venancio ¿que te parece?, cantaba ese maravilloso grupo de viejos cubanos que componían La Vieja Trova Santiaguera, ya disuelta poR los problemas de salud de buena parte de sus miembros. Y para los jubilados gallegos de Buenos Aires, como para el resto de la colonia gallega en aquella ciudad hermana, los tiempos también están cambiando. Recibieron la visita del presidente de la Xunta de Galicia, que de alguna manera también es su presidente y, como siempre sucedió en estos viajes, hubo comida multitudinaria. Esta vez cambió el menú. Antes siempre había empanada, pulpo y carne “ao caldeiro”. Leo en el Diario de Pontevedra una crónica de Mónica Sequeiro que dice que este año el menú estuvo compuesto del tradicional entremés (ensaladilla y fiambres) y un segundo de pechuga de pollo. Nada dice de postres y vinos. Sí nos de la el precio del menú: tres pesos, que equivalen a menos de un euro. ¿Que te parece, Venancio?. Al PP no le pareció bien. Dicen que con Fraga la comida era gratis. MENUDENCIAEstoy preparando menudencia y puedo servirles una tapa sí les gusta, dijo la mesonera que me atendía, junto con unos amigos, en un soportal de la plaza mayor de Alcaraz, en la provincia de Albacete. ¿Menudencia? Pregunté. Ya me parecía la mi que ustedes en el son de por aquí. Pero seguro que les vana a gustar, así que ya viene un buen plato, respondió la buena mujer, que remataba de servirnos unas cervezas fresquitas mientras admirábamos aquella plaza de piedras rojas. Estábamos en la villa camino de Riopar con el objetivo de visitar el nacimiento del río Mundo y descubrir que incluso en la Mancha se pueden encontrar verdaderos oasis, como es esa fantástica sierra de Alcaraz. En pocos minutos tuvimos en la mesa el plato de menudencia: mollñejas y riñones de cordero fritos con dientes de ajos, estos cortados al medio y sin pelar. La mesonera nos indicó que debíamos coger medio diente de ajo con un trozo de riñón o de molleja, o uno de cada, y llevarlo todo junto a la boca. Pasaron más de doce años, pero sigo con ganas de volver la Alcaraz por probar de nuevo la menudencia y, de paso, las delicias de la cocina manchega, que poco tiene que envidiar la otras más conocidas. La manchega tiene, además, el valor añadido del nombre de sus platos tradicionales: atascaburras, duelos y quebrantos, hartatunos, tiznao, nuégados, andrajos. 11/03/2006DIABÓLICO CUBANODurante algún tiempo, La Taberna Cubana fue lugar de reunión de una clientela fija y reducida, que el tamaño del local no daba para más allá de quince o veinte clientes. Elma, una habanera nieta de un emigrante de la parroquia Vilalbesa de Noche (Lugo), era propietaria, camarera, experta en coctelería cubana y animadora del local donde se tomaban los mejores mojitos y daiquirís de todo Madrid, en un tiempo en que en la capital había únicamente tres o cuatro locales cubanos: el Centro Cubano, reducto de lo peor del exilio, el modesto restaurante Zara, propiedad de antiguos emigrantes españoles sin relación con Amancio Ortega supongo, otro restaurante próximo al palacio de los deportes y cuyo nombre no recuerdo, y La Taberna Cubana. En el Centro Cubano, aparte de un ambiente nada atractivo, hacían el mojito con Bacardí, que sabe a agua de la fuente al lado del verdaderos ron cubanos. Hablar allí de Havana Club, el único ron cubano que por entonces había en España (después llegarían Liberación y otros) era citar al diablo, pues consideraban que consumiendo esta marca se estaba a ayudar activamente al régimen castrista. En la Taberna Cubana únicamente se despachaba Havana Club, por mucho que Elma no era menos anticastrista que los responsables del otro local. Pero en la Taberna jamás se hablaba de política ni se servían productos de baja calidad. Dije que los mojitos y los daiquirís de Elma eran los mejores de Madrid, pero también preparaba con maestría otros cócteles cubanos: negrito, cubanita, high ball, cuba libre (llamado cuba bella antes de la Revolución)... y se podían tomar unas espléndidas raciones de pan con lechón, aporreado de tasajo, ropa vieja, picadillo, tamales... ¡Que delicia, solo recordar aquellos tiempos!. Otro de los cócteles de la Taberna era el diabólico, una creación de la propia Elma, forzada por las circunstancias. El caso es que por entonces el importador de Havana Club traía también de Cuba un licor llamado Diabólico Cubano y prácticamente la tabernera se vio en el deber de comprar una partida del mismo. Se trataba de un licor de canela, de poca graduación (alrededor de 22 grados), y tirando a dulce, propio para chupitos. Pero Elma se negaba a vender chupitos y correr el riesgo de que la Taberna se llenase de chavales jóvenes, que entonces causaban furor en Madrid este tipo de bebidas. Así que después de muchas pruebas, Elma dio con la fórmula del su diabólico: en un vaso de mojito (es decir, un vaso de tubo, pero más corto que los habituales aquí) ponía unas gotas de zumo de limón, un chupito de ron Havana Club de tres años, otro chupito del licor de canela que daba nombre al combinado, dos o tres cubitos de hielo y zumo de naranja fresco hasta llenar el vaso. Resultaba n cóctel delicioso, pero era el verdadero diablo. Entraba muy suave, pero el alto contenido alcohólico hacía que se subiera rápido a la cabeza, cosa que Elma siempre avisaba cuándo se pedía el segundo. Alguna vez tomo uno diabólico en la casa. No tengo el licor original cubano, que ya no se encuentra. Pero encontré un licor de canela que sirve para el caso teniendo cuidado de poner solo unas gotas, ya que el sabor la canela del mismo es mucho más fuerte que la del original Diabólico cubano. 10/03/2006MUDANZA![]() COLINETA múdouse co obxectivo de facilitar o acceso dos lectores e o traballo do autor. Tentaremos, tamén, mellorar o blo. O novo enderezo é xa www.colineta.com O actual (www.colineta.blogia.com) vaise reconverter nunha versión en castelán, ante a demanda de moitos lectores non galegos. En calquera caso, a versión orixinal do blo seguirá sendo a galega. EL SKREI LLEGA A GALICIA![]() En la foto, skrei asado sobre crema de guisantes a la menta, receta que se puede encontrar en la web de Norge. Un emigrante, un “nómada” que eso significa su nombre noruego, llega a las mesas gallegas. Hablo del skrei, el bacalao que cada año se desplaza de las heladas aguas del mar de Barents a las que rodean las islas Lofoten, en la costa de Noruega, para desovar. Su largo y penoso viaje le da a la carne de este bacalao unas características especiales de textura y ternura. Un bacalao ciertamente jugoso que ahora llega a las cocinas de un buen número de restaurantes gallegos de la mano del Consejo de Productos del Mar de Noruega. Las sucesivas campañas del skrei en diversos países europeos, aparte de la propia Noruega, permitieron componer un amplio y llamativo recetario para este pescado de temporada, recetario que se puede encontrar en la web de los exportadores noruegos de productos del mar. 09/03/2006AGUJAS EN CONSERVA Y EN El CANTÁBRICOEn un comentario al anterior artículo sobre la aguja, me dicen que en Madrid solo se encuentra en conserva y que se trata de pescados pequeños. Efectivamente, la aguja se enlata en aceite, y se trata de pequeños ejemplares que, imagino, forman parte del porcentaje de inmaduros que se pueden aprovechar cuando aparecen a bordo de los pesqueros, sin intención de capturarlos. Buscando en la red solo encontré referencias a Peña, así como a lo orgullosos que se muestran los habitantes de Sandoval de la Reina, en la provincia de Burgos, por el consumo que hacen tanto de aguja fresca como en conserva. Incluso hay alguna receta que puede resultar interesante. La talla mínima legal de la aguja es de 25 centímetros, tanto en el Cantábrico y noroeste como en el Mediterráneo. Como mucho, este pescado puede llegar a los 75 centímetros de largo y un peso algo inferior al kilogramo. Miro también en la web de Pesca de Galicia y encuentro la explicación a que no vea esta especie en los mercados de Vigo, muy bien surtidos de pescado y, por el contrario, mi cuñada me mande una invitación a comer aguja en Castropol (Asturias) vía comentario. Según los datos que saco de esta web, en lo que va de año se desembarcaron en Galicia poco más de 13 toneladas de aguja, de las que más de 12,6 toneladas corresponden a los puertos de la Mariña de Lugo (Celeiro, Burela y Ribadeo). El precio medio de la aguja desembarcada este año fue de 1,6 euros el kilogramo, por lo que en el mercado debe andar a muy buen precio. ¡Que aproveche! 07/03/2006NON HAI AGULLAFoi no Raña, do que xa teño escrito por mor das súas estupendas tapas de riles, onde a comín a ultima vez en fresco. Falo da agulla, ese feo pero delicioso peixe, tan noso e tan ausente dos noso mercados. Fun ao Raña comer, hai xa mais dun ano de entón, e entre os primeiros pratos ofrecéronnos agulla, pola que eu me decidín de inmediato. Ha ter que agardar un pouco, dixo o camareiro, que a teñen que fritir. Eu quería agulla e non me importaba agardar. Chegou a mesa un bo prato de peixe, acompañado de cachelos e ensalada de leituga, leituga raíña de maio, cultivada en Mondoñedo, un luxo de ensalada. Abrir un toro de agulla, de carne moi branca sobre a que destacaban as espiñas verde esmeralda, devolveume a miña nenez. As espiñas verdes da agulla son certamente bonitas, verdadeiras xoias naturais. Pero non hai agulla 02/03/2006GRELOS NON SON NABIZAS![]() Na foto, grelos producidos en Alacante por Agricola Villena. A mesma foto que publica o xornal. Publica hoxe La Voz de Galicia un artigo sobre “la fugaz vida de los grelos” incluíndo a seguinte definición: “Grelo. Es la hoja que brota antes de la floración, que es hasta cuando es comestible”. (non está na edición dixital do xornal) Con ideas coma estas non é raro achegarse ao supermercado e atopar dúas cestas nas que se ofrecen grelos, nunha, e nabizas na outra. Os primeiros máis caros que as segundas, malia non ser eu capaz de atopar diferenzas entre ambos. Estou a falar dos supermercados da zona de Compostela, onde pensan o mesmo que a redactora de La Voz: que os grelos son follas do nabo. E non hai tal. As follas do nabo son nabizas. Aparecen no outono. Son pequenas e moi tenras. Máis adiante, antes de florecer o nabo, aparecen novos brotes. A diferenza da nabiza, teñen unha especie de tallo, máis ou menos gordo, do que saen varias follas. Ese falso tallo coas súas follas é o grelo, que noutras zonas chamamos cimós ou cimos. A graza do grelo está precisamente nese falso tallo. Cando eu moi gordo pélase e pártese ao medio, lonxitudinalmente, para que coza ben. Un bo grelo, con lacón ou no caldo, é gloria bendita. 28/02/2006CUNQUEIRO EN MONDOÑEDO![]() Na foto Cunqueiro coa rondallas Los Románticos. A imaxe pódese ver completa en Mondoñedo.org. Hoxe eu quería estar en Mondoñedo e poñer rosas vermellas na tumba de Don Álvaro e tamén na do poeta Leiras Pulpeiro, que repousa non lonxe de Cunqueiro, nun curruncho afastado do vello cemiterio civil, rodeado de tumbas infantís. Os dous foron queridos na súa vila natal de Mondoñedo. Contan que cando morreu Leiras e o clero se negou a darlle sepultura no cemiterio católico, por agnóstico e anticlerical recalcitrante, no cemiterio civil non houbo repouso en toda a noite, polo ir e vir de paisanos que, agradecidos ao médico e poeta, levaban á súa tumba sacos de terra sagrada dos cemiterios de tódalas parroquias mindonienses. Hoxe eu quería estar en Mondoñedo, para honrar a memoria do mestre da palabra, que nos deixou hai un 28 de febreiro hai xa vintecinco anos. Pero estou en Vigo, a outra cidade que amou e na que pasou unha boa parte da súa vida, e ata pode que fora a mellor parte da mesma. Esta mañá mirei o mar que miraba Don Álvaro e vin no horizonte as illas Cíes gardando a entrada da ría, e lembrei as aventuras do mariñeiro Sinbad, retirado na súa casa do país de Bolanda agardando a poder pilotar a Venadita, nave que se está a construír en Basora e que ben podería levar ao noso navegante na procura das Cotovías, illas nacidas no maxín de Sinbad. E cóntanos Al-Faris Ibn Iaquim Al Galizí, (Álvaro, fillo de Xaquín o galego, boticario, dispensador de remedios ao Bispo de Mondoñedo, prexudicado polos excesos na inxesta de pastelón de salmón, do que o mitrado era vicioso) os pratos, reais ou fantásticos, que aparecen na narración: pichón con mel, fociño de elefante mechado, sopa de neve con marzoa de pavo, allos recheos de sangue de pichón, revolto de ovos con caraveis, arroz levantado, caramelos de leituga, refresco de leite de burra con pel de laranxa... A cociña está permanentemente presente na obra de Álvaro Cunqueiro, o mesmo nas súas novelas que nos artigos xornalísticos. Por veces semella que a cociña é un máis dos personaxes das súas novelas. A desbordante imaxinación que Cunqueiro deitou nos seus escritos levou á creación do mito de que na súa obra culinaria hai tanto de fantasía como de realidade. Na máis lonxe da verdade. Se na obra narrativa de Cunqueiro hai algo que se axuste á realidade esas son as citas culinarias que, pola contra, non aparecen no seu teatro e poesía. Cunqueiro foi o verdadeiro creador da literatura e o xornalismo gastronómico español da segunda metade do século XX. O seu estilo e maneira de contar as cousas crearon escola e seguen a dar os seus froitos hoxe, un cuarto de século despois do pasamento do gran mestre de Mondoñedo. En A cociña do Merlín recollo máis de trescentas citas culinarias atopadas nunha boa parte da obra narrativa e xornalística de Cunqueiro, excluíndo desa recompilación os libros especificamente gastronómicos (A cociña galega, Teatro Venatorio y Coquinario Gallego, A cociña cristiana de Occidente...). Todas se corresponden con receitas, usos e costumes reais... con excepción dalgunhas incluídas no Sinbad. Hoxe eu quería estar en Mondoñedo. Estou en Vigo, que non é mal sitio. 23/02/2006A COCIÑA DO ENTROIDO E SAN XOÁN![]() Parafraseando a vella canción, temos libro novo no andel. Como anunciou onte Brétemas, esta tarde presentamos en Santiago "A Cociña do Entroido e San Xoán", un libro sobre a tradicional cultura culinaria do Entroido e os novos usos e costumes gastronómicos do San Xoán, un tempo no que a tradición xirou sempre arredor de ritos máxicos afastados dos culinarios, ata que hai poucas décadas comezaron a implantarse as sardiñadas e churrascadas que agora non faltan en ningún lugar de Galicia na noite máis especial do ano: o 23 de xuño. Para ir abrindo boca, reproducimos de seguido os primeiros párrafos do capítulo titulado "O prato que enche a mesa do entroido". Que aproveite. "O ALEGRE COCIDO O cocido é o prato forte do antroido galego. O noso cocido componse fundamental de carnes de porco salgadas e, segundo o lugar, afumadas ou non. Lacón, cachola, costela, rabo, touciño, panceta, soá, lingua, unllas... todo vale nun cocido galego, inda que por veces os puristas poñan o berro no ceo, atados como andan á ortodoxia nun arte cada día máis libre como é a cociña. Xunto con estas carnes non han faltar os chourizos, pode que a galiña e tamén o xarrete ou a faldra de xato. E as patacas, os garavanzos ou as fabas ou algo de todo, e a verdura. Aquí de novo os ortodoxos miran ao ceo pedindo castigo para os impuros, que cada día máis poñen grelos co cocido, no canto do habitual repolo doutros tempos. E quede aquí dito, como indicación para amigos que conviden, que a min gústame máis o cocido con repolo que con grelos, pero que cadaquén poña a verdura que lle pete. Como se dixo, a cociña é un arte cada día máis libre, pero dende sempre é un arte en continua evolución e non podemos vivir atados ao pasado, porque entón hoxe non comeríamos cocido, que coma todo tivo tamén o seu comezo. Vexamos como foi a cousa. O cocido actual ten o seu antepasado máis directo no puchero e este na olla podrida. Nace a olla podrida, segundo os expertos, despois de que os Reis Católicos expulsaran de España aos xudeus..." KIMCHI MILAGROSONon podía ser doutra maneira. Sempre que xurde un problema, e mentres os científicos espremen os miolos para resolvelos, aparecen os espabilados que dan con solucións case máxicas. Coa gripe aviar que tanto preocupa hoxe no mundo non podía ser doutra maneira. Parece que en Corea xa descubriron os efectos anti gripe aviar do seu prato nacional: o kimchi, unha especie de escabeche de col chinesa que constitúe unha das bases da cociña coreana dende hai máis de 1.300 anos. O descubrimento, polo visto, xa ten aplicación industrial e unha famosa marca coreana de electrodomésticos vai sacar unha gama de aire acondicionado con filtros activos baseados na tecnoloxía do kimchi. Mentres tal sucede, en internet podemos atopar moi boa información sobre o prato nacional coreano. 22/02/2006O TINTO É CARDIOSALUBABLE, SEGUNDO A UNIVERSIDADE DE COMPOSTELASabido é que o viño non é auga, por moito que tradicionalmente os taberneiros gozaran da mala fama de someter a non desexados bautizos aos caldos que despachaban. Agora cada vez bébese máis viño embotellado, co que o bautizo tabernario resulta cada vez máis improbable. Os efectos do viño tampouco son os da auga, inda que houbo quen quixo asemellalos. Así que en supermercados de Francia comezou a venderse unha bebida que, polo visto, aceleraba o metabolismo do alcohol no corpo humano, efecto que para moitos seguramente equivale a licenza para beber aínda máis. Hoxe o xornal di que xa foi retirada da venda, precisamente porque incitaba á xente a darlle ao xerro máis da conta. O que non van retirar son os resultados dun estudio realizado pola Universidade de Santiago de Compostela e publicado por unha revista científica norteamericana, segundo o cal o viño tinto contén cantidades significativas de “resveratrol”, unha substancia química con efectos cardioprotectores. Supoño que o asunto xa era coñecido. Hai case unha década un amigo tivo un grave accidente coronario que estivo a piques de levalo ao valhala. O cardiólogo recomendoulle unha copiña na comida, pero sempre de tinto. Non sei se os produtores galegos de viños estarán moi satisfeitos con estas novas, xa que somos un país que produce principalmente brancos, por moito que na Ribeira Sacra e en Valdeorras teñamos algúns tintos notables. 21/02/2006¿PATACAS FRITAS OU CHIPS DE MAZÁ?![]() Di o xornal que a causa do temporal dos últimos días, a praia de Doniños, en Ferrol, apareceu cuberta de centos de bolsa de patacas fritas. Acompañan a información coa fotografía dunha bolsa na que se le moi claro “Apple chips”. Resulta evidente que o redactor pouco sabe de inglés, xa que o contido de tales bolsas son chips de mazá. Atopo varias páxinas, en inglés, onde ofrecen a receita para preparar estes chips. Todas coinciden en que é preciso pelar e quitar o carozo das mazás, cortalas con mandolina en lascas finas e poñelas algún tempo nun xarope feito con azucre e auga a partes iguais, aromatizado con canela, cravo, pela de limón e cousas semellantes. Despois de sacar as mazás deste xarope uns indican que hai que desecar as mazás ao aire libre durante entre 6 e 12 horas. Outros dan a opción de meter as mazás no forno forte (225 grados) derriba dun papel de forno ou un silplat (lámina de silicona antiadherente) ata que sequen e queden crocantes. Falando de chips, na miña casa teñen moita aceptación os de plátano macho. Pódese facer con plátanos de fritir moi verdes, salgando segundo van saíndo da tixola, ou con platano maduro. Neste caso resulta medio doces. Estes chips de plátano son moi típicas en Cuba, onde reciben o nome de “chicharritas” e “mariquitas”. O estribillo dunha canción cubana di: “Chicharritas, chicharrones, Da mesma maneira que co plátano, fanse con malangas. A malanga é unha raíz de orixe africano, moi presente na cociña cubana, que se pode atopar xa en moitas froiterías galegas. Pélase, cortase coa mandolina e, o mesmo que os plátanos, frítese na tixola e salgase ao saír do aceite. Nota: a foto que ilustra este post non corresponde coa publicada no xornal. Non puiden identificar a marca que chegou a Doniños, polo que non fun quen de localizar a súa foto. 20/02/2006A PEREGRINACIÓN DAS LAMPREAS![]() Nestes días de pleno inverno atopase no seu apoxeo a peregrinación dun dos animais mais portentosos e primitivos de cantos comemos en Galicia: a lamprea. A lambe pedras, que iso significan tanto o nome latino coma o grego do becho (lampetra, petromyzon) regresa a Galicia dende afastadas augas, nas que vive unha boa tempada a profundidades de ata 500 metros, nas que, supoño eu, reinará a máis completa escuridade. Pero a lamprea non esquece os catro ou cinco estupendos anos que, en forma larvaria, viviu no río galego onde naceu, no que os seus proxenitores remataron, antes da primavera, a súa derradeira peregrinación. Cóntanse verdadeiras atrocidades sobre o comportamento sexual do sete buracos, que tamén así se coñece ao becho polas dúas filas furados que ten detrás dos ollos e que lle serven para respirar. Descoñezo se e certo que o macho acaba coa vida da lamprea femia despois da posta e fertilización dos ovos, nunha niñada feita con pedras no fondo do río, pero si é certo que ámbolos dous morren nas augas en que pouco despois verán a luz as súas crías. Así que aí temos ás lampreas (tamén coñecidas como chuponas ou chuponas de mar, por aquilo de que parasitan a outros peixes dos que se alimentan) remontando as augas dos principais ríos da nosa terra. Miño e Ulla son os dous paraísos deste peixe, inda que tamén se deixa ver noutras moitas augas doces galegas. Sube a lamprea polo río buscando o seu destino como reprodutor e, ás veces, atopase coa trampa posta polo home, e remata dando co seu destino como alimento, ao mellor había que dicir lambetada, do galego. Galicia é un país comedor de lampreas. Ao mellor había que dicir que é o país comedor delas, xa que fora da nosa terra so gozan de aprecio semellante no norte de Portugal e algunhas zonas de Francia. E ata aquí hai unha gran diferenza entre o sur, cunha importante cultura arredor da lamprea na zona que vai das terras do Ulla ás do Miño, e o norte, onde xamais existiu grande interese por este peixe. En tempos colleuse lamprea no río Ouro, as máis das veces de forma furtiva. Supoño que noutros ríos da Mariña tamén se collería, e pode que polos mesmos métodos ilegais, pero nunca gozou alí este peixe do poder de atracción doutras especies fluviais, como a troita, o reo ou o rei salmón. A cousa ven de lonxe, que xa a finais do século XVIII Xosé Cornide, o primeiro estudoso da pesca galega, escribiu que as lampreas de Tui e Padrón eran as mellores, e que tamén se collían en Noia e nos ríos Lérez, Umia e Mero, así como no “Ceso de Allones, que atraviesa Bergantiños”. A lamprea galega ten hoxe a súa capital na localidade pontevedresa de Arbo, onde se pode degustar nas tres maneiras máis propias de preparala que temos en Galicia: en empanada, guisada coa súa sangue ou seca e reenchida con outros productos, o que compón outra vella especialidade. Escribiu Cornide que cando abundan moito, as lampreas sécanse coma o congro, “y así se conservan bastante tiempo, sirviéndolas cocidas con verduras, y aderezadas con aceyte y vinagre”. 15/02/2006XAROPE DE ARCE![]() XAROPE DE ARCE Xa escoitara falar dela pero non tiña coñecemento directo ata que esta mañá a vin no escaparate dunha botica: a dieta do xarope de arce. Miro en internet e atopo miles de novas ao respecto que fala de que dito xarope desintoxica o corpo e serve para perder Ata sete quilos de peso en pouco tempo. Tamén hai intervencións en foros de quen, despois de facer a devandita dieta, gañou un par de quilos no canto de perder os sete prometidos. Noutro lugar definen o xarope como a cortisona vexetal, atribuíndolle efectos anti inflamatorios. Pero non son os supostos efectos dietéticos ou medicinais do xarope de arce os que me interesan, senón o seu uso culinario. O xarope de arce é un líquido doce obtido da savia dun tipo de arce presente nos bosques do norte de Estados Unidos e en Canadá, países nos que se emprega con frecuencia como substitutivo do azucre ou do mel. Son famosas a tortitas norteamericanas bañadas con este xarope, que alí coñecen como “maple”. Parece que o uso do xarope como edulcorante ven de vello na zona e teño lido que o seu emprego inicial se atribúe ás tribos indias precolombianas. A explicación pode ser moi certa, xa que a cana de azucre foi levada a América polos colonizadores españois. Nunha ocasión trouxéronme un agasallo de xarope de arce de norteamérica. Durante algún tempo a botelliña durmiu o soños dos xustos no fondo da despensa, xa que non sabía que facer con el. A inspiración veu un día que fixen chulas, chulas de pan, como son propias da Mariña de Lugo. Na miña casa sempre se fixeron para comer con leite, azucre e canela, pero tamén se deixan algunhas aparte para comer secas, tal como saían da tixola. Imitando o uso das tortitas, ese día probei as chulas bañadas cun pouco de xarope de arce. Deliciosas. Ei volver á botica a mercar un pouco de xarope e repetir a experiencia. 14/02/2006PENEIRA, O MARISCO DESCOÑECIDO PARA OS GALEGOS![]() Afeitos como estamos os galegos a cociñar, comer e presumir de mariscos, sempre nos sabe mal descubrir que os nosos non son os únicos froitos de mar, como din franceses e cataláns, apreciados polo mundo adiante. Os xaponeses, que nesto de comer produtos mariños son os primeiros do mundo, tanto pola afección que lles teñen como polo poder adquisitivo que demostran e que lles permite adquirir calquera peixe en calquera lugar do mundo, son grandes consumidores dunha lapa case descoñecida entre nos, e que nos libros de cociña traducidos do inglés ao castelán sempre aparecen como abalones. A moitos deses galegos que lles molesta que no resto do mundo se coman mariscos tan bos coma os nosos, e ata mellores, seguramente lles producirá unha punzada de dor saber que parte dos abalones que comen os xaponeses, pagándoos a prezos tremendos, proceden de Galicia. Seguramente está vostede farto de pasear pola praia e atoparse unhas cunchas grandes, de ata nove ou dez centímetros de longo, e moi chamativas, xa que o seu interior é totalmente anacarado, con preciosos brillos azuis e verdes, e coa particularidade de que nun borde a cuncha ten sete buratos perfectamente en liña. É a cuncha do abalón, que en galego coñecemos fundamentalmente por “peneira”, inda que tamén recibe os nomes de “concharela”, “lapa brava”, lapa francesa”, tereixola”, “zapatiño da virxe”, “orella”, “criba”, “cuncha das señoras” e ata “lamprea”, supoño eu que neste derradeiro caso pola coincidencia no número de buratos da cuncha da peneira cos que ten a lamprea a cada lado da cabeza: sete. O caso é que en Galicia nunca lle prestamos moita atención a este marisco, unha especie de lapa que se pode coller coas mareas baixas, ben pegada ás penas. Seguramente a dureza da súa carne foi o que levou aos nosos antepasados a esquecer o seu consumo, ante a abundancia doutras especies máis doadas de comer. Pero o problema da dureza, din os expertos, está xa resolto grazas á conxelación. Coma no caso do polbo, pásanse as peneiras polo frío do conxelador durante un tempo e a súa carne abranda e convertese nun comestible delicioso, especialmente nos meses de agosto e setembro. Polas Rías Baixas andan xa pensando en converter a peneira nunha especie cultivada, cousa na que os franceses nos colleron a dianteira. Os datos de extraccións son anecdóticos: en 2005 venderonse en lonxa (Aldán e Cangas, exclusivamente) un total de 236.4 quilos de peneira, por un valor total de 4.274.2 euros (algo máis de 18 euros por quilogramo). Agardemos que esta especie, dende sempre entre nos, entre no catálogo das producións mariñas galegas e nas nosas preferencias culinarias. Agardemos que non suceda coma co cangrexo real. ¿Lémbranse del e de toda a expectativa creada ao seu redor hai uns anos?. En 2005 desembarcáronse 48 quilos en Burela e 5,5 en Marín, por un importe total de 89 euros, segundo datos da Xunta de Galicia. 13/02/2006COCIDO... MARROQUÍComo estamos en tempo de antroido e, dende logo, en tempo de cocidos, hoxe decidín poñer na mesa cocido... marroquí, é dicir, un cuscús. O cuscús é sémola de trigo que se cociña ao vapor de carnes e verduras. Eu empreguei sémola precocida, máis sinxela, xa que non hai máis que mesturala con auga fervendo, mellor caldo, e un pouco de aceite. Esta sémola acompañase sempre con verduras e algo de carne. Eu preparei o cuscús seguindo as regras básicas do mesmo, pero ao meu modo. Así que puxen unha cazola con auga ao lume e, cando xa fervía, botei dentro un anaco de faldra de tenreira, unha cebola e a parte verde dun porro. Ollo, digo que puxen a carne na auga fervendo, como me ensinou miña aboa e a ela a súa, para así non producir escuma. Nos libros de receitas e nos programas de televisión aconsellan poñer a carne na auga fría e despois pasar un bo tempo escumando. Cousas deles. Cando a faldra ía medio cocida agreguei polo e, algo máis tarde, cenorias e nabos, ambos enteiros e pelados, así como o sal preciso. Un pouco despois, porros, tamén enteiros. Cando todo estivo cocido, saquei o caldo necesario para preparar a sémola e cocín no mesmo un bo ramo de cecimbre (herba boa) e outro de coandro verde, herbas moi empregadas nos países árabes e que aromatizan estupendamente o cuscús. Unha vez listo este caldo, agreguei a sémola e un pouco aceite, preparándoa segundo as instrucións. O servizo componse da sémola, derriba da que se poñen as verduras e as carnes. E listo. Os nabos déronlle un certo toque galego ao prato, co seu sabor a grelos. 12/02/2006AMORODOS CON VINAGREAndamos xa metidos en tempada de amorodos, que cada ano chegan máis cedo aos andeis da froiterías, moi caros nos primeiros días para despois ir mellorando de prezo pouco a pouco. Agora xa están a prezos asequibles, inda que han baixar máis. Hai moitas formas de preparar os amorodos, dende a tradicional con nata ata ensaladas, tortas e outras cada unha máis creativa que a anterior. E hai unha maneira que sorprende a quen xamais probou a receita nin soubo dela: con vinagre. Para unha ración de amorodos non se precisan máis que unhas gotas de vinagre, aproximadamente o contido dunha culleriña do café. Amañados desta maneiras, os amorodos gañan en sabor e dozura, sen que se note o sabor do vinagre. Un truco infalible que se pode tamén facer na cociña, antes de presentar os amorodos na mesa. 10/02/2006¿AUGA MINERAL OU DA BILLA?![]() Mentres José Andrés (TVE) se empeña en cociñar con auga mineral, os expertos do EPI (Earth Policy Institute) aseguran, tras o correspondente estudo, que esta non é mellor que a da billa por regra xeneral. Segundo dito estudo, en Europa e Estados Unidos as regulamentacións que controlar a calidade da auga da billa son máis estritas que as correspondentes das auga minerais. Epi asegura que o 40 por cento das augas embotelladas que se vende no mundo non son máis que auga da billa ás que se engadiron minerais innecesarios para de seguido cobralas ata 10.000 veces máis caras que en orixe. Outro efecto indesexable do consumo de auga mineral é a contaminación derivada do proceso de fabricación dos envases empregados, así como nos procesos de distribución. Ademais, os envases plásticos maioritarios no sector son contaminantes a longo prazo se non se integran nun proceso de reciclaxe, proceso que tamén contamina polo emprego de combustibles fósiles. A reutilización de envases de vidro non deixar de ter tamén ou seu efecto contaminante a través do proceso de lavado e desinfección dos mesmos e polo emprego de combustibles en todo o proceso. Malia todo, o consumo de auga envasada está en expansión no mundo enteiro, acadando 154 mil millóns de litros en 2004, cun incremento do 57 por cento respecto do ano anterior. Italia parece ser o que máis auga embotellada consume por persoa (preto de 184 litros por persoa e ano), seguida de México, Emiratos Árabes Unidos, Bélxica e Francia. Despois, no sexto lugar, sitúase España, onde ata moitos pediatras recomendan preparar os biberóns dos bebés con auga da billa, recomendación á que case ninguén fai caso. Neste panorama, as marcas tradicionais de augas minerais que traballan no noso país están a cambiar a súa imaxe por medio de novos envases e presentación, buscando darlle ao seu produto un prestixio que xamais terá en envase de plástico. Naturalmente, coa mellora da imaxe e o prestixio sobre o prezo. Ao mesmo tempo, comezan a comercializarse augas de orixes exóticas, que están tendo un gran éxito en Estados Unidos, e ata se chegou a falar, hai algún tempo, do interese dunha marca de envasar auga proceden dun iceberg antártico. Así que non deixa de ser máis que unha anécdota atopar en internet unha marca de auga arxentina con certificación kosher, apta para o consumo por parte da colectividade xudea. 08/02/2006BANQUETE![]() Coincidindo coa festividade da patroa de Ferreira do Valadouro, o 9 de setembro a sociedade El Valle de Oro celebra un banquete na honra dos seus asociados, segundo se pode ler no programa. O menú é o que segue: “Vermouth MARTINI Entremés: Medio Pollo con Arroz Lomo de Puerco adobado con papas doradas Postre: Pan – Café Cerveza Polar Trimalta para las Damas” Tamén podemos ler no programa que o banquete foi servido “por los populares Abundio y Campita”. A festa tivo lugar o 9 de setembro de 1956, vai para medio século, no Salón Extra da Cervecería “La Polar”, en La Habana. Nada se indica sobre a música. Nunha entrevista realizada en 1999, Celia Cruz díxome que no seu comezo cantou algunhas veces nas festas que os galegos organizaban nos xardíns de La Tropical, tamén na Habana. ¡Quen sabe o que se escoitou este día en La Polar! 07/02/2006MELLOR LIBRO GALEGO DE GASTRONOMÍA![]() A cociña do Merlín foi galardoado como mellor libro galego de gastronomía no XII Premio Nacional de Periodismo Gastronómico Álvaro Cunqueiro, fallado onte en Lalín. Outro libro do mesmo autor, Caldeirada para dous (mortos), recibira o mesmo galardón na edición de 2004. Colineta tamén participou no certame, neste caso no apartado de mellor páxina web dedicada á difusión da cociña galega, apartado no que o premio recaeu, merecidamente, na web do cociñeiro Pepe Iglesias, dedicada principalmente á difusión da cociña asturiana. Pepe Iglesias e Miguel Vila súmanse ao clube dos dúas veces gañadores neste premio, inaugurada o ano pasado por Fausto Galdo (A folla do pirixel, que se publica os domingos en El Ideal Gallego). Fausto Galdo foi premiado na sexta edición por A folla do pirixel e na úndecima polo libro Biblioteca Gastronómica de Galicia. Pepe Iglesias foi premiado na cuarta edición polos catro libros que compoñen a colección Cociña das catro estacións e nesta duodécima edición pola súa web. Finalmente, Miguel Vila foi premiado na décima edición polo libro Caldeirada para dous (mortos), publicado por Edicións Lea, e nesta ducodécima edición por A cociña do Merlín, publicado pola Editorial Galaxia. 06/02/2006SOBERANO, COUSA DE HOMESPasou un verán de hai xa ben anos nun tradicional e coñecido bar da vila de Foz. Detrás da barra dous rapaces, noviños, gañan o seu primeiro diñeiro como camareiros antes de volver ás aulas co inicio do curso. Do outro lado, un cliente habitual, unha desas persoas que ninguén quere como clienta habitual do seu negocio: mal educado, de comportamento chulesco e faltón. O cliente, consumidor habitual de coñac, marea no camareiro todo o que pode para rematar pedindo unha consumición. Rapaz, ponme unha copa, di. ¿De que lla poño? pregunta Pepiño, un dos camareiros novos. O cliente segue a vacilar, marear e faltarlle ao camareiro, que o leva aguantado durante días e está algo farto del. ¿De que quere a copa?, insiste o rapaz. Finalmente, o cliente contesta: Do que son. O camareiro era noviño, pero non por iso exento de malicia. E aí vai, colle a copa, pona derriba da barra, pilla a botella e serve... unha copa de Anís del Mono. Din que foron outros clientes os que impediron que lle andara ao camareiro co monte dos piollos aquel bebedor habitual de coñac Soberano. 04/02/2006MÁIS OURIZOSAndo esta tempada cos ourizos na cabeza, e pode que sexa algo de remordemento por non ter mercado uns que me ofreceron hai uns días no mercado. Eran uns ourizos grandes, de cor morada, cun aspecto espléndido e un prezo do máis axeitado. Debín mercalos. O caso é que ando con eles na cabeza e busco algunha información sobre os usos e costumes ao respecto deste marisco en Galicia. Sorpréndeme non atopar nada, unicamente unha pequena referencia aos mesmos no “Ensayo de una historia de los peces” de Xosé Cornide, publicado en 1788. Alí Cornide indica que tamén son coñecidos como “botones de mar” e sobre o aspecto culinario unicamente di “su carne se suele comer, aunque tiene poca estimación”. Acabouse. Cunqueiro esqueceuse deles, o mesmo que o fixo Picadillo. Non fun quen de atopar unha receita para os ourizos en ningún dos libros de cociña galega que teño na casa... ¡Ostras pedrín, tampouco nos outros!. Ao final dou cunha receita ¡xaponesa! no libro de Hideo Dekura “Sushi, sashimi, teriyaki & tempura”: ourizos de mar ao vapor con sake: Ábrense os ourizos, sácanse ás gónadas e lávanse os caparazóns, que se volven reencher con shiitake (cogomelos tipicamente xaponeses), brotes de bambú cocidos e os ourizos, mollando o conxunto con sake (viño de arroz). De seguido póñense nunha cazola con algo de auga fervendo e cócense 20 minutos. Sérvense cun adorno de “kinome” (follas tenras de freixo) acompañados cun prebe feito con salsa de soia e mirin (vinagre doce de arroz). Os ingredientes poden atoparse todos en tendas galegas. E como no comer os galegos somos abondo máis prosaicos que os xaponeses, seguro que podemos prescindir das follas do freixo. 01/02/2006TAPAS DE SOPAVeño de tomar unha estupenda tapa de sopa acompañada dun viño e as inevitables patacas fritas “chips”. Tratábase dunha sopa de verduras e legumes con pasta. Vaia, que non sei como se amañaron no bar para poñer todo dentro dunha taza de café tirando a pequena. Acostumados a callos, empanada, polbo e tapas semellantes, sempre sorprende a sopa, pero non é a primeira vez que ma poñen nin será a última. Aínda lembro un frío día de inverno (sábado ou domingo, seguro) que na Pobra do Caramiñal nos puxeron de tapa unha cunca de caldo, caldo galego, coas súas fabas, as súas patacas, as nabizas e un anaquiño de chourizo no medio. Pareceunos espléndido. Onde a sopa é tapa relativamente común é Madrid. Alí, moitos bares e tabernas tradicionais serven no inverno, para acompañar ao Valdepeñas ou á caña unha taciña de caldo, caldo limpo, resultado de cocer nunha gran pota os ósos dos xamóns que se venden no mesmo local en racións. Nalgún deste bares teño visto inmensas potas de aluminio, postas ao lume, das que sobresaían as uñas de varios xamóns. Pero as tapas se sopa que sempre máis me gustaron a min foron as de A Selva, o bar que en Ferreira do Valadouro rexentou un tempo o Langredo, mutilado de guerra, matachín e catador reincidente ata que a prescrición médica ou sacou do viño. Eu non coñecín A Selva, que non meu tempo o local estaba xa ocupado polo taller de zapatería de Reixa, pero sei dela e as súas tapas por meu pai, feitos todos eles confirmados polo propio Langredo. A Selva naceu para darlle a réplica a Os Lobos e O Bosque, que se atopan no extremo contrario da vila. Tampouco coñecín O Bosque, pero fun cliente fiel de Os Lobos ata o fin dos seus días. En Ferreira xa non quedan tabernas das de antes, pero a min séguenme a gustar as tapas de sopa do Langredo. OURIZO LIBRE NA MARIÑA![]() Dez anos despois de serlles prohibido, uns 1.500 veciños da Mariña de Lugo teñen de novo autorización para recoller ourizos nas penas da zona. Iso si, cun cupo de cinco quilogramos por persoas e con destino exclusivo ao consumo familiar. Con esta medida a Xunta quere fomentar na zona o consumo deste marisco, pouco coñecido en Galicia. A Mariña é un bo produtor de ourizos que se destinan fundamentalmente ao mercado asturiano, onde goza de gran aprecio dende sempre. Onte, derradeiro día de xaneiro, foi o primeiro día apto para a recollida particular. Segundo a Consellería de Pesca foron uns 300 os mariñaos que se decidiron ir recoller o marisco que semella ter unha certa implantación tradicional na zona, inda que moi localizada en zonas totalmente costeiras. Eu sempre pensei que o gusto polo ourizo chegara á Mariña da man dos asturianos residentes na zona dende hai poucas décadas, como indicaba nun post anterior. Parece que entón estaba errado. A Mariña ten a súa festa do orizo en San Cibrao, no concello de Cervo. Este ano será o 4 de marzo. Sobre as marabillas deste marisco escribiu o marabilloso Julio Camba que “al primero que uno se toma, la boca no se le hace simplemente agua: se le hace agua de mar, con todos los olores y los sabores marinos. Y después de tomarse quince o veinte docenas -porque el tomar este marisco no es comer ni beber, sino respirar en pleno océano-, la más fina langosta le sabrá a uno a galápago y las mejores almejas a neumáticos de automóvil”. 30/01/2006ENCONTRO COS COGOMELOS![]() “O sabor da terra (Encontro cos cogomelos)” é o último libro publicado pola escritora, poeta e presidenta da Fundación Rosalía de Castro, Helena Villar Janeiro. Publicado pola Editorial Galaxia na súa colección Guías Galaxia, O sabor da terra é un libro delicioso que reúne a sensibilidade da autora cun demostrado coñecemento do tema. Literatura e gastronomía danse a man nun tipo de obra que, desgraciadamente se prodiga pouco no panorama literario galego, e ata me atrevería a dicir español. Se en Galicia se escribe pouco sobre arte culinaria, no conxunto de España semella que so os receitarios o único produto que interesa ao público, ou polo menos o único que interesa aos editores. Na súa obra, Helena Villar achéganos as súas vivencias de infancia e xuventude e explícanos, cun estilo moi directo e ameno, a evolución que ela mesma experimentou, ata pasar da máis extrema micofobia a unha micofilia explosiva. Exactamente o que está a pasar con Galicia na última década. Nunha segunda parte a autora describe minuciosamente algunhas das principais especies de cogomelos presentes en Galicia, os seus hábitats, e todo aquilo que é preciso para levar os cogomelos á nosa mesa con seguridade e con garantía de satisfacción. Remata o libro con algunhas receitas seleccionadas. Nótase neste apartado o traballo da autora na cociña e o seu probado interese polo tema, achegando receitas interesantes e fuxindo do costume de copiar a outros autores, costume que semella ben estendido en moitos receitarios. Se cadra, no libro sobra a afirmación que fai de Manuel María Puga y Parga, Picadillo, pai da cociña galega. En todo caso Picadillo poderá ser pai da literatura gastronómica galega, pero a nosa cociña é unha obra colectiva na que traballaron e traballamos xeración tras xeración de galegas e galegos. Nos dous últimos anos este é o segundo caso dun poeta consagrado que se atreve co mundo da gastronomía. O primeiro foi Xabier Baixeras. Agardo con impaciencia por ver quen máis se anima. 29/01/2006SELO DE CALIDADE PARA OS PRODUCTOS DE PISCIFACTORÍAA Asociación Empresarial de Productores de Cultivos Marinos (Apromar) traballa na creación dunha marca de calidade para o peixe de piscifactoría, que garantirá que non pasaron máis de 24 horas entre a extracción do produto e a súa chegada ao mercado. A marca “Crianza del Mar” garantirá ademais que o peixe non sufriu ningunha manipulación xenética. Os produtores españois de peixe queren con esta marca diferenciarse da competencia grega e turca, de onde procede unha boa parte da robaliza e dourada de criadeiro que se atopa nos mercados españois. Segundo Apromar os peixe grego e turco tarda cinco ou seis días en chegar ao mercado español despois de ser sacado da auga. Por moito que nos custe aceptar a idea, o peixe de piscifactoría é o futuro se queremos seguir a comer este prezado manxar. Por mor da dispoñibilidade e o prezo teremos que acabar comendo este produto. O peixe do mar pode acabar sendo unha delicatesen para petos ben fornecidos, ou para os que mollen as bragas, como xa fan os que queren troitas. O consumo de peixe, ou máis ben o orixe do peixe que consumimos, é un deses raros campos nos que a humanidade ten evolucionado ben pouco dende que o primeiro mono se puxo a camiñar unicamente sobre as patas traseiras. Os primeiro humanos foron recolectores, cazadores e pescadores. Pasou un tempo, inventaron a agricultura, e o labor recolector quedou relegado a un segundo plano. Al máis tarde domesticaron os animais e inventaron a gandería. A caza foi quedando relegada cada vez máis. Pero seguiron abastecéndose de produtos da pesca durante milenios, ata a actualidade, en que a cousa se está a poñer francamente difícil, dada a sobreexplotación do mar. En pleno século XXI aceptamos de bo grado os moluscos cultivados (mexillón, ostra, vieira... proceden fundamentalmente de viveiros), pero aínda poñemos mala cara aos peixes de piscifactorías. Resulta evidente que os técnicos aínda teñen que perfeccionar os sistemas de produción. Os responsables de marketing teñen ante si un bo problema que resolver. Seguro que o conseguen. E se non que os substitúan polos expertos de calquera cadea de hamburgueserías. 26/01/2006A CONFIANZA NOS ALIMENTOSPor España adiante, os galegos temos fama de desconfiados e, segundo o Barómetro de Consumo 2005 da Fundación Eroski, en materia culinaria a hamburgueserías, pizzerías e establecementos semellantes son as principais vítimas da nosa desconfianza. O traballo de Eroski indica que somos os galegos os que menos confiamos neste tipo de establecementos, con 2,5 puntos fronte aos 3,3 que lles dan os cidadáns de Madrid, que semellan os máis confiados nesta materia. Tampouco nos fiamos os galegos das comidas precociñadas (3,5 puntos fronte aos habitantes da área metropolitana de Barcelona, que con 4,5 puntos se sitúan no extremo contrario). Pola contra, confiamos moito no peixe, onde os 7,3 puntos que lle damos nos sitúa á cabeza da lista, rente ao País Vasco, coa mesma puntuación. O mesmo sucede coa carne fresca de marca, á que os galegos puntuamos cun 7,5, o mesmo que os cidadáns da zona norte-centro. O traballo basease en 3.200 enquisas realizadas entre abril e xuño de 2005. 24/01/2006FALTA RIGOREstaba a mirar “La cocina de las fiestas gastronómicas”, unha publicación en forma de fascículos colecionables que hai algún tempo agasallou un dos principais xornais de Galicia, cando reparo na páxina dedicada á “Festa da Froita” de Brión (A Coruña), da que se indica que ten lugar neste concello no mes de xullo e que xa cumpriu vinte anos Tentei comprobar en que ano se publicara o colecionable e so atopei o depósito legal do ano 2001. Eu vivo no concello de Brión dende finais de 1999. Cando cheguei alí unha das primeiras cousas que preguntei foi por dita Festa da Froita, sobre a que tiña lido algo con anterioridade. Cal non sería a miña sorpresa cando descubrín que dita festa non existía, se ben en tempo remoto (non puideron precisarme cando) se celebrara algunha edición, con escaso éxito. O colecionable tamén fala da fama que debe Brión “por sus expléndidos frutales”. Hoxe case non hai arbores froiteiras no concello. A meirande parte do que se ve son manciñeiras e figueiras practicamente abandonadas, deixando que a froita acabe no chan (“froita no camiño é do veciño” di un refrán ao que me acollo sempre en outono para recoller algunhas mazás e figos). Tamén queda unha ducia de ameixeiras nunha finca preto da miña casa, que cando florecen e se tiñen de branco fanme lembrar as paisaxes de cerdeiras xaponesas. Estas ameixas, abandonadas polo seus propietarios, acaban no papo de quen pasa por alí no momento oportuno. Pouca froita máis hai en Brión. Ningunha festa dedicada á mesma. Na próxima publicación sobre festas gastronómicas galegas hei mirar a ver que din da festa que non existe. 23/01/2006CULTURA CULINARIA E TELEVISIÓNA cociña está en alza na programación das grandes cadeas televisivas. Paradoxalmente, a primeira palabra que me ven á cabeza ante o panorama é: lamentablemente. Lembro aqueles comezos de Elena Santonja na TVE e paréceme estar recordando aventuras doutro século, incluso anterior ao pasado. Despois veu o big bang dos programas de cociña con Arguiñano, imitadores e sucesores. Os cociñeiros chegaron á televisión para quedarse, miren senón o Canal Cocina, onde o raro e ver alguén que non exerza tal oficio. Agora as televisión ameazan con dar un paso adiante na programación, que en realidade é un retroceso cara recuperar o peor de nos mesmos: o cotilleo, a murmuración e a manipulación da realidade. Os primeiros pasos xa os deu Cuatro, con “oído cocina”, reality en que nos amosan as cuitas dun grupo de persoas que aprenden hostalería co obxectivo de abrir un novo restaurante. Como en tódolos realitys da programación televisiva, parece que a selección de persoal busca o peor de cada casa, para así poder presentarnos en pantalla un fato de inútiles incapaces de aproveitar a oportunidade que se lles ofrece. Tal é o que saco en conclusión do tal “oído cocina”. A mesma Cuatro pon tamén en antena “Duelo de chefs”, aínda non estreada cando escribo estas liñas, polo que non poido dicir da mesma máis que o nome da presentadora, a galega Cristina Castro, cociñeira que antes andaba por Canal Cocina. Esta mesma cadea ten en antena “Todos contra el chef” un programa onde un afeccionado compite cun cociñeiro profesional na preparación, supostamente, do mesmo prato. Gustaríame ver ao profesional cociñando o caldo galego, a ver que “crujiente” se lle ocorre para a ocasión. Telecinco anuncia a próxima “Esta cocina es un infierno”, que substituirá a Gran Hermano ao seu remate. Parece que será outra academia de cociña, con dous chefs de gran prestixio e principiantes. Xa veremos que pasa alí. Mentres, nin as cadeas privadas nin as públicas se preocupan o máis mínimo por un capital que estamos a perder: a cultura culinaria que nos é propia. Como no mundo dos libros, parece que venden máis os receitarios de cociña, especialmente os asinados por algún faranduleiro, que a Cultura, así, con maiúsculas, inda que sexa Cultura Culinaria. 13/01/2006NIN CAVIAR NIN TABACO ¿QUÉ VAI SER DE NOS?Amolounos o Cites. O organismo internacional que regula o comercio internacional de animais e plantas ameazadas decidiu prohibir o trafico internacional de caviar, o ''ouro gris'' do Caspio. Adeus aos ovos fritos con caviar que recomendaba, creo lembrar, o gastrónomo catalán Eugenio Domigo. Véxome na obriga de dicirlles adeus sen ter chegado a probalos, coitado de min. Consólanos saber que a prohibición ten caracter temporal e non afecta ao caviar de piscifactoría, das que en España hai dúas, que nos garanten o subministro. O malo do conto é que practicamente o 99 por cento do caviar español se vende en Estados Unidos. Vexo, pois, que definitivamente teremos que renunciar a este alimento esencial. En situación lamentable quedan os afeccionados ao mesmo e a fumar un bo habano despois. Ante estas novas toman máis forza os mitos, urbanos ou rurais, xurdidos arredor dos alimentos de superluxo. Lembro que me contaron que en tempos a angula que se collía na desembocadura do río Ouro, na parroquia focense de Fazouro, servía para abonar as hortas. ¡Canto me teño acordado delas ao pe do río, morto de frío e cunha ducia de angulas no caldeiro despois dunha ou dúas horas de traballo!. Arredor do caviar tamén hai lendas. Contan que a carne dos esturións do Miño serviu de penso para porcos, mentres o caviar dos mesmos tiña o mesmo destino que as angulas de Fazouro: abonar hortas. Non, non e un conto inventado por min. No Miño houbo esturións, como os houbo en tódolos grandes ríos españois e tamén nos galegos, tal como se pode ler na “Guia dos peixes de Galicia”, publicada pola editorial Galaxia en 1983, na que tamén podemos aprender que o nome galego deste peixe é “sollo rei”. Xosé Cornide no seu “Ensayo de una Historia de los Peces” non inclúe ao sollo rei entre as especies que se pescaban en Galicia en 1788, inda que fai referencia á súa presenza nos ríos españois. Non cabe dúbida de que a carne do esturión, deliciosa afumada ou en conserva, se consumiu en España en tempos remotos, como da fe o Marqués de Villena na súa “Arte Cisoria”, escrita a finais do século XV e publicada en Madrid en 1766 e na que se detalla a maneira en que o “cortador”, profesional que non podía faltar nunha mesa ben servida, debe cortar o “sollo” para servilo na mesa do seu señor. 11/01/2006BATIDO DE AZAFRÁNUn dos condimentos máis descoñecidos e infrautilizados de cantos podemos atopar nunha cociña é o azafrán. Estou a falar de azafrán auténtico, e non deses corantes artificiais que tradicionalmente en Galicia se denominan co nome do natural sen selo. O azafrán son partes duna flor (pistilos) recollidos á man, seleccionados e torrados. Naturalmente carísimos, inda que como se usa en cantidades ínfimas, podemos empregalos en calquera receita sen que se incremente o seu prezo. O azafrán é un aromatizante natural extraordinario, así coma corante, que na meirande parte dos domicilios unicamente se emprega na paella. Convídovos a empregalo en calquera outro prato e veredes que ben resulta a proba. Antigamente o azafrán empregábase incluso para aromatizar sobremesas, con resultados sorprendentes. ¿quere alguén facer unha proba sorprendente? Poña no recipiente do batedor un vaso de leite ben fría, azucre e unhas febras de azafrán. Bátao ben e sírvao nun vaso cun par de pedras de xeo. Resulta un batido extraordinario. 07/01/2006COCIÑA AFRODISÍACA![]() Á miña casa chegaron os Reis Magos cun libro de agasallo: “Cocina afrodisíaca”, de Concha Labarta e Susana Mato. Aínda non cheguei a ningunha conclusión sobre a posible segunda intención do agasallo. Vaia por diante que eu penso que so existe un afrodisíaco verdadeiramente efectivo, e non é máis que unha boa parella. O resto son gañas de marear, inda que poida resultar divertido. Pero nesto da cociña afrodisíaca parece que os interesados andan algo despistados ultimamente. Dende sempre algúns alimentos foron reputados como afrodisíacos polas súas características, compoñentes ou efectos que causaban no corpo humano. Algo de alquimia semellaba haber en todo iso. Pero dun tempo a esta parte, metidos de cheo na cultura audiovisual, o afrodisíaco basease na imaxe das cousas. Hai panaderías que ofrecen pan e pasteis afrodisíacos pola súa forma que imita a dos órganos sexuais de mulleres e homes, ou outras partes do corpo humano con claro contido sensual. Semella que o mesmo ocorre nalgúns restaurantes das grandes cidades, especializados en pratos eróticos, cuxo erotismo se basea en presentar os alimentos imitando partes do corpo humano e en cambiar o nome dos mesmo por outros máis suxerentes. É dicir, os tradicionais xogos pícaros arredor do tradicional prato de ovos fritos con chourizo. O libro que me deixan os Magos vai polo mesmo camiño. Parece que neste caso o efecto afrodisíaco está no nome das receitas: - Os pementos con anchoas son “pimientos enrollados”. O que máis me chamou a atención foi atopar no libro unha receita cento por cento galega, típica da Mariña de Lugo, seguramente recollida do Picadillo: “almejas al lame-lame”, moi eróticas elas. A receita orixinal e propia da Mariña son as navallas ao lambe lambe, e cocíñase coas espléndidas navallas dos areais do Barqueiro, Vicedo e Viveiro. Hai que aclarar que na Mariña reciben o nome de navallas os que noutras partes de Galicia leva o nome de “cadeluchas” e no resto de España “coquinas”. Cando eu era rapaz as navallas ao lambe lambe eran prato seguro os sábados na miña casa de Ferreira do Valadouro. Non lembro ningún efecto afrodisíaco das mesmas. NOTA final: xa dixen que non creo nos efectos afrodisíacos dos alimentos, polo que alí onde escribín “afrodisíaco” deben ler “supostamente afrodisíaco”. 05/01/2006DESCUBRIMENTO FANTÁSTICOÉ un descubrimento fantástico pero irrefutable. Hai un, un home ao que non lle gusta a tortilla. Incrible. Nun modesto bar do Calvario, en Vigo, o home pide unha caña. A camareira, que semella ter confianza con el, ponlle unha tapa composta de empanadilla caseira (ben boa, por certo, a min tamén ma puxo), un pouco xamón e un anaquiño de tortilla. - Aforra a tortilla –dixo- porque non me gusta. Xa se fixo noite e sigo impresionado. Hai un, un home ao que non lle gusta a tortilla. 26/12/2005COLINETA TAMÉN É UN TANGOColineta tamén é un tango. Esta é a letra do mesmo. Letra: O. Rassano COLINETA ¡Pucha cómo estás mareada! 20/12/2005MÁIS VIÑO DE CALIDADEO consumo de viños de baixa calidade semella ter os anos contados en España á vista dos últimos datos publicados polo Ministerio de Agricultura, correspondentes ao período que vai de maio de 2004 ao mesmo mes do presente ano. Nese período, o consumo de viños de calidade amparados por denominacións de orixe ou xeográficas incrementouse nun 17,1 por cento ao tempo que o dos chamados viños de mesa reduciuse en máis dun 9 por cento. Malia esta evolución, os viños de pasto, seguen a ser os de maior volume de vendas en España, máis de 163 millóns de quilos nun ano fronte a menos de 86 millóns de quilos de viños de calidade. En litros a cousa debe ser, máis ou menos, a mesma. O maior consumo de viño de mesa realízase nos fogares (máis de 73 millóns de quilos fronte a pouco máis de 25 millóns de viños de calidade), pero onde os españois realizan o meirande consumo e en establecementos hostaleiros, onde os viños de calidade supoñen máis de 60 millóns de quilos fronte a menos de 90 millóns de viños de calidade. Na hostalería, ademais, dáse o meirande incremento dos viños de calidade no período indicado (21,9 por cento) e o maior descenso dos viños de mesa (-14,5 por cento). O único que me desgusta desta realidade é que estamos a perder o vello costume das cuncas, que casan mal cos viños de calidade... e de prezos por veces escandalosos. Todos botamos chispas cos prezos da gasolina a euro o litro, pero ninguén renuncia a un bo viño a 1,5 a copa, é dicir, 15 euros o litro, máis ou menos. En Galicia a produción e consumo de viños de calidade medra de forma espectacular dende hai anos, grazas ao traballo de enólogos profesionais e adegueiros que puxeron a calidade por diante da cantidade. Os logros acadados nas cinco denominacións de orixe existentes en Galicia (Ribeiro, Valdeorras, Monterrei, Rías Baixas e Ribeira Sacra) son espectaculares e se os brancos galegos están á altura dos mellores do mundo, algúns dos nosos tintos non son precisamente mancos. E tamén os viños da terra de Betanzos están a rexistrar importantes melloras, coa investigación e recuperación das dúas variedades de vide típicas da zona, agudelo e branco lexítimo que, ao parecer, están dando lugar a uns viños “experimentais” de alta calidade. Outro dos tesouros galegos que tiñamos perdido e en cuxa recuperación traballan os expertos é o “tostado” do Ribeiro, un viño producido con uvas pasas que séculos atrás foi, polo que contan os historiadores, moi apreciado en Gran Bretaña. A primeira colleita de tostado, correspondente a 2004, está xa á venda e seguramente o viño farase rapidamente un oco en milleiros de mesas. Queda, tal vez, o reto de recuperar un tinto do que Cunqueiro dixo excelencias e que hoxe so está accesible para algúns privilexiados: o espadeiro, viño ao que o poeta Ramón Cabanillas dedicou as súas mellores palabras en “Diante dunha cunca de viño espadeiro”: “¡Ouh, roxo e quente 19/12/2005PATÉ DE FÍGADO DE COELLOHoxe comín coello caseiro, agasallo dun amigo. Hai que ver a enorme diferenza entre a carne dos coellos criados na casa, alimentados fundamentalmente con verduras, e os de granxa. Incluso inda que os coellos caseiro coman algo de penso, a diferenza segue a ser enorme. Claro que non sempre hai un animal da casa e moitas veces teño que cociñar coello do supermercado, que segue sendo unha das mellores carnes que temos dispoñibles, dado o seu escaso contido en graxa. Iso, xa se sabe, é importante para manter a raia o colesterol. O caso é que o conexo con que me agasallaron, morto e esfolado para que o galano fora completo, viña sen cabeza nin fígado. Mágoa. A cabeza ten dous bocados certamente deliciosos na lingua e nos sesos. Pero o fígado do coello é algo moi especial. Os seu sabor, e sobre todo os seus aromas, convérteno no mellor dos fígados posibles, con excepción do procedente de patos e ocas criadas axeitadamente: o foie gras. Sen ser foie gras, o fígado do coello é un bocado exquisito. Eu sempre o cociño co resto do animal cunha receita tradicional, sinxela e deliciosa. Adobase toda a carne con sal e allo e dourase nunha cazola con aceite. No mesmo aceite dourase unha cebola cortada en oito partes. Agregase un ramo de perexil e unha copiña de coñac e, un pouco despois, un vaso de viño branco. Deixase cocer a lume manso ata que a carne estea branda e sérvese con patacas fritas. Marabilloso. Tamén ás veces poño o conexo na grella, que para iso pasei un mes colocando ladrillos no meu xardín. Fixen grella con forno e unha fonte escavada na pedra ao rente. Os meus veciños din que semella a casiña do can. Pura envexa. O coello á grella queda moi rico e non precisa adobo ningún. Eu limítome a untalo de cando en vez con aceite de oliva, para que non reseque máis da conta, e a botarlle por derriba algo de tomentelo (“tomillo” en castelán) picadiño. O resultado demostra que coello e tomentelo están feitos un para o outro. Cando poño coello na grella reservo o fígado para facer un paté delicioso que poño como aperitivo. Ponse unha tixola ao lume con algo de aceite e, cando está ben quente, pasase por ela o fígado do coello aberto á metade. Volta e volta, que ao ser delgado faise moi rápido. Baixase o lume e no mesmo aceite dourase un pouco cebola (unha cantidade equivalente á menos da metade do fígado) e uns grans de pementa negra, ao gusto. Dourada a cebola, volvese poñer o fígado na tixola, salgase e flamexase cun pouco coñac. De seguido ponse fígado, cebola e grans de pementa na picadora e deixase reducido a paté, que serviremos cuns anacos de pan torrado. Proben e repetirán. 18/12/2005ALTA COCIÑA POPULARHai poucos días vin no xornal a noticia da celebración da festa dos peros en viño. Lamento non lembrar onde se celebrou esta festa, pero si estou seguro de que se trataba dun concello de Pontevedra. Na festa celebrábase unha das sobremesas tradicionais do inverno galego, que nalgunhas zonas de Galicia non pode faltar na mesa do Nadal, e que tamén en boa parte de Galicia se coñece co nome de compota. Un consulta a meirande parte dos libros de cociña onde poida estar a receita da compota e sempre lle din o mesmo: froita cocida en auga con azucre. Ata o Dicionario da Real Academia Galega da esa definición e a miña admirada Fina Casalderrey inclúe a tal receita no seu libro “Repostería en Galicia”. Afortunadamente, despois da receita da “compota de mazá”, Fina e Mariano poñen a da “compota de mazá ao viño”, recollida en Lérez (Pontevedra). Na miña casa, e penso que na meirande parte das casas do Valadouro e seguramente da Mariña de Lugo, non hai máis compota que a feita con mazás ou peras, viño, azucre e canela. Sen auga. Así que me gustou ver como nalgún lugar de Pontevedra (¿porque non gardaría eu o recorte do xornal?) fan a mesma compota en viño que eu coñezo dende sempre. Nos últimos tempos na miña casa faise máis compota de mazá que outra cousa, sempre con viño branco. Pero lembro de neno que tamén se facía compota de peras, con viño clarete, e ata hai, ou había, unha variedade de peras específicas para ese uso, que se daban no inverno e recibían o nome de “peras da compota”. O curioso é que un das sobremesas da alta cociña internacional son as peras en viño (tinto), creación de non sei que afamado cociñeiro francés da alta escola. E nos aquí abandonando a alta cociña popular de sempre... Precisamos peras ou mazás peladas, sen carozo e cortadas en cuartos ou oitavos, segundo o tamaño das froitas. Así preparada, ponse a froita nunha cazola, agregase azucre ao gusto (a min gústame non moi doce), un pau de canela e cóbrese de viño (branco ou tinto, ao gusto). Ponse ao lume, que ferva pero non excesivamente, e deixase cocer ata que a froita está branda. Sérvese en prato fondo, co viña da cocción, e cómese con culler. Pódese consumir quente, morna, do tempo ou fría da neveira... a min gústame de calquera xeito. Finalmente so aclarar que a compota pode comela calquera, xa que o alcohol do viño evaporase durante a cocción. O alcohol evapórase arredor de 70 grados centígrados mentres a compota vai cocer a unha temperatura maior, co que nos aseguramos que o xarope da mesma é unha mestura de azucre, a auga propia da froita e do viño e os aromas de tódolos compoñentes, pero sen alcohol. 13/12/2005COLINETA PARA OS VISITANTES DE MIRANDAAquel día Don Merlín mandou amañar os cuartos para unha visita principal e o seu criado, avisando de que se trataba de xente que nos ía parecer estraña polos seus costumes diferentes aos nosos, xa que procedían de lugares afastados. Despois de dar as ordes oportunas, Don Merlín esixiunos as mellores atencións para os seus convidados. De seguido chamoume “Felipe, teño que facerche un encargo moi especial –dixo-. Xa sei o moito que che gusta levar ás nosas visitas ao alto do Castelo para que vexan os parques eólicos dos montes que nos rodean, pero neste caso tal visita non se pode producir, non vaia ser o demo”. A min amoloume abondo a prohibición que, ao mesmo tempo, dáballe máis misterios a unha visita xa de por si misteriosa. Máis sorprendido aínda quedei cando vin que Dona Xenebra se metía na cociña, cousa que so sucedía en circunstancias moi especiais e, como xa é sabido, a señora unicamente cociñaba a colineta, esa torta de deuses. Por máis de catro horas a cociña permanecía pechada e nela unicamente Dona Xenebra, que cociñaba en segredo... segundo ela pensaba. O certo é que moitas veces eu a tiña observado por un buratiño do piso de enriba. Dona Xenebra partía os mellores ovos da casa e separaba claras de xemas, batendo estas con azucre e reladura de limón durante un espazo moi longo de tempo. Despois engadía as améndoas moídas e unha pequena cantidade de clara de ovo a punto de neve e, despois de remexelo todo, enfornaba a torta, para sacala cocida do forno unhas tres horas máis tarde. O cheiro que me chegaba pola fenda ata o piso de arriba era a cousa máis gorentosa que teña ulido xamais. Ao día seguinte chegaron os convidados do meu amo. Efectivamente eran xente rara. O señor estaba delgado coma un varal, vestía de maneira que a min me pareceu moi antiga, e montaba un cabalo polo que na feira de Meira non darían un chico. O seu criado era un gordo chaparreta, coma o anano de Belvís, pero con vestimenta e andares certamente desastrados. Don Merlín mirou cara min mentres acompañaba a visita ao interior da casa e díxome: “Felipe, encárgate de darlle un bo pienso a Rocinante”. 12/12/2005EXPLÉNDIDAS EMPANADILLAS DE NOZMoitos banquetes de medio pelo comezan cun amplo surtido de croquetas e empanadillas prefabricadas que erosionan de maneira decisiva ao prestixio de dúas especialidades que, cando son caseiras e ben feitas, reúnen méritos incontestables. Hoxe vou falar dun tipo moi especial de empanadillas, que miña tía Pepita da Pisona facía con tal acerto que era imposible deixar de comer unha tras outra ata estar dúas veces fartos. Son as empanadillas de noz. O recheo é a cousa máis sinxela que imaxinarse poida: noces do país, ben picadas, mesturadas con azucre. Pódese poñer tanto azucre como noces ou reducir a cantidade de doce ata a metade, segundo os gustos de cadaquén. (un día destes hei probar con mel do Valadouro, a mellor de Galicia) Envoltas na pasta de empanadilla e fritidas na tixola a temperatura alta, o sabor e aroma das noces intensificase de forma extraordinaria. O azucre quere comezar a fundirse, pero non chega a iso, polo que a textura do recheo, lixeiramente granulado e meloso, contrasta coa firmeza do envoltorio. Delicioso. Para facer unhas empanadillas de urxencia, ou para quen non queira poñerse mans á masa, valen as obleas que se venden con este fin en calquera supermercado. Pero o resultado sempre será mellor se amasamos nos a masa, con fariña, sal, ovos, levadura en po e a auga que precise. Deixamos repousar a masa arredor dunha hora, estendese cun rolo e póñense nunha metade uns anaquiños de manteiga ou margarina. Dobrase a masa sobre si mesma e vólvese estender ao través que no primeiro caso. Poñemos de novo manteiga, dobramos, estendemos e lista a masa para facer as empanadillas. Mellor se as fritimos en aceite de xirasol, que non ten sabor nin olor propio. 09/12/2005MÁIS SOBRE O SUSHIVou cumprir o prometido hai uns días sobre a maneira de preparar o sushi.. O primeiro é lavar o arroz. Un vaso do mesmo para catro persoas debe ser suficiente. Ponse o arroz nun cazo e lávase con auga cinco ou seis veces, ata que a auga quede limpa e non branca como nas primeiras ocasións. Ponse nun coador e deixase repousar uns minutos. De seguido botase nunha cazola de tamaño apropiado e a mesma cantidade de auga. Para un arroz normal empregase o dobre ou triplo de auga que de arroz, pero o arroz de sushi so precisa unha cantidade igual de auga. A cazola colocase a lume medio ata que ferve, tápase entón e cocese o arroz a lume manso uns 10 minutos aproximadamente, pasados os cales podemos comprobar se xa está brando. Este arroz non leva sal nin outro condimento. Os xaponeses poñen derriba del un anaco de alga chamada “kombu”, que eu non consigo atopar en Galicia, así que vai sen ela. Unha vez que o arroz está brando ponse nunha fonte grande que non sexa metálica. En Xapón empregan uns recipientes de madeira, pero aquí podemos usalo de louza ou de plástico. Botado aí o arroz, debese abanicar para arrefrialo o máis rápido posible (nada de neveira), remexéndoo de cando en vez cunha espátula de madeira, con moito coidado de non partir os grans nin facer con eles unha masa. No transcurso deste proceso de arrefriado por medio da corrente de ar que podemos obter cun abano, un prato de cartón ou algo semellante, incorporaremos o vinagre de arroz, con sal e azucre. Para un vaso (dos de auga) de arroz eu poño arredor de 70 centímetros cúbicos de vinagre de arroz (un bo chupito), cunha culleradiña (das do café) de azucre e outra de sal, ben disoltas. O arroz está listo para traballar en canto se mesturou co vinagre e está a temperatura ambiente. Resulta imprescindible mollar as mans con frecuencia para que o arroz non se quede pegado á nosa pel. A auga é o único que o evita. Tamén é imprescindible mollar a folla do coitelo co que imos cortar os roliños de maki sushi (eu uso un bo pedazo de papel de cociña ben mollado, pasando a folla do coitelo por derriba del). Sobre os elementos precisos para facer os maki ou os niguiri xa falamos ou outro día. Para novatos recomendo os moldes de plástico. O sushi ponse na mesa acompañado de pequenas cazolas de salsa de soia (eu mesturo con ela algo de vinagre de arroz, gústame máis), un chisco de wasabi (pódese desfacer na salsa de soia) e uns anacos de xenxibre encurtido, de cor rosado, lixeiramente picante e un sabor moi aromático. Unicamente recomendar coidado co wasabi, que é un condimento picantísimo, inda que cun picante moi peculiar. Cando un xaponés mete na boca máis picante da conta o primeiro que fai e pecha o nariz cos dedos e de seguido bebe algo de líquido, desaparecendo o picante practicamente de inmediato. Unha cantidade de wasabi do tamaño dun gran de arroz ou pouco máis, posto directamente na boca sen máis acompañamento produce primeiro a sensación de que nos traspasan a lingua cun alfinete e que despois unha labarada de lume sae da nosa boca polo nariz. Ollo pois. 07/12/2005PREMIO "ALIMENTOS DE ESPAÑA"Estou contentísimo pola concesión do premio "Alimentos de España" á mellor labor informativa continuada, concedido hoxe polo Ministerio de Agricultura polos artigos que publico no diario El Progreso de Lugo, pero tamén por esta Colineta, que ía incluída entre os traballos polos que optaba a este galardón. Lamento non poder convidar a nada aos lectores, xa que o premio non ten dotación económica. ¿QUE VERMES?Recoñezo que os vermes da foto de antonte, por moi vermes que parezan, non son tal, senón arroz salvaxe frito. Se na foto parecen verdadeiros vermes, no prato non parecen outra cousa, así que son moi indicados para unha broma. Ademais, este arroz así frito está moi bo. Empregamos arroz salvaxe, que se pode atopar xa en moitos comercios galegos. E un gran de cor escura, practicamente negro, alargado, que semella arroz de gran largo. Ponse unha cazola con abundante aceite ao lume e, cando está moi quente, comezando a fumear, botase de golpe o arroz nel. Reméxese rapidamente e non menos rápido botase todo nun coador, tendo coidado de poñer debaixo do mesmo un recipiente para recoller o aceite. Sálgase o arroz e sérvese. Mais de un, co prato derriba da mesa, hase negar a probar os “vermes” mentres non se lle aclare o engano. A repugnancia por certos alimentos é máis cultural que outra cousa. Nos rexeitamos os vermes e insectos que comen noutras partes do mundo. Moitos galegos tampouco son capaces de levar un caracol á boca. Pero en Colombia todos me preguntaban se era certo que en Galicia comíamos polbo, e ante a miña resposta afirmativa facían un xesto de noxo e metían na boca outra formiga. Por certo que as formigas colombianas están moi boas. Tamén lembro un amigo catalán, de alto nivel cultural, que desaproveitou un espléndido banquete na Toxa. Non quixo ostras porque se negaba a comer bechos crus, as nécoras e as centolas semellábanlle arañas, así que tampouco lles meteu o dente. Acabou comendo un linguado. E grazas que non lle puxeron percebes, que cando están pelados semellan vermes ou, cando están ben rosadiños, carallos de canciños. ¡Que ricos! 06/12/2005O SUSHI, CADA DÍA MÁIS FÁCILAproveitando o festivo, hoxe cociñei sushi, que na miña casa gusta a todos. Sempre pensei que se trataba de algo abondo complicado ata que o fixen a primeira vez, descubrindo que é un prato sinxelo de cociñar, inda que para facer un bo surtido se manchen moitos pratos. Hoxe fixen “maki sushi” (roliños de arroz envoltos en alga “nori” e recheos) de espinacas con manteiga de cacahuete e sementes de sésamo, de cogombro (pepino) e de salmón afumado. Tamén fixen “niguiri sushi” (boliñas aplanadas de arroz cubertas dalgún peixe ou marisco) con gambas. O máis complicado do prato é precisamente dar forma aos roliños do maki sushi e as porcións do niguiri sushi. No primeiro caso empregase unha pequena estera feita de paus de bambú atados entre eles, chamada “maki”. No segundo caso o único instrumento son a palma dunha man e os dedos índice e corazón da outra. Iso na máis estrita tradición xaponesa. Pero xa se poden atopar en Galicia instrumentos modernos que simplifican o traballo. Trátase duns moldes de plástico, importados de Xapón, que fan roliños perfectos (e co recheo sempre no medio, cousa que eu non sempre consigo co maki) e tamén perfectas porcións de arroz para o niguiri. Xa non hai desculpa para non cociñar sushi na casa. Os ingredientes imprescindibles para un sushi son: - arroz glutinoso Máis tarde ou mañá explicarei como cocer o arroz e preparar o prato. 05/12/2005DA MICOFOBIA Á MICOFILIAXornadas dos cogomelos en restaurantes, festas gastronómicas, degustacións, cursiños, saídas colectivas para recoller setas... Chega o outono e os xornais amosan un país que semella vivir a micofilia de maneira entusiasta, cando ata hai poucos anos os cogomelos morrían no monte ou nos prados sen que ninguén lles fixera caso. Pan de cobra, de sapo, de raposo ou de lobo eran os nomes despectivos e xenéricos que recibían as setes en Galicia, reputadas todas elas coma velenos terribles. Hai quince anos, cada vez que cos amigos saía recoller algúns exemplares das tres variedades que entón coñecíamos ben (lepiotas, champiñóns e níscalos) a xente achegábase a preguntar e interesarse por algo que a eles lles resultaba novidoso e, dende logo, consideraban algo así coma un deporte de risco. Sempre os convidamos a comer a colleita, pero xamais ninguén aceptou o convite, coma se os convidaramos a facer “puenting”. Hoxe, na mesma vila, ás veces poñen níscalos de tapas nos bares sen ningún problema de aceptación pola meirande parte dos clientes. Como,en tantas outras cousas, os galegos non temos termo medio. Pasamos da micofobia mais esaxerada á micofilia mais exacerbada, sempre acompañada da mesma aseveración: canta fame se pasou en Galicia tendo unha despensa tan farturenta nos nosos montes. E tampouco foi así a cousa. Durante moitos tempo, seguramente séculos, a micofobia sempre foi mais forte que a fame dos galegos, ata que desapareceu a necesidade. A guerra civil pillou na miña vila a dous viaxantes cataláns que foron aloxados polo xastre local. Pasaron unha boa tempada alimentándose, entre outras cousas, de cogomelos, sen que ninguén aproveitara na vila os seus coñecementos micolóxicos para compensar unha dieta escasa cun alimento que tiñan ao pe mesmo das súas casas. Varias décadas despois a única casa da vila onde se comían cogomelos era a do xastre. Xa o dixo Julio Camba antes incluso da guerra. Os famentos so pensan en cocidos e bistés, que é ao que non teñen acceso. As cousas ''raras'' unicamente lles interesan aos que están aburridos de estar fartos. Como nos pasa agora. 04/12/2005OS TEQUEÑOS NA CORUÑA... E EN VENEZUELAGalicia foi un país de emigrantes e hoxe segue a selo, xa que inda que estamos en época de retorno, de momento son moitos os galegos que viven fora da terra. Os nosos emigrantes levaron a cultura, a cociña e os usos e costumes galegas por todo o mundo, pero cando retornan tamén traen consigo o aprendido nos países de destino. Así, o churrasco é hoxe uno dos pratos populares máis difundidos en Galicia, inda que o seu orixe está en Arxentina y Uruguai. Hai varias décadas que os primeiros retornados destes países montaron os seus restaurantes nos que ofrecían a carne asada á grella. Hoxe ningún galego menor de 25 ou 30 anos aceptará a idea de que este non é un prato orixinal de Galicia. Nos últimos años estase a producir un novo fenómeno, tamén vinculado á carne e ao retorno de emigrados: a proliferación de establecementos onde se sirve o típico rodicio brasileiro. Aínda o rodicio no alcanza as cotas de popularidade do churrasco, pero asentase nos nosos costumes culinarios a pasos axigantados. OS TEQUEÑOS Outros costumes culinarios e receitas importadas teñen tamén o seu lugar entre os gustos dos galegos, como é o caso dos “tequeños” venezolanos, popularizados na cidade da Coruña dende hai quince anos grazas a un bar de tapas da zona céntrica da cidade: La Viña. Este establecemento, que popularmente é coñecido como Los Tequeños, abriu hai algo máis de quince años. Contra o que cabería pensar, o seu propietario non foi emigrante en Venezuela, pero os seus cinco irmaus si, e foron eles os que trouxeron a receita dos tequeños, e outras moitas máis. O tequeño non é máis que unha barriña de queixo envolta en masa de trigo e frita, que se sirve como tapa ou aperitivo para acompañar a unha bebida. En La Viña, de A Coruña, comezaron a servir tequeños e “arepas”, inda que desistiron no caso das segundas, pois daban demasiado traballo e pouco rendemento.
OS “PASAPALOS” Parece que foi na primeira metade do século XX cando se xeneralizou en Venezuela o uso de pasapalos, algo así coma o aperitivo español: unha pequena cantidade de comida que acompaña a unha bebida. En Venezuela o pasapalo empregase tamén en merendas e a veces incluso como comezo dunha comida. E entre os pasapalos venezolanos son os tequeños os máis apreciados. Sexa cal sexa o seu orixe, los tequeños atravesaron o Atlántico e chegaron hai máis de quince años á Coruña para quedarse entre nos. 01/12/2005CHOCOLATE EN VIÑOA televisión é hoxe tan común nos nosos fogares, que raro é aquel no que non hai dou ou tres aparellos distribuídos pola casa. Na miña está presente ata na cociña, así que mentres cun ollo controlas a fritura das fanecas da cea, co outro miras como vai o mundo, ou como nolo contan nos telexornais. Pero hai trinta ou trinta e cinco anos eran moitos os fogares galegos que non dispoñían de tal aparello, así que o “Un, dos, tres” íase mirar ao bar, coa conseguinte mellora na caixa desa noite. A comezos da década dos setenta pasados eu era estudante de bacharelato en Mondoñedo. Na casa onde paraba de luns a venres non había televisor, así que de cando en vez íamos ver os programas estelares á casa do Manxarín, veciño de ao lado segundo se tiraba cara aos Remedios. Era unha estampa curiosa. Alí estaban o Manxarín e a súa muller, dignos de ser retratados por Cunqueiro en “Xente de aquí e de acolá”, os catro estudantes de bacharelato (debería dicir “as”, xa que tres eran rapazas) e o resto da tropa sentado en dous escanos, ao pe dunha lareira tradicional, mirando para un televisor noviño do trinque. Poñía ao lume unha cazola con viño tinto e auga (¿ou eran viño e leite?), no que cocía o chocolate, engadindo ademais unha cullerada de manteiga, daquela manteiga de baluga, caseira, que compraba cada semana no mercado. Eu bebía aquel chocolate en viño (moi saboroso, pero algo forte) e de inmediato a fervedura chegábame á cara. Xa non pasaba frío en toda a noite. Aquel chocolate en viño era o tal para este fríos días de novembro. 30/11/2005NOVO VIÑO ESCUMOSO GALEGOVaia, parece que este Nadal imos ter moitas novidades no mundo do viño galego. Se hai uns días se anunciaba a saída ao mercado do primeiro tostado do Ribeiro, despois dun longo tempo esquecido, agora é unha adega de Valdeorras, “Día e Noite”, a que anuncia a posta en circulación de 3.000 botellas de viño escumoso, elaborado na comarca de Valdeorras polo mesmo procedemento do cava catalán. Non é a primeira vez que as adegas galegas proban co viño escumoso, A primeira experiencia, realizada no Ribeiro a comezos da década dos noventa, tivo un rotundo éxito inicial, supoño que por aquilo da novidade, inda que ao final o escumoso galego acabou no esquecemento e, por lóxica, desaparecendo do mercado. Aos adegueiros que anuncia o viño escumoso de Valdeorras posiblemente lles pase o mesmo. Seguro que neste Nadal venden toda a produción, pero o consumidor normal, de a pe, descubrirá que por moito que veña de Valdeorras o novo escumoso non lle da nada diferente do cava catalán. Haberá que velo prezo, per case seguro que Cataluña ofrece unha mellor relación calidade-prezo. Ademais, hai que pensar que o consumo de viño escumoso en Galicia é residual. Aquí bebeses fundamentalmente no Nadal e nas vodas. Punto. En Cataluña é común que se consuma ao longo de toda a comida, no canto doutro viño. É a diferenza que separa os dous mercados. 29/11/2005¡COMO NOS TOMAN O PELO!A etiqueta di en letras moi grandes: “MOJICONES”. E debaixo, destacado inda que máis pequeno: “Con aceite de oliva”. A mesma etiqueta di que están compostos por: fariña de trigo, aceite de xirasol, azucre... Ao final da lista, inmediatamente antes que os aditivos autorizados, aparece o aceite de oliva. Un 3% por cento. O mesmo sucede con margarinas, pan integral, de molde, etc., que na etiqueta destacan o aceite de oliva malia ser un ingrediente practicamente residual na súa composición. Seguramente que na ensalada da cea hai máis aceite de oliva que en todo o paquete de “Mojicones” ou no envase de margarina. Pero mercamos tales produtos, seguramente máis caros que outros parecidos, so polo que destacan na etiqueta. Pensan que somos parvos (algo hai de iso ás veces), pero a min non ma dan con queixo (ou con aceite de oliva). Despois de sete anos como pai dun alérxico á proteína do leite, o primeiro que miro en calquera alimento é a lista detallada de ingredientes. Sigo sen entender porque carallo o chourizo ten que levar leite en po. E porque se consinte que nos tomen o pelo no etiquetado de algo tan fundamental coma os alimentos. 28/11/2005CALDOS DE OUTONOComeza o mes de novembro coas conmemoracións do día de Defuntos e as renacidas costumes das cabazas, e segue cos magostos, que na provincia de Ourense convértense en fasturosas festas populares. Lembro o costume que tíñamos na nenez de coller o primeiro calabazote que se cruzaba no camiño para, cunha vela acesa no seu interior, situalo no calexón que vai da praza á igrexa, co obxectivo de asustar ás vellas que atallaban por alí cara á misa. Pode que as vellas non se asustaran, pero nosoutros pasabámolo de medo. Así que tódolos anos axudo ao meu fillo a poñer unha cabaza na porta da casa, ao tempo que lle conto da miña nenez, nun intento inútil de sacar o “jalogüin” da súa cabeza e achegalo ás nosas tradicións. Pero o caso é que este ano no canto de vela, puxemos no calabazote unha lanterna, evitando afumar e chamuscar a carne dun bo exemplar. Pasada a festa, comezamos outra nova, dedicando parte do calabazote a cociñar un caldo coma os que foron propios dos peores días de inverno nas zonas máis frías do país. Cando a xeada ou a neve impedían coller verdura fresca para o caldo, entón facíase con calabazote, fabas e patacas, engadindo un rustrido de cebola frita e unha mestura de pemento doce e picante. Un caldo totalmente vexetal, lixeiro de delicioso, digno das cociñas máis refinadas. Tamén o caldo de castañas tivo o seu momento na cociña galega dos peores días de inverno, inda que hoxe se atope reducido a certas celebracións, como algunhas festas da castaña onde segue a servirse. Coma o de calabazote, o caldo de castañas non leva verdura, e neste caso tampouco leva fabas, pero si repite o rustrido de cebola cun pouco vinagre. E se hai na casa, un pouco de carne de porco, touciño, unlla, orella, cortado en anaquiños tampouco lle vai mal. Este caldo de castañas tiña nome de seu, “calduda” ou “caldelo”, como recollen os vellos dicionarios galegos. Hoxe xa case ninguén lembra o seu nome, como case non lembramos o propio caldo. As castañas pasaron de ser un elemento principal na dieta invernal de moitas partes de Galicia a constituír unha lambetada. Hoxe comemos as castañas preferentemente asadas, forma en que segundo Xaquín Lourenzo, Xocas, “se non consideran como un verdadeiro xantar senón coma un enredo”. O caldo de castañas, que ademais deste froito leva fabas e un rustrido, e se cadra algo de porco, é común aos nosos veciños do norte de Portugal, onde se prepara con “castanhas piladas” (maiolas) e ademais dos ingredientes propios da receita galega, levan o imprescindible arroz da cociña portuguesa. Os veciños cos que compartimos un patrimonio inmaterial que tamén está presente na cociña, comen este “caldo de castanhas piladas” no día de São Bartolomeu. SOBREMESAS DE OUTONO![]() Anuncio publicado en La Voz de Mondoñedo o 29 de outubro de1904 26/11/2005PARA O QUE VAI A APROVEITAR...A mesa parecía unha multinacional do xornalismo. Sentados á mesma profesionais de tódolos países da entón Comunidade Económica Europea, composta por doce países. Tamén había representantes dun bo número de membros da Commonwhealt, xa que a comida tiña lugar con motivo dunhas xornadas agrarias celebradas na universidade inglesa de Warick. Serviron a mesa e alguén desexou ao resto de comensais un “bo proveito”, o iniciativa que serviu para iniciar unha rolda de intervencións na que cadaquén expresou ese mesmo desexo na maneira propia do país de orixe. Ata que chegou o momento de intervir a un xornalista inglés, xubilado do servizo en español da BBC, sentado ao meu rente. Mirando para min, que o precedera na intervención, dixo nun correcto español: “os ingleses cando imos beber decimos “chers”, pero cando imos comer non dicimos nada... total, xa sabemos que non nos vai aproveitar”. Agora un coñecido profesional inglés da restauración di que a comida do seu país é unha bazofia. Certamente, non é Gran Bretaña o mellor lugar para disfrutar da gastronomía, pero penso que os dous esaxeran un pouco. Non é, xa o dixen, Gran Bretaña o paraíso do gastrónomo, pero seguro que hai lugares moito peores para comer. Ademais, os ingleses inventaron o gin tonic, cousa pola que xa merecen un respecto no ámbito culinario. 25/11/2005CHEGA O TOSTADO DO RIBEIROParece que o próximo Nadal poderemos acompañar as sobremesas dun mítico viño galego: o tostado do Ribeiro. A Cooperativa do Ribeiro lanzará ao mercado en decembro as primeiras cinco mil botellas que se comercialicen despois de décadas (¿ou séculos?) ausente do mercado. “Tostado de Costeira” é a marca elixida, que estará no mercado a un prezo arredor de 30 euros. O tostado elaborase con uvas da variedade autóctona treixadura, pasificadas a cuberto durante varios meses, ata que acadan as condicións necesarias para a elaboración do viño. Este feito, así como a gran cantidade de uva precisa para a elaboración dun litro deste viño, son a causa do prezo que teremos que pagar para volver saborear un produto que, en tempos remotos, foi a xoia do Ribeiro. Pode que non tarde moito tempo en recuperar a posición perdida. Oxalá. O MISTERIO DA TORTILLA“O gran misterio da vida é collerlle o punto á tortilla”. Quen tal frase ponunciou debía ir para filósofo, pero quedou en político. Así que non é de estrañar que o segundo dilema máis grande da súa vida sexa saber de que falar nun ascensor. Quen desexe saber o nome do interfecto que descifre as súas iniciais: JMBB. Agradécense comentarios. 24/11/2005O POLBO, SEN SALMONELA, SABE MELLOR![]() Ao tempo que se anuncia a inmobilización dun total de 700.000 quilogramos de polbo conxelado importado, por sospeitar que se atopa contaminado con salmonela, os pescadores galegos aseguran que se están a producir manipulacións indebidas dos cefalópodos importados, que acaban vendéndose como produto propio de Galicia, cun evidente fraude ao consumidor. Se ademais andamos con salmonela polo medio, a cousa pasa a maiores. No asunto hai moita irresponsabilidade. Mesmo escoitei na televisión a alguén do sector que dicía que non era problema desconxelar o polbo importado para volver conxelalo nun novo envase. Para el o problema era que a nova etiqueta dicía que se trataba de produto galego non o sendo. Pero ademais nesa manipulación rómpese a cadea do frío, que sempre non din que é imprescindible manter cando se trata con alimentos conxelados. A salmonela resulta moi perigosa pola capacidade que ten de reproducirse en calquera alimento. Os ovos crus, a maionesa, as cremas, son un problema grave, pero non son menos problema calquera outro alimento xa cociña ou de consumo en cru, que poida ser contaminado coa mesma. E oportunidades hai moitas. Cascamos os ovos para a tortilla e de seguido cortamos o pan ou as lascas de xamón coa que imos acompañar o prato, sen previamente lavar as mans: pode suceder que as nosas mans foran vehículo para levar a salmonela da casca do ovo ao pan ou ao xamón, que imos comer cru. Este é un exemplo que pode repetirse ducias de veces na nosa cociña, polo que sempre debemos extremar a hixiene, tanto das nosas mans coma dos coitelos, garfos, pratos e táboas de cortar que empregamos habitualmente. Un bo lavado dos mesmos é imprescindible entre o seu emprego con alimentos de orixe animal que imos cociñar, e os que xa están cociñados ou se consumen crus, para evitar transmitir o contaxio ao seu través. A salmonela ten a vantaxe de que se destrúe facilmente coa calor. Basta entre 60 e 66 graos, segundo tempo, para deixala cadáver. Inda que o polbo fresco nos chegue contaminado con salmonela, na cocción do mesmo vai desaparecer toda. So debemos ser prudentes para non volver contaminar o molusco despois de cociñado. Pero en calquera caso, sempre será mellor que nos vendan polbo sen contaminar. Galego mellor. 23/11/2005TOSTADO, VIÑO MÍTICOA saída do tostado do Ribeiro ao mercado está próxima. Así o anunciou o presidente do consello regulador da Denominación de Orixe na presentación dunha reunión de sumilleres que, no canto de valorar o viño tiñan que valorar a copa na que se servía. Desta reunión agárdase saia a copa oficial para a cata deste viño. O tostado do Ribeiro é un viño elaborado con uvas pasas que noutros tempos foi habitual e que agora, despois de quedar reducido a pequenas producións para autoconsumo, o consello regulador quere recuperar. Os ingleses foron grandes consumidores de tostado do Ribeiro, segundo indican os expertos na materia. Os mesmos expertos din que ao verse privados deste viño, por causa dos problemas políticos dunha época en que os dous imperios, español e británico, chocaban en cada esquina, os ingleses volveron a súa mirada cara aos viños do Porto, que dende entón foron provedores de luxo. E falando de Portos, hoxe mesmo, na Boutique do Gourmet do Corte Inglés vin unha botella deste viño a un prezo que supera os 1.000 euros. Dous estantes debaixo dela un coñac marcado a máis de 1.800 euros. Botellas de tres cuartos. Non pregunten as marcas... mareeime tanto que non fun quen de miralas. 22/11/2005ARENQUES E CASTAÑASDos meus primeiros días en Ferreira lembro moi ben o moito que me amolaba que me chamaran o cubanito. Con aquelas palabras a xente non facía máis que poñer patente unha realidade da que me sinto especialmente orgulloso: a miña cubanía, que paseo por alí onde estou, o mesmo que a miña galeguidade. Dúas condicións sagradas. Pero aquel epíteto que me dedicaba a xente molestábame porque me facía sentir diferente do resto dos nenos da vila, cando eu quería ser un máis deles. Tamén lembro daqueles tempos e dos anos seguintes o descubrimento dun mundo novo, especialmente no referido ás cousas do comer. En Ferreira non había o pollito frito que constituía un dos meus alimentos preferidos na miña Habana natal e que co paso do tempo souben que non era tal pito, senón ancas de ra, unha variedade propia do Caribe, a ra toro, cuns zancos tan grandes que fritos semellan ás de pito. De neno en Ferreira descubrín o caldo, que tardei longo tempo en aceptar de bo grado e que agora reverencio. E atopei unha das esencias da gastronomía galega, esencia que se atopa en franca decadencia entre nos malia o enorme aprecio que ten noutros países: a castaña. Entón gustábanme especialmente as castañas asadas e menos as cocidas, posiblemente porque as primeiras me resultaban máis fáciles de pelar e comer que as segundas. Pode que por un atavismo infantil agora cando quero empregar castañas cocidas nalgunha receita recorro sempre ás excelentes castañas cocidas que poñen en lata un par de empresas conserveiras ourensáns. Xa, xa sei que detrás deste costume tamén hai algo de vaguería, pero asegúrolles que tales castañas en lata son estupendas e as máis gordas que se poidan imaxinar. Se non o cren, preguntenlle a ese amigo meu de Ferreira e á súa muller, aos que lles traía as latas de castañas de Madrid, cando non se atopaban nos supermercados galegos por moito que foran un produto de Ourense, para darse grandes ceas de castañas con leite. Este costume de comer as castañas cocidas con leite e azucre foi moito do Valadouro, inda que non exclusivo da nosa terra, xa que da mesma maneira se consumen as castañas noutros lugares de Galicia. Penso que xa son poucas as familias nas que esta cea tradicional sexa algo máis que esporádica nas noites de outono e inverno. No “Picadillo”, unha das biblias gastronómicas galegas, hai unha receita de castañas en leite, algo diferente da que eu coñecín en Ferreira. Picadillo indica que hai que pelar as castañas e poñelas a cocer en auga con fiúncho, escorréndoas cando estean a medio cocer, para pasalas a outra pota e acabar de cocelas con leite, e finalmente deixalas arrefriar antes de comelas. Outro xeito de comer as castañas cocidas que recordo da miña infancia, e que de cando en vez practico, é acompañada de arenques salgados. Na miña casa poñíanse as castañas nunha fonte e os arenques noutra e cada un servíase o que quería. Os adultos collían un anaco de papel de estraza no que envolvían un arenque ao que, de seguido, lle daban un bo golpe coa man, de maneira que a meirande parte da pel e escamas do peixe quedaban pegados no papel. De seguido comíase a carne do peixe acompañada das castañas, que suavizaban os excesos salgados do arenque. Os pequenos, que non tiñamos forza abondo na man para golpear o arenque non permitíamos que os maiores fixeran por nos ese traballo. Con paciencia envolvíamos o noso peixe no papel de estraza e, con moito coidado, poñíamolo no borde da porta da cociña, preto das bisagras, e empregabamos a forza da mesma ao pecharse. Sen sabelo, estabamos empregando o principio da palanca que tanto nos daría que estudar despois na escola. Os arenques son outro deses manxares que están en franca decadencia. No meu maxín sempre irá asociados aos Lobos ou á casa de Orencio, no Pazo de A Laxe, onde mercaba miña aboa da Lavandeira, ou a casa de Ramón Blanco, onde mercaba miña mai. Precisamente a este tendeiro da Ponte referíase un veciño do Valadouro cando quería expresar graficamente as penurias que algúns pasaron despois da guerra civil e a fortuna que sorriu a outros, inda que fora na emigración cubana. “Ramón Blanco come dous arenques para abrir o apetito –dicía- e eu con un teño que pechalo”. Xa non hai arenques coma os de entón, nin as castañas saben igual. Tamén pode ser que nos imos facendo vellos e lembramos cunha mestura de envexa e tenrura os anos distantes da infancia. Agora vou rematar, para apuntar na miña axenda, antes de esquecerme: “mercar arenques e castañas”. 21/11/2005TORTILLA E CAFÉ CON LEITEAchégase á barra do bar e pide o seu almorzo de tódolos días: café con leite e pincho de tortilla, contestando si á pregunta do camareiro sobre se quere pan. En Galicia non resulta doado atopar esta escena, por dous motivos fundamentais. O primeiro é que poucos bares teñen tortilla feita na hora do almorzo. Outra, que poucos clientes a pedirían. Aos galegos parécenos que a tortilla está moi ben na comida ou na cea, e ata para a merenda en bocadilo, pero non no almorzo. Claro que non todos os galegos pensan igual. Os que viviron algún tempo en Madrid saben moi ben que tortilla e café con leite, cun anaco de pan acabado de facer, casan de maneira estupenda. A escena do primeiro parágrafo, case impensable en Galicia, onde se cociñan as mellores tortillas, é do máis común nos bares da capital de España. 20/11/2005A LAMPREA QUE NOS UNE![]() Andamos estes días a contas co patrimonio inmaterial galego portugués, que certamente é unha obra mestra por si, sexa cal sexa a decisión que tome a Unesco a próxima semana en París. Ese patrimonio está presente en tódolos ámbitos da cultura que compartimos galegos e portugueses, e a cociña e gastronomía non ía ser menos. Sentase un á mesa en calquera lugar do norte de Portugal cun bo prato de caldo verde e séntese na casa e rodeado de amigos. O gusto polos viños algo acedos e cun chisco de agulla define de forma substancial a nosa irmandade culinaria, xa que en ningún outro lugar da península ibérica gozan de tanta estima tales caldos. Pero posiblemente o rasgo culinario máis característico de cantos unen a ambas beiras do Miño sexa o gusto pola lamprea. Neste caso o río lonxe de separarnos únenos nun abrazo fraternal profundo e primixenio. Penso que non hai lugar do mundo onde ese peixe primitivo, antediluviano, goce de tanta estima coma o fai en Galicia e Portugal, fundamentalmente nas terras próximas ao Miño. E non se trata unicamente do gusto de uns e outros por este peixe que nos visita so nunha curta tempada cada ano, senón que as receitas empregadas para cociñalo son moi semellantes en ambos países. A chamada “lamprea á bordalesa” énos común e xa é unha receita máis nosa que do seu Burdeos natal. O emprego en Galicia do arroz branco como gornición desta receita lévame a pensar nunha posible influencia dos veciños portugueses na nosa maneira de guisar tan exquisito peixe. Non podemos esquecer que en Portugal o arroz é elemento imprescindible na cociña tradicional, mentres que a tradición galega tívoo confinando ao apartado das sobremesas, coas papas de arroz, ata tempos recentes. Para que non todo sexa igual, no norte de Portugal tamén se amaña o “arroz de lampreia”, mentres en Galicia metemos o animal entre dúas capas de pan e preparamos unha empanada de chupar os dedos ata o óso. O gusto pola lamprea entre nos ven de lonxe. Nun tratado de cociña portuguesa do século XV pode atoparse a seguinte receita: ”Lampreia Limpem a lampreia em água quente, tirando-lhe as vísceras e dando-lhe golpes na carne. (1) Perexil, en Galicia. 19/11/2005O MELLOR MEL GALEGO É DO VALADOUROOnte fixeronse públicos os resultados da Cata do Mel de Galicia 2005. O primeiro premio foi para Mari Fe Sixto Pernas, de Tras dos Ríos, no concello lugués de O Valadouro, que comercializa o seu mel coa marca O Trobo, baixo a denominación específica Mel de Galicia. Dende o comezo das catas do mel, O Trobo sempre estivo presente nos primeiros postos entre as marcas galegas presentadas a concurso, obtendo diversos galardóns que agora se ven coroados con este primeiro premio, que recoñece a calidade do mel do Valadouro e o traballo realizado por Mari Fe e o seu pai, Javier. O Trobo produce mel da millor calidade, que se comercializa fundamentalmente na Mariña de Lugo, así como en Madrid, onde goza dun gran aprecio. Ademáis, na casa de Mari Fe podese visitar un pequeno museo do mel onde se expoñen instrumentos e ferramentas do apicultor procedentes da mesma casa e xa en desuso por ser antigas, así como instrumentos tradicionais destinados á fabricación de velas de cera natural, procedentes da antiga fabrica de Aquilino, parente da propietaria de O Trobo. OS MELLORES TOMATES PARA A ENSALADA![]() Cando o galego pide unha ensalada, está pensando fundamentalmente nun prato de leituga, que pode acompañarse doutros ingredientes. Pero a leituga está tan arraigada na nosa tradición que ata nalgúns lugares recibe directamente o nome de “ensalada”, o mesmo que ao trigo se lle chama “pan”. Un refrán español indica que para amañar ben unha ensalada fan falta catro persoas diferentes, a saber: - Un xusto para o sal Nin que dicir ten que o sistema non é aplicable en Galicia, onde a ensalada nos gusta pouco aceitada e ben avinagrada. Este costume debe estar directamente relacionado coa nosa preferencia pola leituga, que tolera moi mal o escaso de aceite, mentres agradece especialmente un chisco de vinagre de máis. Exactamente o contrario que o tomate. O tomate pódese comer sen máis que unhas areas de sal, pero o aceite vaille moi ben, e xa se redondea cunhas pingas de vinagre. Máis aceite que vinagre, como indica o dito. Se ademais o tomate é da casa, ben aromático, saboroso e madurado na planta, mellor. A primeira particularidade é a cor. O tomate raf é fundamentalmente de cor verde incluso cando está maduro. Pode tamén ter algunha parte da pel vermella, pero entón a meirande parte da pel será dun verde escuro próximo ao negro. O sabor deste tomate é certamente exquisito. O tomate raf sabe ao tomate de sempre. Eu non o teño visto aínda nas froiterías galegas, pero pódese adquirir a través de internet, no servizo que a tal efecto montou Frutas Caparrós. Cinco quilos de tomates raf “Gran selección” custan 25 euros. Se nos decantamos polos “extra” a conta sube a 35 euros pola mesma cantidade. O prezo inclúe os gastos de envío dentro da península. 17/11/2005O VIÑO NOVO GALEGO
Ese día terá lugar en Cabanelas, no concello ourensán do Carballiño, a oitava edición da Festa do Viño Novo, na que se fai un percorrido polas adegas da localidade para probar os caldos deste ano e poder mercar se a un lle interesa facelo. Unha bonita festa na que ademais hai degustación gratuíta do viño novo con castañas asadas, así como xantar no campo da festa. Din que a colleita deste ano é unha das mellores da historia pola súa calidade. Seguramente quen se achegue a Cabanelas non vai quedar decepcionado. 16/11/2005CHEGA O VIÑO NOVO![]() Quen mañá chegue a París ou case a calquera lugar de Francia atoparase con multitude de carteis, especialmente nos bares e restaurantes, que na nada teñen que ver cos disturbios que o país está a sufrir actualmente. Ditos carteis indican que "Le Beaujolais nouveau est arrivè", que anuncian a presenza do primeiro viño novo que se pon á venda en Francia, procedente da zona de Beaujolais. Este ano, o viño sairá á rúa as 00:00 horas do 17 de novembro, é dicir, ás doce da noite de hoxe. Todo un acontecemento nun país como Francia que reverencia ao viño. 15/11/2005OUTRA VEZ O CONCURSO DE TORTILLASUna ano máis San Sebastián acollerá a finais de mes (21 ao 24 de novembro) o congreso sobre o mellor da gastronomía no que se celebra o coñecido concurso de tortillas, cun premio a profesionais e outro a afeccionados. Tódolos anos un destes premios ven para Galicia, cando non son os dous. O ano pasado o primeiro premio na categoría de profesionais foi para o resturante Las Cinco Puertas, de Pontevedra, cunha tortilla feita de patacas kennebec, ovos caseiro, aceite de oliva e sal. Para min faltou a cebola. Terei que lembrarme de contar aquí o falso mito da invención da tortilla por unha campesiña navarra e de porque eu penso que é un invento galego. 14/11/2005AZUCRE LIXEIROCada vez máis xente emprega edulcorantes artificiais no canto do tradicional azucre. Ás veces o motivo é médico, como no caso dos afectados por diabetes, pero paréceme que na meirande parte dos casos é pura moda ou estética. O azucre ten mala reputación nos tempos que corren, no que os alimentos lixeiros e supostamente baixos en calorías se venden coma churros. Escribo "supostamente" porque ás veces o substitutivo ten maior poder enerxético que o substituído. Miren, por exemplo, o caso do pan. Os biscotes, pan torrado industrial, etc., que moitos empregar para susbtituír ao bo pan tradicional, non so teñen abondas calorías máis que o molete, senónq ue levan na súa composición graxas e outros compoñentes que os panadeiros tradicionais non empregan. Pero volvendo co azucre, resulta evidente que os edulcorantes artificiais (sacarina, aspartamos, etc.) saben mal e, dende o punto de vista gustativo, son un deficientísimo susbtitutivo do azucre. A cousa é sinxela: mesturan un 99 por cento de azucre normal co 1 por cento de edulcorantes artificiais. A enorme capacidade de adozar dos edulcorantes artificiais permite reducir á cuarta parte a cantidade de azucre empregado e, polo tanto, reducir na mesma proporción a inxesta de calorías. 11/11/2005¿COCIDO MEDIEVAL?![]() Un restaurante de Compostela anuncia para esta fin de semana un ¡Gran cocido medieval!. Con isto das festas medievais xa se están pasando de rosca. Na idade media NON había cocidos. O cocido nace como evolución da "olla podrida" que aparece en España tempo despois da expulsión dos xudeos polos Reis Católicos. O único parecido ao cocido que había no medievo era a "adafina" prato xeudeo precursor da devendita "olla podrida". Para saber máis, ler "O cocido na historia" 09/11/2005GARUM E NAM PLADa antiga cociña de Roma coñecemos moitos detalles xa que ata nos chegaron incluso receitarios, coma o de Apicius, pero sempre que se fala da cociña imperial sae a colación o asunto do garum, condimento que os romanos empregaban con moita frecuencia. Contan os historiadores que o garum máis apreciado era o que procedía de Cartaxena, pero ninguén é capaz de achegarnos a receita do mesmo. Posiblemente todo esto non sexan máis que apreciacións persoais determinadas pola cultura e formación de cada un. Posiblemente para os investigadores norteamericanos unhas anchoas en salmoira sexan o máis parecido posible a peixe podre. Ou pode que nas traducións duns idiomas a outros se perde a esencia do escrito. Lembro esto do garum ao ver na neveira da miña casa unha botelliña de nam pla, agasallo dunha amiga que viaxou recentemente a Tailandia. O nam pla é a salsa por excelencia dos tailandeses, que a empregan para todo. Trátase dun prebe feito con auga, azucre, sal e anchoas e que resulta ser un verdadeiro concentrado das mesmas. Quen sabe se un herdeiro do garum romano. 08/11/2005CODILLOCelebrouse estes días a festa do “codillo” nunha localidade de Pontevedra. Escoito na radio que todo naceu dunha conversa entre os organizadores e unha amiga residente en Alemaña. “Alí cómese moito o “codillo”, dixo esta. “Pois do “codillo” facemos aquí a festa”, dixeron os outros, e quedaron tan panchos. Levan oito anos, xa lles falta pouco para converter o tal “codillo” en tipicamente galego de toda a vida. Agora non consigo lembrar se nalgún lugar de Galicia se celebra a festa do lacón con grelos. 04/11/2005COMIDA DE ALDEA NA CHAIRADespois de 18 anos traballando en Madrid, regresei a Galicia, para quedarme, a comezos dun mes de novembro hai xa preto de 15 anos.
03/11/2005CALDO DE CABAZOA tradición culinaria galega sería inmensa e riquísima de non ser pola amnesia que estamos a sufrir nas últimas décadas, que nos está levando a un baleiro de coñecementos que pode acabar deixando reducida a cociña galega ao máis tópico da mesma: mariscos, peixes, empanadas... Moitos dos costumes culinarios dos fogares galegos dos dous primeiros terzos do século XX desapareceron na última parte dos mesmo, como se dunha extinción catastrófica se tivera producido na nosa memoria. Penso que esta desaparición foi debida a unha reacción no máis fondo do ser de nosos avós, pais ou en nos mesmos. Todo o que recordaba as necesidades pasadas ao longo dunha boa parte dos séculos pasado, e a memoria case xenética das fames de séculos anteriores, foi borrado da nosa memoria e dos nosos costumes coma quen borra o disco duro dun ordenador. Pero o certo é que algúns dos pratos daquela época son verdadeiras obras mestras. Trátase de pratos sinxelísimos na súa elaboración por que naceron da necesidade de cociñar cos poucos elementos que había na casa, pero con resultados certamente espectaculares. Podería poñer moitos exemplos desta realidade, pero hoxe vou falar do caldo de cabazo, que en tempos foi comida propia do inverno, especialmente nos días en que as circunstancias climatolóxicas impedían recoller verdura fresca na horta para amañar o tradicional caldo de grelos ou repolo. Hoxe xa case pertence á arqueoloxía gastronómica. Estes días posteriores ao Samaín en moitas casas hai cazabas que van acabar no lixo. Na miña non. O 31 o meu rapaz de 7 anos puxo na porta da casa unha enorme cabaza, como eu facía cos amigos cando tiña a súa idade, hai xa diso catro décadas. Daquela eu non oíra falar do Halloween anglosaxón, nin do Samaín galego, pero si sabía que o das cabazas era tradicional na miña vila dende tempos remotos. O caso é que este ano dentro da cabaza no canto de poñer unha vela puxemos unha lanterna, de maneira que non chamuscamos a carne de tan extraordinaria peza, co obxectivo de posteriormente reciclala en chulas (están pro facer), purés (con porros e patacas a cabaza da un puré exquisitos) e caldo de cabaza, do que tantas veces oíra falar e nunca probara. Así que onte preparei o caldo, seguindo a receita tradicional galega. O resultado é fantástico. Se un cociñeiro moderno incorpora a receita ás súas propostas ten o éxito asegurado, sempre, claro está, que a venda como creación propia e nunca como tradición popular. O mercado gastronómico está así nos nosos tempos. A receita e ben sinxela. Póñense a cocer en auga fría dous puñados de fabas previamente remolladas dende o día anterior. Cando van case cocidas, engádese a cabaza cortada en dados do tamaño dunha noz pequena, e patacas preparadas do mesmo xeito. Mentres vai cocendo todo xunto, ponse aceite nunha tixola e rústrese na mesma unha cebola picadiña. Cando xa está ben feita, pero sen chegar a dourarse, retírase o rustrido do lume e agregase pemento doce ou picante, ao gusto de cadaquén, inda que un chisco de picante sempre lle vai ben. Reméxese ben o pemento e vertese o rustrido derriba do caldo, momento que aproveitamos para engadir o sal preciso. Unha vez que as patacas e as fabas estean cocidas (a cabaza practicamente estará desfeita) retirase do lume e sérvese ben quente. Onte rematei o día cunha boa cunca deste caldo que me pareceu exquisito. Hoxe penso comezar a comida con outra. 02/11/2005CHULAS DE CALACÚXa teño escrito sobre á certeza de que a cociña é un fenómeno global e, o mesmo que din que todos temos un dobre nalgún lugar, tódalas receitas que consideramos cento por cento galegas teñen o seu remedo noutro país. Teño escrito aquí sobre a coincidencia entre as follas de limón galegas e os paparajotes murcianos e sobre as chulasde pan que se fan na Mariña de Lugo, entre outros lugares, e os repápalos andaluces. Hoxe traio unha nova coincidencia: as chulas de calacú (cabaza) e o “vitobosha na boga” de Sudáfrica. As chulas de cabaza ou calacú son moi típicas da provincia de Pontevedra, e prepáranse con carne de cabaza cocida, mesturada con fariña, azucre e ovos, fritindose a masa nunha tixola. Poden atopar a receita en “Repostería en Galicia”, de Mariano García e Fina Casalderrey (Edicións Xerais de Galicia) ou en “Cocina gallega” de Araceli Filgueira Iglesias (Editorial Everest). A receita do “vitobosha na boga” atópoa nun libriño editado polo xornal El País, dedicado á cociña de Sudáfrica e o Índico, e pertencente á colección “Cocina país por país” elaborada polo crítico gastronómico do xornal, Ignacio Medina. A receita consiste en mesturar carne de cabaza cocida con fariña, ovos, azucre e levadura, fritindo a masa resultante nun tixola. Exactamente igual que as nosas chulas de cabaza. Os sudáfricanos, segundo Medina, bótanlle ás súas chulas azucre con canela cando saen da fritura. © Miguel Vila Pernas * miguel(arroba)colineta.com 31/10/2005NON VAIA SER O DEMOPasaron as San Lucas de Mondoñedo e, lamentablemente, non puiden achegarme este ano. Sempre me gusta ver as bestas bravas no campo da feira, tamén chamado “feira dos cochos”, onde hai xa case 116 anos axustizaron a Luxilde, “o que matou ao cura de Santa Cruz meténdolle trapos pola boca cun fungueiro”, segundo indica Álvaro Cunqueiro no capítulo dedicado a O Camiño de Quita e Pon do Merlín e Familia, novela que con cincuenta anos cumpridos segue sendo unha mociña. E falando de Cunqueiro, polas San Lucas tamén me gusta pasar pola Fonte Vella, onde se poñía o mercado da herba, por ver se anda por alí o espírito do mestre de Mondoñedo, que se declaraba amante dos recendos herbáceos da zona durante as feiras das San Lucas. Pero non se pode ir a Mondoñedo nestas feiras e volver sen probar o pulpo nas cantinas instaladas na Alameda, ao pe mesmo da igrexa dos Remedios. En outubro o polbo ten un sabor especial en Mondoñedo, inda que non é menos certo que en Mondoñedo case todo ten un algo diferente, que deixa en nos unha impronta indeleble. A vella torta de améndoa da Mariña de Lugo en Mondoñedo ten nome propio, que a fixo famosa en España enteira. A min gustaríame que un reposteiro da vila preparase a torta de sempre pero cunha decoración diferente, sen ter por iso que renunciar aos figos en xarope típicos. Ben podería ser o rosetón da catedral, espléndido, quen inspirase esa nova presentación do doce, que a min me sabe a gloria. Tampouco son mancas as canas de follado, recheas de crema, que preparan os pasteleiros mindonienses, nin os pasteliños de coco que tantas veces teño mercado alí na miña etapa de estudante de bacharelato. Máis volvendo coas San Lucas, son para min festas case máxicas. De neno vin alí, saíndo da Alameda cara aos Remedios, a un cego cantor de coplas, algo único na miña vida. E alí vin as grandes atraccións de tempos pasados, entre as que sempre destacou, paréceme a min, a muller barbuda, disfraz que adoptei polo Antroido de hai uns anos, cando os meus veciños montaron unha comparsa dedicada ao circo.Tamén foi polas San Lucas, instantes antes de saír de Ferreira cara Mondoñedo, cando probei por primeira vez as salchicas. Era eu moi neno, pero o sabor daquelas salchichas, que debutaban nun mundo absolutamente rural, aínda permanece no meu maxín. O ano que ven ei de ir ás San Lucas a Mondoñedo. Xa non está a muller barbuda nin hai cegos cantores de coplas. Tampouco hai mercado de herba, pero pasarei pola Fonte Vella, non vaia ser o demo... 30/10/2005O AROMA DAS MAZÁSO aroma das mazás causa en min o mesmo efecto que o da madalena en Marcel Proust, traendo á miña cabeza lembranzas de tempos pasados dunha maneira tan vívida que semella que estou aínda a vivir aqueles momentos. O aroma das mazás trae á miña cabeza imaxes do faiado da casa de meu avó paterno, en Ferreira do Valadouro, co chan totalmente cuberto de mazás, aquí os repinaldos, alí as cloradas, mais alá as tabardillas e outras castes das que xa non me lembro. O recendo daquel faiado, un lugar case máxico para un neno de poucos anos, era a cousa máis deliciosa que imaxinarse poidan. Na casa de meu avó había tal abundancia de mazás que se levaban para a casa nun carro de vacas, o mesmo carro de vacas no que se transportaban as patacas ao final de cada verán. No faiado estendíanse e coidábanse para conseguir a máxima duración da froita en condicións de ser consumida. E facíanse enormes potadas de doce de mazás, que resulta unha maneira deliciosa de conservar esta froita de inverno. O aroma das mazás trae á miña cabeza a imaxe de grandes tarteiras ao lume, no que o doce case rematado de facer fervía moi lentamente, facendo coma pequenos volcáns que medraban, e medraban, ata que se abría un buratiño polo que saía o vapor que se estaba a formar debaixo da grosa capa de froita e azucre cocidas. Aquelo semellaba unha desas fumarolas que vemos nas zonas volcánicas. Escribo isto porque hoxe fixen doce de mazás. Non eran mazás da casa de meu avó paterno, que xa non quedan ningunha, pero tamén viñeran do Valadouro, da casa de miña avoa materna, na Lavandeira. Pélanse as mazás, córtanse como as patacas para tortilla, e póñense a cocer cun chisco de auga. Cando abrandan esmáganse cun garfo, tritúranse co batedor eléctrico ou pásanse polo pasapurés, que se volvo a poñer ao lume con azucre, o zume dun limón e algo de canela en po, que para min a canela e as mazás semellan feitas unhas para a outra. E a cocer alume lento e sen presas, que nos vai levar un bo tempo. Iso só, remexendo con frecuencia para que o doce non se pegue ao fondo da pota. Cando espesa, bótoo nun molde axeitado e deixo que arrefríe e colla a mesma consistencia do doce de marmelo. Este doce de mazás con queixo resulta delicioso, pero hei probar a receita que atribúen a Jorge Víctor Sueiro: un anaco de doce de mazá entre dous de queixo, pasados por ovo batido e pan relado e fritidos. Din que Sueiro facía esta sobremesa con marmelo, pero eu probarei co meu doce de mazá. © Miguel Vila Pernas* miguel(arroba)colineta.com 29/10/2005CAFÉ CON SALDe neno sempre vía miña mai poñer unhas areas de sal no café con leite. Ela aprendera este sistema de potenciar o sabor do doce de súa aboa, que tamén facía o mesmo. Cando miña mai emigrou a Cuba, na década dos cincuenta, atopouse con que nos bares da Habana , cando se pedía un café con leite, sempre poñían un saleiro xunto co azucreiro. Resultou que meu bisavó tamén fora emigrante en Cuba. Del aínda conservo un daqueles sombreiros de palla propios de comezos de século pasado, chamado "pajilla". Debe andar polos cen anos. © Miguel Vila Pernas * miguel(arroba)colineta.com 28/10/2005NOTAS DE COCIÑA DE LEONARDO DA VINCIQue Leonardo da Vinci foi un xenio ninguén o dubida. Pintor e inventor, as súas achegas levárono á inmortalidade. Pero a verdadeira vocación de Leonardo foi a cociña, segundo se desprende das notas de cociña que se lle atribúen e que están plasmadas nun libro delicioso que engancha incluso a quenes non teñen interese na gastronomía. As Notas de Cociña de Leonardo da Vinci, que en España xa van pola edición 17, son un compendio de historia, curiosidades e anécdotas que non vou descubrir aquí. Mellor ler o libro e comprobar como Leonardo foi, entre outras cousas, o inventor da nouvelle cuisine, no restaurante que montou a medias con Sandro Boticelli. Os dous tiveron que fuxir por unha fiestra do establecemento o mesmo día da estrea, perseguidos polos furiosos clientes.
27/10/2005MATUSALEM, RON CUBANOSe un visita Cuba, comprobará que o ron máis famoso da illa é o Matusalem, unha marca creada en 1870 polos irmáns Camps, emigrantes cataláns na illa, onde este ron se produce dende entón. E non hai moito no expositor dun bar de Compostela atopei unha botella de Matusalem, pensando que a trouxera da illa algún viaxeiro ou turista, xa que este ron non se exporta, ao contrario do que sucede con Havana Club ou Liberación. Pouco tempo despois atopei unha botella igual noutro bar, o que fixo pensar e interesarme polo asunto. E resulta que tales botellas de Matusalem están recheas de ron fabricado en Santo Domingo ou en Bahamas, inda que na etiqueta non se cortan en empregar a palabra Cuba cantas veces lles ven en gana por moito que nin o ron nin a empresa sexan cubanos. O Matusalem foi creado en 1872 en Santiago de Cuba polos irmáns Camps, emigrantes cataláns. Despois da Revolución os herdeiros fuxiron de Cuba e fundaron empresa en Florida, así que dende entón coa mesma marca comercialízase ron producido en Cuba e ron dominica ou das Bahamas. Foi un Bacardí quen dixo que xamais se podería fabricar fora de Cuba un ron coma o cubano, por ser inigualable a cana cubana. O propio Centro de Arbitraxe e Mediación da Organización Mundial da Propiedade Intelectual denegou a pretensión da empresa norteamericana para que lle foran transferidos os dominios rexistrados na illa, tal como se pode ler nun informe publicado en informática-jurídica.com. 26/10/2005CURSO DE GASTRONOMÍAO curso intégrase na Cátedra Ferrá Adriá de Cultura Gastronómica y Ciencias de la Alimentación. 25/10/2005SO A DE BÚFALA É MOZARELLAA mozarella é un típico queixo fresco italiano, elaborado esclusivamente con leite de búfala, que en Italia se crían dende tempos remotos e agora comezan a instalarse en Galicia e España. Pero nos mercados galegos e españois o normal é atopar un tipo de queixo fresco elaborado con leite de vaca pero comercializado baixo o nome de mozarella. Se en Italia venderan un viño tinto baixo a denominación de orixe Rías Baixas vaia a que se montaba aquí. O caso é que as mozarellas falsificadas que se venden nos nosos supermercados resultan un queixo do máis insulso, calquera que sexa a súa presentación. Afortunadamente, xa comezan a aparecer nos comercios galegos as mozarellas auténticas, feitas coa leite das búfalas, saborosas e tenras como deben ser. Quen proba a auténtica non quere máis malas imitacións, así que merece a pena pararse un chisco a ler a etiqueta e ver o leite con que se fixo o produto. © Miguel Vila Pernas 24/10/2005TEMPO DOS BOS MELÓNSAgora si que están ricos os melóns. Os que unicamente comen melón no verán non saben ben o que perden no outono, cando esta froita esta no seu mellor momento de dozura, sabor e aromas. Poucos melóns de verán acadan un mínimo de calidade. Poucos do outono quedan por debaixo do desexable.Así que a darlle ao melón de outubro, que nos ofrece o mellor dunha froita certamente deliciosa.© Miguel Vila Pernas 21/10/2005A GRIPE E OS OVOS DA CASA Conta hoxe a radio que, ante o avance da gripe aviar, o Unión Europea vai prohibir a cría de aves ao ar libre en zonas de risco. Como é de supoñer, con esta gripe vai pasar o que xa pasou co mal das vacas tolas, que se estendeu practicamente por toda Europa, Galicia incluída.As mesmas autoridades insisten en que non é posible o contaxio da enfermidade a través do consumo de carne de aves, asegurando que a única maneira de contaxio e por vía respiratoria. Pero as mesmas autoridades falan dunha posible pandemia, polo que o único que saco en claro é que os políticos non saben moi ben por onde van as cousas en realidade e falan de oídas. Se os científicos o teñen claro xa me quedo máis tranquilo. Pero non dubido de que a non tardar moito o consumo de carne de aves vaise resentir de formar alarmante, inda que o que máis me preocupa é esa prohibición de criar ao aire libre, xa que iso supón que van desaparecer os ovos, polos e galiñas caseiras. Aproveitade mentres quede algún nos mercados e feiras. 19/10/2005DEGUSTACIÓN DE ORTIGASA asociación cultural As Ortigas, que en xullo organizou a I Exaltación Gastronómica da Estruga, segue no seu empeño de promoción do consumo desta planta que debemos empezar a considerar como unha verdura máis. Con tal motivo, o 21 de outubro terá lugar unha degustación de tortilla de estrugas, revolto de estrugas con gambas, empanada e licor de estrugas, acompañadas de viño do Ribeiro. A degustación terá lugar nba cervexería Tremedoiro, en Xinzo de Limia (Ourense), a partir das 8 da tarde. No mesmo acto presentarse unha bran barra de pan de estrugas, de 2,40 metros de longo. As degustacións continuarán o 28 deste mesmo mes na cervexería Polémica, de Chantada (Lugo). A partir das 8 da tarde procederase á degustación dun bocadillo de 1,5 metros. Tamén haberá contacontos. 18/10/2005PICADILLO A LA HABANERA Con isto do cumio Iberoamericano, esta fin de semana estase a falar moito de Cuba e do criminal bloqueo ao que o pobo cubano esta sometido polo goberno norteamericano dende hai décadas.Pois de tanto escoitar falar sobre a miña illa natal entráronme gañas dun bo prato de comida cubana. Na miña casa o que mais paixóns levanta, incluídos os amigos que proban, e o picadillo a la habanera, exquisito e sinxelo de amañar. A receita téñoa dado moitas veces nas miñas colaboracións na radio e sempre gustou, polo que animo aos lectores de Colineta a probar este prato sinxelo, fácil de facer, pero delicioso. Para tres ou catro racións imos precisar medio quilo de carne picada, aproximadamente. Eu sempre merco metade de porco e metade de tenreira. Comezamos picando unha cebola pequena, tres dentes de allo e un cuarto de pemento colorado. Poñemos estas hortalizas picadas nunha cazola con aceite de oliva e amañamos un sofrito. Cando cebola, allo e pemento vaian sofritos, agregamos a carne picada, con lume forte, e remexemos ata que a carne cambia de cor e queda ben desfeitiña, sen bolas. Entón poñemos unha boa cantidade de ourego, algo menos de comiño en gran, unha folla de loureiro, unha bolsa de olivas con oso, media bolsa de uvas pasas sen sementes e unha ou dúas culleradas de alcaparras. Agregamos tamén un bote (375 gramos) de tomate natural triturado e o sal preciso. Remexese todo, tapase a cazola e deixase cocer unha hora, remexendo de cando en vez. Se vemos que seca mais da conta pódese botar un pouco de auga. O picadillo comese mesturado con arroz branco. Pódese acompañar de tostóns de plátano ou de iuca fritida ou cocida, pero deses acompañamentos procurarei escribir maña. © Miguel Vila Pernas 15/10/2005AS MELLORES PATACAS FRITAS Unhas patacas fritas poden ser un estupendo acompañamento para moitos pratos, pero unhas malas patacas, mal fritas convértense nun pesadelo. Son moitos os restaurantes que non coidan nada esta gornición, empregando patacas conxeladas ou mal fritindo as frescas.Unhas patacas galegas de calidade, mellor se son da variedade Kennebec, fritidas nun aceite de oliva novo son un verdadeiro manxar. Pero aínda se poden mellorar. Hoxe fritín patacas seguindo unha receita que me ensinou hai anos en Castropol (Asturias) a sogra de meu irmau. Pélanse as patacas e córtanse para fritir, pero en anacos bastante grandes. Se son patacas mediadas ou pequenas eu córtoas ao largo en catro ou seis anacos. Sálganse e bótanse na tixola con abondo aceite que non estea excesivamente quente. Durante a primeira parte da fritura manteremos o lume suficiente para que as patacas se fritan, pero sen que a temperatura do aceite sexa demasiado alta, e pinchamos de cando en vez cun garfo. No momento en que notamos que as patacas van abrandando por dentro, poñemos o lume ao máximo e co mesmo garfo imos pinchando cada anaco de pataca dúas ou tres veces, despois seguiremos pinchando, pero cun xiro do garfo, de maneira que a pataca comece a romperse. Seguiremos con este procedemento ata que as patacas estean perfectamente fritidas e douradas, inda que os seu aspecto non será moi estético, xa que a meirande parte delas estarán medio desfeitas e coas tripas de fóra. Non importa, iso é o que buscamos. Convén servir estas patacas o antes posible, xa que como mellor están é acabadas de facer. Un último consello: fritan o dobre de patacas do habitual. Non van sobrar. © Miguel Vila Pernas 14/10/2005MÁIS TINTOS GALEGOSO Sindicato Labrego Galego considera “colonialista” e de “desprezo ao viños galegos” a actitude da Xunta de Galicia na visita do presidente do Goberno, José Luis Rodríguez Zapatero, o pasado 3 de outubro, xa que na comida oficial serviuse viño tinto da Rioxa no canto de tintos galegos. E ben certo, como di o SLG, que en Galicia contamos con tintos excelentes, premiados en certames internacionais, e que non teñen nada que envexarlle a algúns Rioxas. Pero non é menos certo que o común dos galegos non aprecia no que valen eses viños, pode que descoñecemento e tamén pode que dito descoñecemento sexa debido ao prezo dos viños galegos. Polo mesmo prezo non resulta doado atopar tintos galegos de calidade equiparable cos da Rioxa. Isto tradúcese en que os restaurantes ofrecen media ducia de viños alleos a nos por cada tinto galego que inclúen na carta. No casos de bares e cafeterías o panorama acostuma ser peor, non resultando raro que os únicos tintos que nos ofrecen neste establecementos sexa viño da Rioxa. Galicia conta con tintos espléndidos, especialmente para quen, coma min, gusta especialmente de viños xóvenes. Neste apartado moitos tintos da Ribeira Sacra non teñen competencia posible. Pero é preciso conseguir que os galegos coñezan e recoñezan esa excelencia, e estean dispostos a pagar un pouco máis polos nosos propios viños. So entón conseguiremos que os tintos galegos teñan en bares e restaurantes a mesma presenza e aceptación que xa teñen os brancos. Despois acabarán chegando ás nosas casas... e ata aos banquetes oficiais. 13/10/2005ALA, AO PEIXE GORDOO 17 de decembro de 2000, no cabodano da morte do Mariscal Pedro Pardo de Cela, o Consello Europeo decidía que tódolos cidadáns da Unión Europea tiñamos dereito a saber que peixe comemos e cal e a súa procedencia. Estou ben seguro de que o Mariscal comeu e gustou das exquisitas troitas do Valadouro, dos inmensos (pola calidade) reos que remontaban o Ouro ou o Masma polas terras de Foz, e os nunca suficientemente apreciados peixes do noso Cantábrico, mar ao que eu cualifico de Océano, por que me peta e porque así sinto a súa forza creadora-destructora. Pero hoxe non toca escribir de historias medievais, senón das cousas do século XXI. Despois das disposicións europeas de 2000, a protección dos consumidores en materia de información sobre o peixe que mercamos pasou a lexislación española en senllos decretos de 2002 e 2004, que regulan os produtos da pesca conxelados, no primeiro caso, e os frescos, refrixerados e cocidos no segundo. O caso e que segundo a lexislación, cando vostede vai a peixería debe atoparse con etiquetas ou esas táboas que se chantan no xeo e no que se indica o prezo, con información perfectamente detallada. As etiquetas ou táboas deben indicar o nome comercial da especie, método de produción (pesca extractiva, pesca en augas doces, cría, acuicultura ou marisqueo). Tamén han indicar a forma de presentación (eviscerado, con cabeza, fileteado, cocido, desconxelado...). Os produtos conxelados indicarán ademais este feito. Eu poucas veces atopo que as devanditas táboas conteñan toda a información que teño dereito a recibir. Xa, xa sei que ao peixeiro cústalle abondo traballo prepara cada día esas táboas. Non máis que o que me custa a min gañar o diñeiro con que pagar o peixe. Parece que a lexislación está ben, pero a súa aplicación falla estrepitosamente e por eso o Ministerio de Agricultura inicia, unha vez máis, unha campaña informativa sobre estes dereitos do c onsumidor. Semella que seguimos nos tempos en que Teolindo vendía o peixe polas vilas da Mariña na súa furgoneta. Claro que el polo menos lle poñía graza ao seu pregón: “Hai sardiña, hai chicharro, hai congro... ¡ala, ao peixe gordo!”. © Miguel Vila Pernas 11/10/2005FIGOS CON XAMÓNNa Amaia, onde vivo, pérdense cada ano centos de quilos de figos que podrecen no chan, ao pe das figueiras. Neste comezo de outubro os chamados migueliños están espléndidos. Os figos fan unha excelente sobremesa ou unha estupenda merenda, pero non e este o único uso que se pode facer deles. Lembro un artigo de Cunqueiro (lamento non ser capaz de identificalo de memoria) no que o mestre de Mondoñedo explicaba como lle gustaba comer os figos ben maduros acompañados de camaróns, gambas ou langostinos. A mestura dos sabores doce e salgado resulta sorprendente e moi agradable. Tamén podemos comer os figos con xamón. Eu corto os figos a metade e, cunha culleriña, saco todo o interior da froita, eliminando a pel, sempre áspera. Ponse no medio dun prato o contido de tres, catro, seis figos, segundo o tamaño dos mesmos. Derriba ponse xamón curado cortado en lascas finiñas e picado en anacos pequenos. Ponse tamén un chisquiño de cebola ou cebolin ben picado. Sazonase a mestura cun bo aceite de oliva e sérvese de primeiro prato. Asegúrolles o éxito. © Miguel Vila Pernas 10/10/2005COUSAS DO MARKETING... E DAS FABASSempre admirarei as persoas capaces de identificar as mellores esencias dunha vila ou comarca e traballar con elas ata conseguir convertelas en elementos decisivos para a súa promoción e coñecemento. Escribo estas liñas pensando nas persoas que botaron a andar hai década e media a Festa da Faba de Lourenzá, e nos que a manteñen dende entón e nos que conseguiron que as fabas da Mariña, de calidade insuperable, gocen de sona en toda Galicia e Asturias, sona que cada día medra e se estende mais. Todos eles, en moitos casos persoas anónimas, merecen un especial recoñecemento. Aquí faigo publico o meu. A Festa da Faba de Lourenzá, aínda recente a deste ano, esta a contribuír a dar a coñecer non so o produto, senón tamén a Mariña de Lugo, que no resto de Galicia e a gran descoñecida. Este ano anunciase a posibilidade de que na próxima edición da festa as fabas teñan xa a súa indicación xeográfica protexida (IXP), que recoñecera a excelencia dun produto insuperable. Oxalá así sexa. A web do ministerio de Agricultura, nunha información actualizada a 3 de outubro de 2005, inclúe entre as IXP que se están a tramitar a da Faba de Lourenzá, sen máis datos. Pero ai comeza o problema. As IPX protexen produtos agrícolas de especial calidade que se cultivan en zonas determinadas. Na indicación que se tramita inclúense as producións de 13 dos concellos mariñaos (Alfoz, Valadouro, Foz, Mondoñedo... incluso Lourenzá,quedando excluídos unicamente Cervo e Ourol). A falta de máis datos, é fácil deducir que a meirande parte da produción pertence aos 12 concellos alleos a o val de Lourenzá. Por iso non entendo que o nome da identificación faiga exclusivamente referencia a un concello (penso que seria máis lóxico que o seu nome fora Faba da Mariña), como non comprendo o silencio ao respecto dos colleiteiros do resto de concellos e das autoridades locais dos mesmos. Que Lourenzá encabece a movida non lle da dereito a adxudicarse un ben común, inda que nesta cuestión xa proclamo a miña derrota por adiantado. Tamén Mondoñedo fixo propia a receita da torta de améndoa común ao resto da Mariña é o único cocido galego que sona no mundo é o de Lalín. Cousas do marketing. O que non dubido é que en Vilanova debe estar a sede do organismo que regule a indicación xeográfica protexida e o xa existente Centro de Interpretación da Faba. Téñeno ben merecido. Ver a receita da Marmelada de fabas Artigo publicado en El Progreso o 9 de outubro de 2005. © Miguel Vila Pernas 06/10/2005A FRAGANCIA DAS LIMASUn deses produtos que chegaron aos mercados galegos nos últimos anos e que aínda non teñen moito uso son as limas. Imprescindibles para preparar unha boa Caipiriña, prácticamente non as usamos na cociña, malia o exquisito sabor do seu zume e o marabilloso recendo da súa pel. Esta fin de semana, seguindo unha receita caribeña, cociñei un polo de curral co que me agasallaron. Tratase dunha receita ben sinxela, consistente en dourar o polo salpementado e despois guisalo con cebola, pementos verdes e vermellos, un algo de viño branco, outro pouco de caldo preparado cos ósos do propio polo e... o zume e a reladura dunha lima. Resultou un polo guisado (da miña colleita puxen uns chícharos, que sempre me gustan con estes guisos) semellante ao de calquera das nosas casas, pero cun chisco de agridoce do zume da lima e, por derriba de todo, un aroma delicioso da reladura da mesma froita. Proben a engadirlla á súa receita preferida de polo guisado e seguro que lles gusta o resultado. Por aí adiante hai estupendas especialidades baseadas na lima. Lembro de maneira especial uns cascos de lima confitados que comín preto de Bogotá. Era a casca da lima (seguro que coa polpa e o zume fixeran outra especialidade) confitada en xarope. Fantásticas, pero nada igualable á “key lime mermelade”, é dicir, marmelada de lima dos caios. Non sei onde a merquei (podía ser Caio Largo ou Illa Morada, ou outro dos caios que prolongan Florida cara o golfo de México. Regresaba cuns parentes dende “Cayo Hueso” e paramos a probar o que alí consideran a gran especialidade da zona, a “Key Lime Pie” (lean quilaimpai), unha torta con crema feita co zume das limas do lugar. A torta é boa, pero a marmelada é insuperable. Mágoa que a parada foi á volta dos caios e so merquei un bote. E xa postos quero deixar patente aquí o meu desgusto cos meus colegas xornalistas (e tamén cos que traducen as películas norteamericanas do inglés), que se empeñan en falar de “Cayo Oeste”, traducindo literalmente o nome norteamericano de “Key West”, cando dito caio ten un nome ben definido en castelán: Cayo Hueso. Tamén podía ser peor é traducir Key por chave. 05/10/2005COMPOTAGalicia enchese estes días de froita (mazas, peras, figos, amoras) que acaban podrecendo no chan porque ninguén as recolle xa. Temos a froita na horta pero mercámola no supermercado. Parte da provincia de Lugo e a excepción, no que ten que ver coas mazas, xa que as recollen os fabricantes de sidra asturianos. Para este uso valen todas as mazas, verdes, maduras ou pasadas, as que están na arbore e as que caeron ao chan. Hai cinco anos puxen no meu xardín unha pereira. Eu quería peras urracas e urraca me dixeron que era a arbore, pero non foi así e as peras que da parécense as urracas na pinta, pero nada mais. O caso e que para comer frescas non valen moito, así que busquei unha alternativa e atopeina nun uso tradicional en Galicia: a compota. Poño as peras peladas e sen carozo, cortadas en cuartos, nunha cazola e cúbroas de viño (branco, clarete ou tinto, ao gusto), agrego azucre e un pau de canela e a cocer ata que as peras abrandan. Hai que ser xeneroso co viño, para que coas peras quede bastante caldo. Non se preocupen polo alcohol, que desaparece coa cocción. A mesma receita pódese empregar coas mazas. A compota comese ao gusto: quente, morna ou fría. © Miguel Vila Pernas 02/10/2005MARMELADA DE FABAS“No setembro, en Vilanova de Lourenzá, Ferreira do Valadouro, en Gontán e Vilalba, vense tratantes asturiáns que acoden ás fabas”. Son palabras de Álvaro Cunqueiro no seu coñecido libro “A Cociña Galega” que coinciden cun dos meus recordos da infancia: ringleiras de sacos de fabas no mercado dos sábados en Ferreira ó lado dunha ringleira de mulleres que regateaban o prezo cos tratantes asturianos. As fabas galegas, e por derriba de todas as da Mariña de Lugo, teñen especial sona en Asturias, onde tradicionalmente o consumo supera a producción, polo que teñen que recorrer a mercalas fóra. Dende sempre, os mariñaos colleitan un producto de altísima calidade que, pola contra, nunca gozou da suficiente estima en Galicia, chegando Cunqueiro a afirmar que “as fabas bótanse ó caldo, e ren máis”. Mentres, Angel Muro dicía en “El Practicón”, publicado a finais do século XIX: “En Galicia, Asturias, provincias vascas y en muchas partes de Cataluña, las judías sustituyen al garbanzo”. Hoxe as cousas van cambiando para ben. As fabas da Mariña e de Galicia enteira seguen as ser de primeirísima calidade, pero comezan a ser apreciadas no país, anque non cheguemos aínda a igualar ós asturianos no aprezo por esta leguminosa. As fabas son un excelente alimento, segundo acreditan os datos do Consello Regulador da Denominación de Orixe Faba Asturiana, que ampara as fabas tipo granja, a mesma calidade que a granjal galega. Case a cuarta parte do peso das fabas son proteínas brutas e preto de 7 de cada 10 partes hidratos de carbono. A graxa non chega a dúas de cada 100 partes. Os receitarios clásicos galegos non ofrecen un repertorio moi destacado de receitas con fabas e, na meirande parte dos casos ou ben son receitas totalmente foráneas ou cheiran a iso, anque non se declare formalmente. É o caso, por poñer un exemplo, das “judías blancas a la burgalesa” de Picadillo, ou das “judías blancas salteadas” do mesmo autor e que semella totalmente unha receita catalana. Volvendo a Cunqueiro, lémbranos que os callos fanse con fabas cando non hai garavanzos. Non indica, en troques, o seu uso no cocido, como é habitual en algunhas partes do país. O máis interesante no texto de Cunqueiro é a lembranza do vello costume de cocer fabolos tenros en leite e xantalos cun algo de mel. Xa ven, fabas e mel nun prato tradicional galego. ¿Admirase alguén de atopar aquí unha receita de marmelada de fabas?. Imos aló. Marmelada de fabas Afeitos como estamos ás omnipresentes marmeladas de amorodos e de pexego, non deixa de sorprendernos calquera outra, pero podemos atopar receitas de marmeladas de tomate, berenxena, escalonia, remolacha, allo, castañas, flores de falsa acacia, etc. A meirande parte destas preparacións non se usan para untar as torradas do almorzo, senón como acompañantes de pratos de carne nas comidas. ¿Sorprendidos?. No restaurante chinés acompañamos os roliños de primavera con salsa agridoce e o porco agridoce vai guisado con piña tropical, pexego, mango... No restaurante da India podemos acompañar certos pratos dun chutney que non é máis ca unha marmelada de froitas con hortalizas ou, visto doutra maneira, unha salsa de tomate con froitas tropicais. No restaurante cubano comemos carnes e polos cociñados con uvas pasas... Poderíamos seguir cos exemplos ata aburrir, pero non é o caso, anque non me vai dicir vostede que nunca comeu a empanada de bacallao con pasas, ou a de roxós como sobremesa doce. ¿Entón?. Vai, logo, a receita. Primeiro cocemos as fabas en auga ata que estean tenras. É mellor usar fabas frescas e non secas, que desta maneira a pel vaise notar menos. Naturalmente, usaremos fabas da mellor calidade, ben manteigosas. Aparte, poñemos a cocer mazás, peladas, sen carozo e cortadas en anacos e cun algo de auga. Cando as mazás abranden esmagámolas ben cun garfo ou pasámolas por un pasapurés e poñémoslles mel do país, deixando cocer a lume lento sen deixar de remover. Cando o mel e o puré de mazás estean ben mesturados, agregamos as fabas cocidas e deixamos cocer todo xunto uns minutos máis. Retiramos do lume e envasamos en frascos de cristal ben lavados e fervidos previamente. Podemos servir esta marmelada cun guiso de coello, ou cun bisté, con polo asado... ¿Atrévense? © Miguel Vila Pernas 28/09/2005UN BO MOJITOCada vez é máis común atopar nas nosas vilas e cidades bares e “pubs” nos que xunto cos combinados habituais nos ofrecen cócteles famosos en medio mundo. Normalmente o mojito cubano e a caipiriña brasileña son as estrelas deste tipo de locais. Normalmente tamén o que nos ofrecen carece dun mínimo de calidade, tanto na súa preparación como nos elementos empregados. Da Caipiriña e as súas variacións xa escribimos no seu momento, polo que hoxe imos centrarnos no máis coñecido dos cócteles cubanos: o mojito. Esqueza calquera trangallada que lle poidan contar sobre a posible invención norteamericana do preparado (o sentimento de inferioridade dos veciños do norte respecto de Cuba manifestase en moitas ocasións tentando quitarlle aos cubanos todo aquilo que os identifica, e acabarán ata reivindicando a Fidel Castro). Esqueza, pois, as trangalladas e céntrese na preparación dun bo mojito. A poder ser esqueza tamén a meirande parte dos combinados que lle teñan servido por aí adiante. Para preparar un bo mojito precisa un bo ron cubano (o máis accesible aquí é Havana Club, mellor de 3 anos), unhas ramas de cecimbre (herba boa), azucre, zume de limón, auga con gas e unhas pedras de xeo. O vaso orixinal do mojito é un vaso de tubo algo máis curto que os que empregamos aquí para o cubalibre. Así que imos empregar un vaso de tubo normal e corrente (nunca eses horrores estreitísimos e altísimos que se levan ultimamente en moitos bares). Comezamos espremendo o limón. Botamos no fondo do vaso unhas pingas do seu zume (encher o canto dun peso no fondo do vaso), unha ou dúas culleradiñas de azucre (aí cadaquén debe atopar o punto que máis lle guste) e unhas follas de cecimbre. Cunha culler remexemos tódolos ingredientes, procurando esmagar algo as follas de herbaboa. De seguido engadimos un chupito de ron e remexemos de novo. Hai que tentar que o azucre se desfaga case todo. Poñemos entón unhas pedras de xeo e agregamos auga mineral con gas. Se empregamos vasos de tubo normais hai que deixar un par de dedos se encher. Remexemos por última vez os ingredientes e servimos de seguido. Calquera cousa que lle preparen doutra maneira non é un mojito. Rexeite ron que non sexa cubano e, principalmente, impida que lle preparen o mojito con ron dourado. Bote a correr se lle preparan o mojito con herbaboa seca, de bote (a min puxéronmo así nunha suposta “festa do mojito”. E non deixe que lle poñan xeo picado senón en pedras. E faiga que a auga mineral sexa con gas (tamén vale sifón, pero cada vez vense menos). Se o caldo galego é unha preparación perfecta e non o mellora o ketchup, o mojito non ten porque levar caralladas. Palabra de cubano-galego. © Miguel Vila Pernas 26/09/2005QUE FACER CO MILLO TENROMedia Galicia está hoxe cuberta de millo en proceso de maduración, ofrecéndonos grandes posibilidades na cociña. En Galicia o millo empregámolo unicamente para a preparación de pan e empanadas e, recentemente, en algunhas ensaladas, grazas á aparición nos supermercados do millo doce en conserva. Nestes días collín millo en perfectas condicións para o seu consumo. Ten que estar ben formado o grao, pero tenro. Cando o millo está no seu momento o grao cede ante a presión a unlla do dedo polgar e, rota a pel, bota un chisco de leite. As mazarocas que se atopan nestas condicións chámanse en Galicia “pichorros”. Estes pichorros pódense asar directamente na grella e despois servilos con sal e manteiga, pero a min gústanme máis cocidos en auga salgada e sen máis acompañamento. Tamén podemos desgranar o pichorro e empregar os grans para outras preparacións (eu procedo polo sistema rápido de cortar os grans cun coitelo ben afiado todo ao longo do carozo, pérdese algo do millo pero gáñase moita rapidez respecto de quitar os grans un a un. O sistema do coitelo vinllo facer a unha india andina e dende ese día non uso outro sistema). Co millo así desgranado podemos preparar os típicos tamales cubanos ou mexicanos, nos que o millo triturado se acompaña dun sofrito feito con cebola e pemento, algo de picante, e carne de porco ou polo. Despois póñense porcións da masa en follas da propia mazaroca do millo e envólvense formado un paquetiños, que de seguido se cocen nunha cazola con auga salgada. Trátase dunha receita algo complicada, pero que permite facer unha tanda grande de tamales para conxelalos para usos futuros. Pero existen unha receite colombiana moi sinxela e de resultado delicioso: as “arepas de choclo” e as “masitas”. A diferenza fundamental entre unhas e outras está no tamaño e no uso. As primeiras son grandes, tanto coma un prato de sobremesa, e consúmense principalmente no almorzo, con queixo ou xamón. As masitas levan xa o queixo incorporado na masa e teñen tamaño máis pequeno, como unhas chulas, e pódense comer como acompañamento doce de calquera outro prato ou ata de sobremesa. Aí vai a receita: o millo tenro (por exemplo de 4 ou 5 pichorros) ponse no vaso do batedor xunto cun ovo, un anaco de queixo (pode valer un queixo de tetilla e tamén de mestura de vaca e ovella tenro), unhas culleradas de azucre moreno (os colombianos poñen “panela” que se pode atopar nalgúns comercios especializados, o seu sabor é moi semellante ao do azucre moreno, inda que menos refinado) e un chisco de sal. Tritúrase ben a mestura e ponse a tixola ao lume, cun pouco de aceite. Cando o aceite vai quente bótanse, cun cullerón, pequenas porcións da pasta obtida, fritíndoa ata estar dourada. Convén non botar demasiada pasta de cada vez, xa que se vai estender pola tixola, e canto máis grande sexa a masita máis difícil vai ser darlle a volta. Cando as masitas están douradas vanse sacando para un prato cuberto cun papel de cociña, que absorberá o exceso de aceite, e sérvense quentes. Como dixen, acompañan moi ben a calquera prato salgado. Proben, que non se arrepentirán. + Torta de millo con pate> © Miguel Vila Pernas 23/09/2005DOUS QUEIXOS DE SAN SIMÓN, OS MELLORES DE ESPAÑA NA SÚA CATEGORÍANun país como España, no que se aprecian por derriba de todo os queixos feitos de leite de ovella e, en todo caso os de mestura de ovella, cabra e vaca, os queixos galegos nunca gozaron de moito prestixio, debido á súa procedencia exclusiva do leite de vaca. Pero non últimos tempos parece que as cousas van cambiando e o bo facer das moitas queixerías que traballa dacabalo da tradición artesana e os procedementos idustriais está a dar o seu froito. Un ano máis, a denominación de orixe de San Simón da Costa acaparou os premios aos mellores queixos españois na categoría de queixos de vaca de pasta prensada. As marcas Don Crisanto e Prestes repartense cada ano o primeiro premio da categoría e o accesit, sendo este ano o primeiro para Don Crisanto. Semella que fora de Galicia prestan máis atención a este singular queixo, afumado con madeira de abudueira, do que o facemos na propia Galicia. Aquí, coa excepción da zona de Vilalba (Lugo) da que procede, o queixo de San Simón convertese nun sesgundón, despois do de Arzúa-Ulloa, que tampouco é manco. Un terceiro queixo galego foi premiado no concurso de este ano, trátase do elaborado pola Cooperativa Hoxe, de Lalín, que recibiu o accesit na categoría de queixos de pasta branda. Aquí o primeiro premio foi para unha das grandes maravillas dos queixos españois: a extremeña Torta del Casar. Para que estea interesado no queixo de San Simón, a denominación de orixe ten unha interesante páxina web, que se pode visitar en www.ssimondacosta.com Poema Louvanza dos queixos de San Simón de Manuel María 22/09/2005CHANGUALendo unha biografía de Gabriel García Márquez enterome de que o escritor colombiano estudou o bacharelato na vila de Zipaquirá, a poucos quilómetros da capital do pais, Bogotá. Zipaquirá e coñecida en todo o país pola súa catedral de sal. Tratase dunha antiga mina de sal rebautizada co nome de catedral e aberta ao publico. En realidade hai dúas catedrais de sal, pero so e posible visitar a de mais recente apertura, que semella ser pouca cousa ao pe da primeira, segundo me indicaron. A min, mais que a catedral de sal o que me impresionou foi a vila, fundamentalmente a zona colonial, verdadeiramente salientable. Mais volvamos con García Márquez. Segundo o seu biógrafo, o escritor disfrutou en Zipaquirá da changua, unha curiosa sopa, que na fría Bogotá serve fundamentalmente de primeira comida do día, o almorzo, ou de cea. Ponse unha cazola con auga ao lume e nela cócense patacas e cebolas cortadas en anacos, dentes de allo e coandro picado. Cando as patacas van cocidas agregase leite, tanta como caldo quede na pota, e na mestura escalfase un ovo por persoa, tendo salgado o caldo previamente. Mentres preparase o servizo, poñendo nunha cunca ou prato fondo uns anacos de pan (mellor de molde) e unhas lascas delgadas de queixo que funda facilmente. ponse un ovo escalfado en cada prato e botase derriba o caldo ben quente, xunto coas patacas e a cebola cocida. O resultado e sorprendente e delicioso. Para catro persoas podemos poñer unha cebola, catro patacas pequenas e dous dentes de allo. Auga que as cubra, pan, queixo e un ovo por persoa. O coandro e unha herba semellante ao perexil, pero de forte aroma e sabor, que xa se atopa en moitas froiterías. Podemos prescindir del, pero a changua xa non será o mesmo. Eu cómoa excelente, cociñada pola miña muller, nacida en Bogotá. © Miguel Vila Pernas 21/09/2005A COCIÑA DE MERLÍNTeño escoitado moitas veces, e este ano de maneira insistente, que Álvaro Cunqueiro amosaba case tanta imaxinación cando escribía sobre cociña e gastronomía como nas súas novelas e artigos xornalísticos. Dende logo, o maxín do mestre de Mondoñedo era amplo e xeneroso e a súa pluma tiña a virtude de pintarnos un mundo onde a realidade, a mitoloxía e a imaxinación do autor se mesturan de maneira tan sutil que case resulta imposible diferenciar entre unhas e outras. Entre algunhas xentes próximas ao mundo da escrita culinaria é común a crenza de que os escritos gastronómicos de Cunqueiro reproducen a mesma mestura de realidade e imaxinación da súa narrativa. E cóntanse anécdotas de viaxeiros que, querendo coñecer en primeira persoa os pratos contados por Cunqueiro, chegan a países máis ou menos próximos ou afastados e descobren que tales especialidades non existen. Penso que non son máis que novos mitos. Inda que Cunqueiro é coñecido no mundo da gastronomía por tres libros (Teatro Venatorio y Coquinario Gallego, La Cocina Cristina de Occidente e A Cociña Galega, publicados en 1958, 1969 e 1973) o tema culinario está presente na súa obra narrativa dende o comezo. O pasado 25 de agosto cumpríronse 50 anos da publicación da súa primeira novela, Merlín e familia e outras historias, na que a cociña está presente en todos e cada un dos capítulos do libro, case en cada páxina do mesmo. Arredor de cincuenta alimentos, receitas e pratos de cociña aparecen reflectidos nas menos de 200 páxinas da novela. O Merlín é un espléndido documento para saber que e como se comía na zona de Mondoñedo hai medio século, xa que tódalas mencións culinarias na mesma fan referencia a pratos que entón eran de uso común na Mariña de Lugo, e algúns seguen a selo na actualidade. Nada que ver co xa comentado mito dos pratos, usos e costumes culinarios saídos unicamente do maxín do mindoniense. O número de referencias culinarias atopadas no Merlín (cincuenta) toman meirande importancia se pensamos que, analizada a práctica totalidade da obra narrativa de Cunqueiro, incluíndo os artigos xornalísticos e sen contar os tres libros específicos de cociña, podemos atopar arredor dun total de 300 referencias a máis de 200 alimentos e receitas. Pouco despois da publicación do Merlín publicábase As crónicas do Sochantre, novela na que a gastronomía volve a estar presente con forza. Malia que os protagonistas da mesma son unha hoste de pantasmas, eso non impide que coman e beban coma os vivos da Bretaña francesa, na que transcorren as aventuras do Sochantre de Pontivy. Se cadra, onde imaxinación e cociña se mesturan de maneira máis patente nas novelas de Cunqueiro é en Se o vello Simbad volvese ás illas, de 1961, na que atopamos ata fuciño de elefante mechado. Mais volvendo co Merlín, é o apartado culinario o máis realista de toda a novela. Os detalles poderá coñecelos o lector no libro “A Cociña do Merlín” que agardo saia do prelo antes de finais do presente ano, da man de Galaxia, a mesma editorial que puxo no mercado o Merlín e familia hai xa cincuenta anos e algúns días. Artigo publicado en El Progreso o 19 de setembro de 2005 © Miguel Vila Pernas 15/09/2005CACHELOS E PATACAS COCIDASUn cociñeiro (asturiano) na televisión está a preparar unha caldeirada de bonito (marmitako en Euskadi) e, chegado o momento de cortar as patacas, anuncia que vai facer os cachelos Así que colle as patacas peladas e ensina aos espectadores cómo escachalas, cortando un pouco co gume do coitelo e despois esgazando o anaco de pataca coa folla do mesmo. Este sistema de cortar as patacas é moi apropiado para as caldeiradas e guisos, cando queremos que o caldo dos mesmos espese un pouco. Pero non son cachelos. A verdade é que ultimamente estase a chamar “cachelos” a calquera tipo de pataca cocida. E isto sucede incluso en Galicia. Para min os cachelos sempre foron patacas cortadas en dous anacos, sen pelar, e cocidas en auga con sal. Punto. Meu avó chamáballes, con moita retranca, “patacas de folgazáns”, polo traballo que na cociña aforraban en pelar as patacas. Tradicionalmente os galegos quitámoslle a pel a estas patacas antes de comelas, cando na meirande parte dos lugares en que se cocen con pel esta tamén se come. Pero non é esta a única receita dos cachelos. Segundo o dicionario de Valladares, a finais do século XIX tamén se chamaban desta maneira as patacas cocidas que se comían con leite, receita que atopamos de novo no dicionario da Academia, que a comezos do século XX indica que esta é unha especialidade de Caldelas (¿Castro Caldelas?, ¿Caldelas de Tui?). O mesmo dicionario di que cachelos son anacos de patacas cocidas con sardiñas salgadas. Como se ve, non todas as patacas cocidas son cachelos. © Miguel Vila Pernas 14/09/2005OS FARAGULLOS DE MIRANDADon Merlín non foi quen de amañar a princesiña inglesa de cristal que rachara e que chegou ata Miranda da man do tamén inglés Mestre Flute, tal como nos conta Álvaro Cunqueiro na súa primeira novela, Merlín e familias e outras historias, con cincuenta anos recién cumpridos. Para a cea, a Mestre Flute “a señora Marcelina púxolle diante, na tabla do escano , unha enfaragullada de fariña de trigo con torresmos i unha xarra de viño de San Fiz...” conta Cunqueiro. Xa non se fan enfaragulladas nas casas onde en tempos foi prato propio de ceas e merendas, reducíndose despois a sobremesa para acabar desaparecendo dos nosos usos e costumes habituais. Seguramente aínda quedan casas nas que de cando en vez se cociñan as enfaragulladas ou faragulladas, pero reducidas a meras testemuñas do pasado. Por iso me satisfai especialmente a iniciativa dunha asociación de A Pontenova, na terra de Miranda, que no pasado mes de agosto, e por segundo ano consecutivo, organizou a festa da Faragullada, na que se puideron comer os faragullos acompañados de mel, azucre, chourizos e torrezmos. Todo un acerto dedicar un día á recuperación dunha memoria culinaria que estamos perdendo día tras día. Na Pontenova cociñan os faragullos mesturando auga, leite, fariña de trigo do país, ovos da casa e sal. A masa frítese en tixolas de ferro traballándoa coa escumadeira para que quede en anacos o máis pequenos posibles, en faragullos. Despois cada un ponlles o acompañamento que máis lle guste. Tradicionalmente fritíanse uns anacos de touciño na tixola antes de botar na mesma a masa dos faragullos. Cunqueiro gustaba deste prato acompañado de mel do país: “E o que mais sabe dos faragullos é o atopar no bocado escondido un torrezniño, que pon na boca, a carón do mel, un ponto de salado” dicía. Para amañar uns faragullos precisamos un ovo batido por persoa, mesturado con catro culleradas de fariña de trigo do país, sal e a auga e leite, a partes iguais, que se precise para obter unha masa espesa. Ponse algo de aceite na tixola e frítense uns anacos de touciño entrefebrado, botando de seguido a masa dos faragullos e a remexer de seguido, partindo a masa o máis posible, ata que os faragullos estean dourados. Deseguido bótanse nunha fonte, engádese mel e sérvense de inmediato. Artigo publicado en El Progreso o 10-9-2005 © Miguel Vila Pernas 09/09/2005QUE RICAS AS CASTAÑASComo tiña o día libre tocoume facer a comida. Estaba previsto un asado ao forno de agulla de tenreira criada na casa (agasallo dun amigo, que foi convidado a comer esa carne tenra e xelatinosa). Pero quixen amañar algo máis. Choveu toda a mañá e apetecía unha sopiña, así que rapidamente amañei un caldo de polo no que posteriormente cocería abondo cabaciño e uns champiñóns, dos que reservei uns poucos para gornición. Ao final engadín unhas castañas. Xa sei que non é tempo de castañas, pero tiña na casa unha lata das mesmas ao natural (conservadas na súa auga de cocción e sal) das que comercializa Posada, de Ourense. Tamén reservei unhas poucas. Cando as verduras estaban cocidas, volvín á pota a carne do polo e triturei todo co batedor. De seguido engadín os champiñóns e castañas que reservara, todos ben picados e para a mesa, acompañando uns dados de pan frito e nata de leite, que cada comensal puxo no seu prato segundo as súas preferencias. As castañas dábanlle á crema un punto delicioso. Gustoulle a todos. © Miguel Vila Pernas 08/09/2005SALCHICHÓN CON MELEn ocasións ofrécennos mesturas de alimentos que semellan raras para os nosos gustos. Tratase polo xeral de especialidades de cociñas exóticas. Pero non sempre. Coñezo quen, estudante universitario en Madrid, recibía de cando en vez un paquete de comida da casa. Nalgunha ocasión o paquete contiña, entre outros alimentos, un tarro de mel da casa, produto que non lle gustaba nada ao estudante en cuestión. Pero non estaba en condicións de desaproveitar o agasallo así que facía bocadillos... de salchichón con mel. © Miguel Vila Pernas 05/09/2005¿QUE TEN A MARIÑA DE LUGO?¿Qué ten A Mariña de Lugo que nos leva a tantos a escribir sobre gastronomía?. Esta pregunta fíxena en voz alta sentado á mesa co natural de Viveiro Fausto Galdo (A Folla do Pirixel os domingos en El Ideal Gallego) e con Xabier R. Baixeras (Diario de Comidas, Editorial Galaxia), con raíces na parroquia focense de Nois, onde herdou casa grande. Lembraba entón que antes que nos foi o mestre de todos, Don Álvaro Cunqueiro, que hai xa cincuenta anos escribía sobre culinaria, e se non o creen relean o “Merlín e Familia”, que este mes de agosto cumpriu medio século de vida. No Mondoñedo de Cunqueiro tamén afondan algunhas das raíces culinarias doutro dos grandes escritores galegos deste xénero do século XX: Jorge Víctor Sueiro, mindoniense consorte. Lean de novo o seu libro “Comer en Galicia” e verán como de seguido lembra a cociña da súa sogra e dos amigos da cidade episcopal. A pregunta quedou en suspenso ante a chegada duns estupendos percebes e un non menos estupendo paté de ourizos, marisco que pouco a pouco se vai asentando nos usos culinarios da Mariña luguesa, levado ata alí este gusto polos veciños asturianos que hai xa décadas chegaron para traballar na fábrica de aluminio. Malia todo, a popularidade deste excelente marisco das nosas costas non medra ao ritmo que sería de esperar. San Cibrao é a localidade mariñana que máis está a facer pola difusión do consumo do ourizo e foi precisamente alí onde tomamos ese paté ou escuma, no restaurante O Noso Lar, rexentado por un Moscoso de Adelán co que unha vez máis volvo ao Valadouro. Disimulen se lles parezo pesado. Despois dos percebes e o ourizo chegaron á mesa unhas marabillosas ventrechas de bonito, esa parte anatómica do príncipe azul que desmente e deixa en ridículo tódolos mitos sobre a presunta sequidade do peixe. A ventrecha, posta na grella ou na prancha cun pouco de aceite e sal e asada no seu punto xusto é un dos grandes pratos que tódolos restaurantes da Mariña debería ofrecer. Xa, xa sei que cada bonito non ten máis que dúas e que non é costume na nosa terra sacalas, senón torar o peixe en rodas. Pero temos na Mariña outra receita exquisita, o bonito en rollo, que permite aproveitar os anacos de peixe sobrantes do despece do animal para sacar as ventrechas, sen esquecer que os correspondentes lombos fan un escabeche que no verán, fresquiño, presta. Aquelas ventrechas que comemos en San Cibrao soubéronme a gloria, como me soubo a carne de poldro asada en tarteira que nos serviron de seguido. O poldro cociñado sen máis adobo que sal e allo, e asado cunhas cebolas e un chisco de viño, sempre trae ao meu padal recendos e sabores de caza, lixeiros pero deliciosos. Din ademais os expertos que é unha carne con moi pouco contido graxo e gran contido en ferro. Os nosos montes teñen un gran potencial para a cría de poldros, so falta que os consumidores demandemos unha carne que en Francia, paraíso dos gastrónomos, ten prezos máis altos que a tenreira. Por certo, a pregunta coa que iniciei o artigo segue sen resposta. Artigo publicado en El Progreso o 3 de setembro de 2005. © Miguel Vila Pernas 02/09/2005FLAN CON REQUESÓNAgosto e setembro son meses especialmente bos para unha das grandes especialidades do norte das provincias de Lugo e A Coruña: o requesón. Esta especie de queixo fresco ou callada fíxose tradicionalmente nas casas, sendo o mellor o procedente de zonas de montaña, supoño que por causa das temperaturas, entre outros factores. Sempre tivo fama o do Cadramón, Frexulfe, As Oiras, Romariz, Labrada... Hai xa arredor de tres décadas que unha empresa láctea de Abadín comezou a producir requesón de maneira industrial, obtendo un produto de excelente calidade, inda que non comparable ao caseiro. Agora unha cooperativa de A Capela anuncia un requesón artesanal, feito de leite cru, que resulta prometedor. Tradicionalmente o requesón consómese mesturado con azucre ou mel. Hai quen lle pon un pouco de viño tinto ou unhas gotas de coñá, que lle van moi ben. Sueiro, en Comer en Galicia, fala do requesón con flan. Haberá que probalo. © Miguel Vila Pernas 26/08/2005TEMPO DE XELEAS E MARMELADASEstamos a rematar as vacacións do verán. Comeza o traballo, a escola, e quen máis quen menos fai proxectos de futuro para ocupar mellor o tempo libre. Se nos gusta o campo e a cociña podemos ocupar algo dese tempo preparando doces, marmeladas e xeleas para o outono e o inverno. Estamos en tempo de marmelos, mazás e amoras. As silveiras, presentes en toda Galicia nos montes, campos e camiños, están agora inzadas de amoras maduras. Polo menos as que non queimaron os criminales incendios deste agosto que se nos vai. Malia todo, hai moitas amoras maduras e outras moitas en proceso de maduración. Con elas podemos facer marmeladas, xeleas, tortas, licores. Unhas boas moras maceradas en augardente e azucre, pode que un algo de auga se queremos rebaixar a graduación, fan un excelente licor. Para unha marmelada so hai que cocer as amoras cun pouco de auga, engadir azucre (algo menos de peso de azucre que de amoras, anque cada quen lle pode dar o seu toque de doce), cocer ata que espese e envasar en tarros de cristal ben tapados. Eu prefiro pasar a marmelada polo chino ou pasapurés antes de envasala, para sacar así as moitas sementes que teñen as amoras e que se meten entre as moas. Convén esterilizar os tarros e as tapas dos mesmos previamente, cocéndoos en auga, e mellor na pota a presión. As marmeladas e xeleas consérvanse moi ben, pola alta cantidade de azucre. Na miña casa rematouse hai poucos días o derradeiro tarro de xelea de amoras feito o ano pasado por estas datas. A xelea é unha preparación algo máis complexa que a marmelada, pero moi fácil de facer. No caso das amoras é, dende logo, máis exquisita que a marmelada. Faise en dous días. O primeiro día cocemos as moras cun pouco de auga. Un vaso ou algo menos por cada quilo de amoras. Mentres cocen podemos esmagalas ben cunha culler ou incluso trituralas coa batedora. Unha vez que están ben cocidas, póñense nun saco de tea limpo e guíndanse nun sitio fresco poñendo una cazola debaixo. Tratase de recoller o líquido que escorran, que é o que imos empregar para a xelea. Por favor, laven o saco cun xabón sen olor e sen poñerlle suavizante, que pode dar sabores estranos. Se non dispoñemos dun saco podemos facelo cun pedazo de lenzo ou empregar calquera escorredor ou coador grande que teñamos na cociña e despois eliminar tódalas impurezas cunha manga do café, que están á venda en calquera ferraxería. Deixamos as moras escorrendo toda a noite e ao día seguinte medimos o líquido resultante. Poñémolo nunha pota ao lume e agregamos 400 gramos de azucre por cada litro de líquido. Eu poño tamén o zume dun limón. E a cocer a lume lento e sen deixar de remexer para que non se pegue. Para saber se está no seu punto de cocción collemos unha pinga de xelea cunha culler e poñémola no borde inclinado dun prato. Se a pinga corre polo borde do prato, precisaremos cocer aínda máis a xelea. Se, pola contra, se pon sólida de inmediato ou anda moi a modiño pola louza, entón sabemos que a xelea está cocida e podemos envasala como xa dixemos Cando arrefríe a xelea vai coller consistencia e quedará sólida. Non pasa nada se, unha vez fría, aínda queda algo líquida ou non tan sólida como queriamos. Basta con poñela a cocer outra vez e deixala arrefriar de novo. É mellor quedarse algo curto na cocción, que rectificamos cocendo a xelea de novo, que pasarse da conta, xa que obteriamos un producto demasiado duro e ata pode suceder que non calle porque unha cocción excesiva pode destruír a pectina, que é a substancia que fai que a xelea solidifique. Tódalas froitas con pectina son boas para facer xelea. Ademais das moras están os marmelos, as mazás, as uvas. Pero podemos facer xelea de froitas que non a teñen. Basta con mesturar con esa froita mazás, preferentemente de tipo ácido, e cocer as dúas froitas xuntas. As mazás teñen moita pectina e serven para suplir a que non ten a outra froita. Eso si, as mazás deben cocerse sen pelar e sen quitarlles o carozo, simplemente lavadas e cortadas a anacos, xa que pel e o carozo son moi ricas en pectina. © Miguel Vila Pernas 22/08/2005CORREO DE BOS AIRESDende Bos Aires recibo o seguinte correo, que me emociona sinceramente: "Ola Miguel: Te escribe un hijo de gallegos nacido y residente en Buenos Aires. Te conto que estou, por primeira vez na miña vida --e teño 49 anos--. concurriendo a un curso "da lingua galega no Instituto Arxentino de Cultura Galega". Noso mestre, X.X.S., natural de Muxia, fizonos ler o mércores pasado teu artículo: "¿Como demo se frite un ovo frito?". Este e-mail solo quiere ser un vehículo para agradecerte lo mucho que nos reimos con todos mis compañeros (todas persoas maiores, dunos 50, 60 e 70 anos). Miguel, los instantes de felicidad no abundan... el otro día se los brindaste a muchos fillos e fillas de galegos. Unha forte aperta e até sempre. J.L.B.P(Xurxo Lois)" 19/08/2005CONTROL DE ALCOHOLEMIA NOS RESTAURANTESOs controis de alcoholemia na estrada están a causar importantes problemas aos hostaleiros, especialmente aos restaurantes, pola baixada na venda de viños e, en maior maneira de licores. Hai xa meses que os restaurantes non venden practicamente unha copa na sobremesa de comidas e ceas. Pero os hostaleiros non se conforman con esta nova realidade e decidiron ofrecer aos seus clientes un novo servizo: o auto control de alcoholemia. Varios locais de,Vigo dispoñen de alcoholímetros a disposición dos seus clientes, que antes de abandonar o establecemento poden comprobar o seu estado. Supoño que aos que superen o máximo permitido, os responsables do local convidarano a pedir un taxi no canto de empregar o coche propio. © Miguel Vila Pernas 17/08/2005VERDADES SOBRE A CERVEXAOs galegos consumimos de media 38 litros de cervexa ao ano, fronte aos 79 litros anuais da media española (máis do dobre que en Galicia) ou os 89 litros por ano da zona sur de España. Son datos publicados pola Asociación de Cerveceros Españoles que me dan a razón no que publicaba o pasado 22 de maio sobre unha enquisa na que se aseguraba que os galegos preferimos cervexa na hora do aperitivo, quedando o viño para o cuarto lugar, despois dos refrescos de cola e limón. + (Ver artigo do 22 de maio) O conto é que esa enquisa faise por encargo dunha asociación de cervexeiros españois e publicase cada ano ao comezo do verán, sempre cos mesmos resultados. Semella que algunha asociación de fabricantes de cervexa está a empregar dito inquerito coma un elemento máis de marketing. Semella tamén que non lles importa mentir descaradamente se iso serve para vender máis cervexa. A cervexa galega é das mellores de España. Penso que os seus fabricantes tamén son máis prudentes que algúns dos seus colegas españois. © Miguel Vila Pernas 12/08/2005O ANTOXO DO MARISCALOs cabaleiros do Mariscal, noso señor Pedro Pardo de Cela, cabalgan de novo polas terras do Valadouro e o resto das súas posesión na Mariña lucense. Este domingo, na torre do castelo do Castro, tres novos cabaleiros ingresaron na Orden, así como unha Dona de Isabel de Castro, orden na que hai un ano ingresaba tamén a presidenta do grupo El Progreso. Este é o terceiro ano que se celebra o Día do Mariscal, despois de que fora instituído pola asociación cultural O Mundo de Galea, asociación que xunta a xentes do Valadouro (Alfoz e Ferreira), Mondoñedo, Foz... arredor da fascinación polo proxecto turistíco-cultural que lidera Emilio Méndez na Finca Galea, seguramente a máis singular de tódolas iniciativas de turismo rural que botaron a andar en Galicia. Galea, emprazada aos pes do castelo do Castro e a unha carreiriña de can da casa onde foi prendido o Mariscal, xa é máis coñecida polo seu museo da auga e polas actividades culturais e rurais que alí se desenvolven, que pola súa vertente de pazo de turismo rural. Hai quen di que Emilio está algo tolo, e pode que razón non lles falte, sempre que entendamos a súa tolemia como unha das belas artes. A investidura como Cabaleiro do Mariscal ou como Dona de Isabel de Castro obriga a prantar un castaño no Bosque do Mariscal, nun lugar privilexiado de Galea, ao rente das augas do río Ouro, que alimentan o lago existente na finca. E tamén debería ser obriga dos membros da Orde a difusión e defensa dunha das creacións máis singulares da asociación cultural: O Antoxo do Mariscal. É este Antoxo unha torta creada polo meu amigo José Manuel (xa escribín aquí das súas empanadas de roxós), pastelerio de Ferreira, que empregou para eso os produtos propios da terra, que sen dúbida alimentaron ao propio Pardo de Cela e a súa xente: mel, fariña, noces, ovos e augardente, porque tamén no Valadouro se cultivou a vide e se fixo viño, ata que a filoxera acabou con este cultivo na antiga provincia de Mondoñedo. Quédanme dúbidas sobre se a canela sería de uso habitual na casa de Pardo de Cela, pero perdoo a dúbida histórica polo ben que lle vai á torta. O Antoxo do Mariscal é sobremesa obrigada nas comidas que seguen aos actos de O Mundo de Galea, colleitando máis aprobacións que rexeitamentos, baseados estes na secura do doce, secura que sería de fácil arreglo: basta servir co Antoxo un vasiño de viño doce, acompañante perfecto para calquera doce, e máis se este se trata dun biscoito. A perfección sería servir co Antoxo un tostado do Ribeiro, viño antigo, apreciado polos ingleses e desgraciadamente desaparecido, inda que as experiencias que están a levar en Ribadavia alentan a esperanza de que esa ambrosía volva aos nosos mercados. Mais como aínda non temos tostado, non sería mal asunto poñer co Antoxo un viño do Porto ou un Pedro Ximénez, que tampouco son mancos. Os comensais habían agradecelo seguro. Artito publicado en El Progreso o 30-8-2005 © Miguel Vila Pernas 04/08/2005RESTAURANTE PARA ANORÉXICOSMontar un restaurante para anorexicos paréceme a min que e como poñer no cine películas mudas para cegos. Pero para todo hai xente e parece que hai medio ano botou a andar en Berlín o primeiro establecemento deste tipo existente no mundo. Contan que lle queda pouco de vida, ante a escasa resposta dun publico que seguramente no ten ningún interese nesta especialidade hostaleira. Respecto do cine mudo para cegos non escoitei nada. Se algunha vez houbo un debeu pechar xa. © Miguel Vila Pernas 29/07/2005TOUCIÑO PARA RICOSRecibo no buzón do correo o catálogo de produtos galegos do supermercado dunha grande superficie, no que se me anuncia que o mellor de Galicia desembarca alí. Chama, por certo, a atención que a portada estea escrita en galego, as 23 páxinas seguintes en castelán, excepto a información sobre as formas de pagamento da derradeira páxina, que volve estar en galego. Pero o idioma non é a cuestión. O caso é que no apartado de charcutería ofrécennos “chicharrón gallego” que non é outra cousa que torrezmos de panceta cortada en tacos e non en liscos. Esa mesma preparación recibe tamén o nome de chicharrón en países tan lexanos como Cuba ou Colombia. O caso é que tales chicharróns-torrezmos saen a 9,99 euros o quilogramo, que son catro céntimos máis que o prezo que no mesmo catálogo teñen as costeletas de tenreira, dous euros máis que os bistés de tenreira galega de primeira e case oito euros máis que a paleta de porco fresca. Chégalle ben aos torrezmos. Claro que sempre haberá quen diga que estou a comparar un produto que pasou por unha manipulación industrial (os torrezmos) con outros que non son máis que carne fresca, así que imos cunha nova tanda de comparacións. Se os torrezmos están a 9,99 o quilogramo, o lombo de porco adobado ou ao allo, está dous euros e pico máis barato. Os chourizos non superan os sete euros, o mesmo que a androlla e o butelo. O lacón enteiro anda por debaixo de cinco euros e partido e en anacos desalgados e listos para cociñar non chega aos oito, o mesmo prezo máximo que ten por quilogramo o xamón curado, sempre que se merque enteiro. Se o mercamos en porcións, sen óso nin pel, chegamos a 12 euros, so dous máis que o touciño frito. Todos son, coma os torrezmos, produtos transformados industrialmente. Por certo que no mesmo catálogo atopamos boi de mar, ameixas, centolas, langostinos frescos ou cocidos, berberechos e gambas e cigalas arroceiras por debaixo dos devanditos 9,99 euros. A pescada fresca, o rape con cabeza, o polbo fresco, o bonito por pezas, por poñer algún exemplo, tampouco chegan a tal prezo. Eu non sei se alguén entoleou o é que o mundo cambia a tal velocidade que a parte do porco que ata antonte era a menos prezada (o touciño) estase a converter no mellor do animal. A ver se pasa co touciño o mesmo que sucedeu co bacallau ou as angulas, que de comida de pobres e abono de hortas chegaron a prezos insospeitados no primeiro caso e inalcanzables no segundo. A este paso non imos poder comer máis que solomillo... ou millo solo. © Miguel Vila Pernas 25/07/2005BOLAS DE SARTÉN E PAN SUECOUnha franquía de tendas de bocadillos ofrece agora unha nova especialidade con pan sueco. Eu nunca probei o pan sueco, pero polas fotografías dos bocadillos semella as antigas bolas de sartén que tantas veces se cociñaron en Galicia. Estas bolas, que non son mais que masa de pan fritida na tixola, cociñábanse cando na casa se acabara o pan e non había tempo de cocer nin de conseguilo doutra maneira. Entón, como solución provisional, facíanse as bolas de sarten. Amasase fariña con auga, un chisco de sal e levadura de panadería (pódese mercar en moitas panaderías e despachos de pan). deixase levedar e de seguido cóllense pequenas bolas de masa e estendese cun rolo ou coas mans formando un circulo de medio dedo de gordo e menos dunha cuarta de diámetro. De seguido frítese esta torta nunha tixola con algo de aceite... E a mesa. Hai quen, metido en fariñas, coloca na masa de cada bola uns anacos de touciño, chourizo ou xamón. O resultado e moi saboroso en calquera caso. O meu rapaz fíxenllas unha vez e agora non para de pedir aquel pan tan rico, ata para o bocadillo da merenda © Miguel Vila Pernas 22/07/2005FRANCISKANER CON SORBETE DE LIMÓNNo supermercado unha muller pedía cervexa Franciskaner, que non atopaba por ningures. O empregado que lla proporcionou asegurou que estaba moi boa ben fría. A muller, que polo visto vivira en Alemaña, dixo que o mellor era servila con xeado de limón. Segundo ela o mellor é o sorbete. Haberá que probalo. © Miguel Vila Pernas 21/07/2005ORTIGAS NA MESAOvos revoltos con estrugas e gambas, tortilla garnida con estrugas, empanada de raxo e estrugas, poldro estufado ao viño tinto, bola de xeado de estrugas en tulipa de follado con raia de kiwi, bica de estrugas e vasiño doce de licor de estrugas. Non é un chiste nin a carta dun restaurante con cámara oculta, é o menú que comemos o domingo na I Exaltación Gastronómica da Ortiga, celebrado no Pazo de Vilamarín (Ourense) con asistencia de máis de 230 comensais, que deron boa conta dos manxares. A estruga era unha novidade para case tódolos presentes. A carne de poldro para moitos deles. Malia todo, os pratos volveron á cociña practicamente baleiros, inda que houbo comentarios para tódolos gustos. Na mesa en que eu me atopaba eses comentarios foron máis sobre a carne de cabalo que sobre as estrugas, inda que un dos presentes renunciou ó xeado de ortigas, que para min foi do máis destacado dos pratos guisados con esta planta, ausente unicamente no prato de carne. + Torta de millo con paté © Miguel Vila Pernas Artigo publicado en El Progreso 18/07/2005O PICADILLO La Cocina Práctica, o libro de cociña máis popular de cantos se publicaron en Galicia, máis coñecido polo alcume do su autor Picadillo, cumpre en 2005 un século de vida, xa que a primeira edición saíu ao mercado en 1905. Malia súa idade, continúa a ser unha referencia obrigada, anque sempre é preciso facer unha lectura crítica da obra, que cun século ás súas costas resulta absolutamente actual nalgúns aspectos e noutros xa non é máis ca un documento que nos amosa algúns dos costumes culinarios da Galicia de comezos do século XX, centrándose fundamental na cociña das clases máis podentes económicamente.A ilustración amosa o anuncio insertado en La Voz de Mondoñedo o 13 de marzo de 1916, cando o libro tiña xa 11 anos de vida. Entón podía mercarse na imprenta de H. Mancebo, que segue actualmente segue a traballar na vila episcopal. © Miguel Vila Pernas 14/07/2005FESTAS GASTRONÓMICASChega o verán e Galicia enteira arde en festas, inda que dun tempo a esta parte as cousas van cambiando. Das antigas romarías, que enchían de merendas o campo da festa no día do patrón, pouco queda. Ao Santiago de Lagoa, en Alfoz, ían dende Ferreira andando e cargando coa cesta da merenda, coas súas empanadas, pastelón de pichón para as casas de máis economías, cocidos, requesón, colinetas da Pisona, brazos de xitano. No campo da festa buscábase a sombra e un rego de auga para refrescar o viño. De todo aquelo xa vai quedando pouco. Se cadra, o Naseiro, que non perde un chisco da súa forza e o Bispo Santo, en Foz, que cada ano gaña máis. Son dous casos peculiares. A primeira naceu como a primeira romaría laica galega e como unha das primeiras festas gastronómicas galegas que, curiosamente non se dedica a un produto en concreto, senón ao “bo comer”. Na segunda, inda que de caracter relixioso no seu orixe, é cada día máis outra das miles de festas gastronómicas que se celebran en Galicia, e como no caso do Naseiro, tampouco se dedica a un produto en concreto, senón a todo aquelo que os romeiros queiran homenaxear. Nos dous casos, cada un come o que leva da casa ou amaña no mesmo lugar, así que o normal é que todos coman ben. Non pasa o mesmo nas habituais festas gastronómicas organizadas para dar máis ou menos pulo aos produtos propios dunha zona, á zona mesma ou ata a diversos personaxes locais. Resulta común que en ditas festas se coma máis mal que ben: o importante é a cantidade de festeiros que se xuntan en cada edición. E para os participantes semella que o importante é comer moito por pouco diñeiro, sen importar moito a calidade. Así que comemos empanadas que en calquera restaurante rexeitaríamos, polbo duro coma o demo, churrasco queimado por fóra e cru por dentro... e bebemos viños de ínfima calidade, eso si, de balde. Hai xa incluso festas organizadas por profesionais, que preparan a comida en grandes instalacións industriais (ata en fábricas conserveiras) e no campo da festa o único que fan é quentar e servir. Claro que pode que o máis importante da festa non sexa comer ben, senón comer e atoparse cos amigos e coñecidos e correr unha farra canto máis grande mellor. Para eso moitos dos eventos que teñen lugar ao longo de Galicia no verán son insustituibles. Claro que tamén hai excepcións, e moi notables. Lembro a primeira festa do percebe en Corme, Ponteceso, a comezos dos 90. Os tres primeiros pratos de percebes con cachelos que se serviron aquel día pasaron polas miñas mans (era o primeiro da cola, non houbo prebenda ningunha) e resultaron excelentes. Claro que eran os mesmos percebeiros os que se encargaron de mimar o produto. Algo semellante me sucedeu o ano pasado en Burela, onde fun pregoeiro da festa do bonito. Puiden comprobar persoalmente o esmero e cariño con que alí se trata o produto, e os excelentes resultados que se obteñen. Outra festa que visitei o verán pasado foi o mercado medieval de Alfoz, e a posterior cea. Non hai mellor sitio en toda a comarca para un mercado medieval, ao pe do castelo do Castro e vixiados na distancia polas penas da Frouseira, onde estivo a fortaleza de Pardo de Cela, xamais vencida. Sorprendeume unha festa organizada por un grupo de rapaces e sen apoio de ningún tipo, que conseguiron xuntar ao pe do castelo un gran número de festeiros dispostos a dar boa conta da cea. No menú unha empanada pasable, un churrasco discutible e un lacón asado certamente salientable. Postos a pedir, eu eliminaría a empanada e o churrasco. E xa que a festa vai de estilo medieval, asaría un xato enteiro, no mesmo campo da festa. Polo día sería un máis dos espectáculos que se poden contemplar no Castro. Pola noite, unha alegría para o noso padal. E non pido nada que non se fixera antes. Lembro hai anos o becerro que asaron na parroquia do lado, San Pedro, non lembro se con motivo da festa do patrón ou pola dos choferes. Non me convidaron a probar a carne, pero o espectáculo pagaba a pena. E para rematar anunciar unha nova festa gastronómica no calendario. Terá lugar o 17 de xullo en Vilamarín (Ourense). O produto a exaltar serán as ortigas, que xa se comían na idade media, según indica o Marqués de Villena no seu libro “Arte Cisoria”. Artigo publicado en El Progreso © Miguel Vila Pernas 11/07/2005CHOURIZOS EN MIAMI E GRELOS EN NOYA IORQUEA administración norteamericana acaba de abrir as portas aos produtos españois procedentes do porcino, o que permitirá a exportación de xamóns, chourizos e outras marabillas dos nosos porcos cara Estados Unidos. O prezo que acaden alí é outra cousa, xa que practicamente calquera alimento español en Estados Unidos véndese a prezos por veces desorbitados. Mercado hai. Inda que a inmensa maioría dos seus habitantes se someta a unha alimentación moi desordenada e de mala calidade no aspecto dietético, non é menos certo que nunha boa parte da sociedade norteamericana existe interese en mellorar a súa alimentación, cousa que moitas veces fan mirando a Europa (aceite de oliva, viños, conservas...) e sen preocuparlles moito o prezo. Alí ninguén consume viño en tódalas comidas nin cociña a diario con aceite de oliva. Pero unha botella de viño nunha ocasión especial nunca faltará, como non vai faltar o aceite de oliva para amañar a ensalada desa mesma ocasión, sexa cal sexa o prezo. O prezo e o interese polo aceite, por exemplo, leva a que se comercialice aceite de oliva en pulverizador, de maneira que se poida amañar a ensalada coa menor cantidade posible de aceite. Cos xamóns e embutidos seguramente pasará o mesmo, porque aos norteamericanos da cociña española o que máis lles gusta é a tortilla, seguida de paella, chourizos, xamón, etc. Claro que o chourizo galego non vai ser novidade no xigante da América do Norte. Na primeira visita a Miami, en 1996, mirei con detalle os andeis do supermercado que me quedaba máis preto: Sedanos. Era un establecemento comprable con calquera Froiz ou Gadys galego. Entre os viños atopei albariño das Rías Baixas. Entre as conservas dúas marcas de caldo galego en lata, fabricado no propio país. Entre as carnes frescas, lacón, unto e chourizos. O lacón estaba envasado ao baleiro, sen marcas comerciais e rotulado en español (lacón) e inglés. O unto estaba cortado en toros e envasado ao baleiro. Tampouco tiña marcas e o rotulo falaba inglés e castelán con falta de ortografía (hunto). Máis adiante din con chourizos, tamén envasados ao baleiro. Paréceme lembrar que foran fabricados en Chicago e que a súa marca comercial era “La galleguita”. Algún tempo despois, a través dunha reportaxe na televisión galega, souben que a fábrica era propiedade dun galego. Algún tempo despois, en outubro de 2000, comín grelos en Manhattan. Foi en Wall Street, enfronte mesmo da Bolsa de Nova York, nun deses autoservizos onde compran a súa comida os executivos da zona. Había comida norteamericana, mexicana e chinesa. E había grelos, cocidos. Despois de comer marchamos a pe cara as Torres Xemeas. Ao pe mesmo da torre sur había uns postos de froitos e verduras na rúa, unha especie de mercadiño. Achegueime a curiosear o que se vendía alí e o primeiro que atopei foron grelos fresco. A un dólar o présa. Parece que os galegos de Nuarca (Newark), ao outro lado do Hudson, andaban pola zona. © Miguel Vila Pernas 08/07/2005LÁGRIMAS DE SANTIAGOHoxe despois da comida tomei un café con gotas. Puxéronme na mesa a botella da augardente para que me servira. A etiqueta falaba das lágrimas de Santiago e pensei que se trataba de oruxo galego. Sorprendeume descubrir que procedía de Toledo, concretamente de Casarrubias del Monte. Aínda me sorprendeu mais a explicación do responsable do restaurante: tratase unicamente de xustificarse ante os inspectores, non sei se de sanidade ou de facenda. O contido da botella era puro garrafón. Outra mostra do concepto de excelencia de algúns hostaleiros galegos. © Miguel Vila Pernas 04/07/2005A CALIDADE E O PREZOVivín 18 anos en Madrid e coñezo o que o madrileño medio sabe de Galicia: un país no que chove de seguido e no que resulta incómodo camiñar polas beirarrúas, non polo estreito das mesmas ou polo seu mal deseño ou construción, senón porque as nécoras e centolas, que andan soltas polas mesmas, non deixan sitio onde poñer os pes. Así que o madrileño (e moitos outros turistas españois) ven a Galicia provisto do imprescindible impermeable e co apetito aberto a calquera cousa que se criara no mar e non sexa peixe nin bañista. O gusto do madrileño polo marisco é grande, polo que na capital existen moitas marisquerías nas que, por un prezo máis que razoable, un énchese de marisco de calidade máis que dubidosa. Aí temos, pois, ao turista pasmando cos escaparates da rúa do Franco, en Santiago, decidido a comer as cigalas máis grandes que vexa e as mellores ameixas do país. Regado, claro está, cun albariño, que como xa mirou nas tendas de todo a un euro da mesma rúa, non está tan caro coma en Madrid. Así que a parella entra no Pasaje, para min un dos mellores restaurantes de Compostela en materia de peixes e carnes, e pide ameixas das boas, e cigalas das grandes e albariño de calidade, que alí do fulero non hai. Cando chega a conta (138 euros para dúas persoas) chegan tamén as lamentacións e as protestas. Non saben que hoxe mesmo na lonxa do Muro, na Coruña, as cigalas chegaron a cotizarse a 100 euros o quilo, prezo ao que hai que engadir o transporte ata Santiago, a preparación, os custes do restaurante e os xustos beneficios duns e outros. Que a conta sexa alta e non estea ao alcance de calquera peto non significa que o servizo fora caro. A calidade, en Galicia, págase. O mesmo que en Madrid. © Miguel Vila Pernas 01/07/2005TEMPO DE GUINDAS Andamos en tempos de cereixas e guindas, que son parecidas pero distintas.Coas guindas faise en Galicia un delicioso licor, especialmente na zona norte do pais, que o sur é mais de licor café e de herbas. Dende sempre na miña casa se fixo licor de guindase eu sigo a tradición. Fronte aos que se limitan a mesturar guindas e augardente, eu faigo un produto mais elaborado. No canto de augardente emprego cana de holandas (hai unha destilería en Narón), que ten un sabor menos intenso e, polo tanto, vai deixar que a froita acabe sendo a dominante. A cana mestúroa a partes iguais cun bo anís doce e, ademais das guindas engado uns paus de canela. Despois hai que deixar que traballe o tempo. Existe o costume de consumir o licor de guindas poucos meses despois de preparado e sen maduración suficiente. Grave erro, xa que o licor gaña moito se o deixamos repousar uns anos. Na miña casa estamos gastando agora o licor de1996. Exquisito. Pero hai uns días probamos o de 2003. Xa esta moi ben, pero cando o probamos ao tempo do outro, comprendemos que ao licor de 2003 aínda lle falta un bo tempo de maduración. Teñan paciencia. © Miguel Vila Pernas 29/06/2005ENSALADA DE VERÁNNos bares e tabernas mais castizos de Madrid e habitual que no verán as cañas de cervexa (caña e o vaso, e por eso pode tamén ser caña de viño ou, mais raramente, doutra bebida) se sirvan cunha tapa consistente nun anaco de pataca cocida, que pode ir acompañada de cebola,tomate, pemento verde, cogombro e ovo cocido, rociado cunha vinagreta: e a ensalada de verano. Este prato e moi apreciado en plena tempada de calores madrileños, e forma parte de moitos menús, domésticos e de restaurante. O prato e sinxelo pero moi saboroso. As patacas cócense con pel e delúvanse cando xa arrefriaron, córtanse e mestúranse de seguido cos tomates, cogombros e pemento verde cortados en anacos pequenos. Engádese o ovo cocido, tamén en cachos e amañase todo con sal, aceite de oliva e vinagre. O resultado e inmellorable se a ensalada repousa na neveira algunhas horas antes de consumila. Pódese servir con tinto de verano (viño tinto, gasosa, xeo e unha roda de limón) que e outra creación popular madrileña, da que acabou apropiándose unha coñecida marca de gasosas. A hostalería madrileña esta chea de galegos, así que igual algún deles tivo algo que ver co invento. © Miguel Vila Pernas 28/06/2005DEGUSTACIÓN DE CARNE DE POTROA rapa das bestas de Candaoso, nos montes de Boimente (viveiro) ofrecerá este ano unha degustación gratuíta de carne de potro, un producto que en países como Francia acada un aprecio e un prezo superior ao do vacún, e que en Galicia, en prácticamente en toda España, goza de pouca estima por parte dos consumidores. Peor para eles. Candaoso ven unirse á veciña Muras, onde cada ano se dedica unha festa á degustación desta carne, a pesar do cal o consumo da mesma é moi escaso en Galicia, que pola contra ten condicións para ser un gran productor da mesma. Do potro sácanse pezas destinadas a bistés e costeletas para fritir ou asar, costelas para o churrasco e pezas para guisar. A min gústame especialmente a carne de potro guisada cun adobo de allo e sal, dourada en aceite de oliva, no que tamén se douran unhas cebolas xunto coa carne, co engadido de algo de viño branco e, se cadra, unhas frebas de azafrán. O guiso lembra a carne de caza, especialmente cando se trata de carne de potros criados en libertade nos montes galegos. A carne de potro é a máis tenra de cantas carnes se destinan ao consumo humano, a mellor fonte de ferro (excepción feita do fígado e outros despoxos), con menor contido en graxa que o vacún. Unha delicia que en Galicia nos resistimos a aceptar plenamente. Unha advertencia: o cabalo, coma o porco, pode trasnmitir a triquinose, polo que resulta imprescindible mercar carne que ofreza tódalas garantías sanitarias e non consumir nunca esta carne crúa ou pouco cociñada. + A exquisita cecina de cabalo © Miguel Vila Pernas 27/06/2005O "CALENTITO"Anda estes días nas pantallas de cine unha película titulada El Calentito, sobre as historias dun local da movida madrileña que tivo unha época de gloria hai xa tempo. O primeiro Calentito madrileño, entre as prazas de Callao e Santo Domingo, era un pequeno bar que no canto de churros ofrecía calentitos, e de aí o nome. Os calentitos son unha especialidade andaluza, unha especie de churros de masa esponxosa, semellantes as porras madrileñas pero co gordo duns churros normais. Imaxino agora que algúns lectores preguntaranse que demos son as porras madrileñas, aparte do que lles colga aos guardias, eso si, polo lateral. As porras son unha das grandes creacións da cociña popular madrileña. Semellan churros descomunais (trinta centímetros de longo, tres de diámetro), pero inda que leven os mesmos ingredientes (auga fervendo na que se engade fariña de trigo e sal) son moi diferentes dos churros. Din que os churreiros madrileños poñen un pouco de aceite na masa das porras, e pode que tamén algo de bicarbonato ou levadura química, e que despois deixan arrefriar por completo a masa antes de fritila. A masa dos churros, pola contra frítese acabada de facer, quente. O proceso de fritura das porras ten o seu arte e normalmente interveñen dúas persoas: unha manexa o aparello que conten a masa e bótaa no aceite ben quente. O segundo manexa a masa que vai caendo no aceite con dúas varas, movéndoa ata que no aceite queda unha enorme espiral de masa, que pode chegar a ter mais de medio metro de diámetro, segundo o tamaño da cazola que se emprega para fritir. Unha vez que a masa esta frita por un lado, os mesmos paus serven para darlle a volta e mais tarde para sacalas do aceite e poñer a gran espiral frita sobre a mesa na que a ma experta do churreiro cortara tódalas porras do mesmo longo. As porras vendes por unidades. As últimas que merquei, aló por Semana Santa, estaban a 25 céntimos cada unha. © Miguel Vila Pernas 24/06/2005AREQUIPEDe neno os tofes eran os caramelos que mais me gustaban, xunto con uns pequerrechiños de nata, que eran moi saborosos. O bar de Mogo, en Ferreira do Valadouro, era o mellor sitio para mercalos, xa que tiña un amplo surtido de lambetadas. Co tempo aprendín que os tofes eran fundamentalmente leite e azucre cocidos, e que a mesma preparación aparecía o mesmo en Inglaterra que na América central e do sur. O leite cocido con azucre durante un longo tempo, ata que espesa e colle unha bonita cor tostada, chamase dulce de leche en Arxentina, cajeta en Mexico e arequipe en Colombia, por poñer algún exemplo. Onte comín figos en xarope con arequipe, feitos na casa pola miña muller, que chegou a España dende o barrio bogotano do Quiroga hai xa dúas décadas. O arequipe pódese comer tal como sae do bote. Collese cunha culler e lambese aos poucos. Con queixo tamén esta moi bou, ou estendido sobre as obleas que venden algunhas tendas galegas e que eu teño por salmantinas. Polo que respecta a elaboración do doce, as receitas ortodoxas falan de longas horas de cocción do leite con azucre e canela, a lume lento e sen deixar de remexer para que non pegue. Pero hai un sistema moito mais rápido e sinxelo: collese un bote de auga condensado e, pechado como ben da tenda, metese nunha ola a presión, cóbrese con auga, tapase a ola e cocese preto dunha hora. E xa esta listo o arequipe. © Miguel Vila Pernas 23/06/2005SAN XOAN: MES DE CEREIXAS E SARDIÑAS O mes de xuño, San Xoán no calendario popular, sería sempre o mes da cereixas, como foi por moito tempo, de non darse case simultaneamente tres factores determinantes: a desaparición das cerdeiras en boa parte de Galicia, a chegada masiva desta froita procedente doutras zonas e a implantación do costume das sardiñas asadas na noite de San Xoán.Segundo meu pai, que pasa dos oitenta e leva andado moito, era precisamente o 24 de xuño, San Xoán, o día de comer as cereixas no Valadouro. No val da Amaía, en Brión, onde agora vivo, esa data adiantábase cinco días, ata o 19 de xuño, festividade de San Andrés. Hoxe practicamente non quedan cerdeiras nin no Valadouro nin na Amaía, o mesmo que non queda o costume de comer as cereixas nesa data, nin o de comer esta froita acompañada de pan, como era habitual hai décadas. Eran aqueles tempos de alta estacionalidade no consumo da froita, xa que o comercio deste tipo de alimentos se limitaba practicamente á mesma comarca, onde tódalas cereixas se recollían a un tempo, coas pequenas diferenzas que supoñían as distintas variedades de cerdeiras, que adiantaban ou retrasaban algo a maduración respecto do habitual. Hoxe atopamos cereixas no mercado xa polo Nadal, normalmente importadas de Chile, a uns prezos esaxerados e dunha calidade máis ben escasa. Despois chegan as cereixas estremeñas do Jerte, que teñen unha presentación extraordinaria e prezos máis axeitados, pero sen a calidade das cereixas de antes. E se un ten sorte ou remexe o suficiente por prazas e mercados poderá comer tamén unhas boas cereixas galegas. Eu prefiro as que no Valadouro chaman blancás e pola zona de Chantada da onza. Malia todo, este mes de xuño son moitas as vilas e barrios de Galicia que festexan a cereixa: Beade, en Vigo; Ombre, en Pontedeume; Paiosaco, en Laracha; Ribas de Sil, e tantos outros que se quedan no tinteiro. Pero non deixan de ser minoría fronte a quenes se renden aos encantos da sardiña na noite máxica do San Xoán. Do o refrán que “Por San Xoán xa a sardiña pinga o pan” o que quere dicir que a finais de xuño o peixe comeza a estar no seu mellor momento, que se prolongará ao longo do verán. Non é o final de xuño o mellor momento da sardiña, senón o inicio do seu esplendor. O caso é que chegado San Xoán, a demanda de sardiñas disparase e chéganse a pagar prezos elevadísimos. O caso é que na noite do 23 non falten derriba da brasa, que compartirán con churrascos e chourizos. Contra o que se poida pensar, este é un costume relativamente recente. A mediados do século XX non se atopa nos xornais galegos unha soa información sobre sardiñadas na noite de San Xoán. Moito menos sobre churrascadas. Tampouco hai datos, na información sobre as lonxas e a rula de peixe, que indique un incremento de prezos ou de demanda de sardiñas nesa época. Nunha revisión dor xornais galegos a primeira nova que atopamos sobre unha sardiñada na noite de San Xoán corresponde á localidade pontevedresa de A Estrada, e atópase no programa das súas festas patronais, que di “Por la noche, verbena a cargo de la orquestas ‘Venus’. Inauguración de extraordinario alumbrado. Quema del ‘lumeiro’ de San Juan, sesión de fuegos artificiales y ofrecimiento gratuito de sardinas a la brasa y vino del país”. Curiosamente, o programa aparece publicado no xornal ao día seguinte da sardiñada, é dicir, o 24 de xuño. Corría o ano 1970. A partir desa data cada ano hai máis datos sobre o consumo de sardiñas por San Xoán: “Próximo el San Juan escasea la sardina”, “Las fiestas de San Juan y la escasez hicieron subir el precio de las sardinas”, “A mil pesetas la caja de sardinas. Las lumeiradas de San Juan provocaron el disparo de los precios”. Estas tres frases aparecen en distintos xornais dos anos 1973, 1974 e 1975. Antes de 1970 nin unha mención. ¿Significa esto que as sardiñadas de San Xoán naceron en 1970?. Non. Pero non é menos certo que o costume non é moi anterior a esa data, inda que hoxe vivamos as sardiñadas do San Xoán como se dunha tradición de séculos se tratara. En calquera caso, que aproveite!. Artigo publicado en El Progreso © Miguel Vila Pernas 22/06/2005PARA MELÓN, O DE OUTONO Nas ultimas semanas os andeis cas froiterías enchéronse de sandías e melóns, que son as froitas mais características do verán español.Unha raxa de sandía fría sempre presta nun día de calor. Pero no caso dos melóns a cousa cambia e a decepción acostuma a seguir as gañas coas que abrimos a froita. Poucos melóns de verán ofrecen a calidade que agardamos deles. Os madrileños, grandes consumidores desta froita, acostuman dicir: este melón esta pepino. O mellor melón que comín na miña vida merqueino en Almendralejo, Estremadura, nun mes de outubro, no que as rúas da vila se enchen de postos nos que se venden miles de melóns e Sandiás. Aquel melón estremeño estaba xusto no seu punto de madurez, doce e cunha textura perfecta. E sabía a melón. © Miguel Vila Pernas 20/06/2005PRATOS DE VERÁNCabo da miña casa en Santiago había un bar no que servían comidas caseiras, e onde eu comía os días que non tiña que amañar na casa ou non tiña gañas de cociñar. Os xoves sempre preparaban cocido, e inda que non fora cousa de tirar foguetes, moitos xoves eu pasaba por alí, que o cocido gústame especialmente e cociñalo para un so non era do caso. Aquel xoves do mes de maio sentei a mesa e xa pedín o cocido sen agardar mais. “Síntollo, pero hoxe non hai cocido”, dixo o camareiro que era, ao tempo, propietario do establecemento. “Agora xa ven a calor, así que ata outubro non imos volver servilo” engadiu. “Hoxe temos callos”, ofreceu. “Pois veñan uns callos refrescantes”, contestei © Miguel Vila Pernas 17/06/2005MÚSICA E GASTRONOMÍASe pensa que bater un ovo para a tortilla ou picar pementos derriba da táboa da cociña é un ruído vostede demostra ter pouco ouvido musical. A min pasábame o mesmo ata que onte vin no telexornal un grupo participante no Festival de Música Avanzada e Arte Multimedia de Barcelona, máis coñecido como Sonar (www.sonar.es), que se celebra na capital catalana do 16 ao 18 de xuño de 2005. O referido grupo emprega os máis diversos instrumentos e técnicas de cociña para facer música. E resulta que soaba ben. Para min foi un descubrimento e cando cociño xa escoito os sons doutra maneira. Interesante. O caso é que busco algo máis de información sobre o tema e atopo o Festival de Música Celta de Montevideo (Uruguai) (www.festivalceltademontevideo.com.uy) que se anuncia como encontro internacional de música e gastronomía celta. Non anuncia a data deste segundo festival, que se celebrará este ano, anunciando a participación de Luar na Lubre, xunto con grupos canadenses, arxentinos e uruguaios. Tampouco ofrecen información sobre o aspecto gastronómico do festival. É o que hai. © Miguel Vila Pernas ¡QUE NOXO DE TORTILLA!Probei a tortilla de patacas chips que recomendaba José Andrés no seu programa de cociña (TVE 1 ás sete e media da tarde). Levaba un tempo feita e xa estaba fría, pero resultaba francamente deprimente: dura, amazacotada e sen ningunha cualidade que merecera a pena. Un bodrio. Prometo probala acabadiña de facer e xa contarei esa experiencia. Sigo recomendando o programa de José Andrés, que lle da catro voltas a calquera outro semellante. + Tortilla de patacas chips © Miguel Vila Pernas 16/06/2005XORNADAS DO BONITO NAS RÍAS ALTASOs restaurantes do Club Gastronómico Rías Altas organizarán as VIII Xornadas Gastronómica do Bonito, que cada ano serven para fomentar o consumo de bonito fresco no norte da provincia da Coruña. Onde se asentan os establecementos participantes. Ofrecerán bonito ao forno, en rolo, en escabeche, carpaccio de bonito, marmitako, etc. Unha boa oportunidade de gozar dos moitos sabores dun produto de alta calidade que so visita os nosos mercados durante menos de cinco meses ao ano, e que sigue procedendo dunha pesca artesanal e respectuosa co medio. + Xa ven o bonito que non consumiremos © Miguel Vila Pernas 15/06/2005XA VEN O BONITO QUE NON CONSUMIREMOS Di o vello refrán que "en martes nin te cases nin te embarques". Burela é un dos principais portos do Cantábrico galego e sede da maior flota boniteira. E alí aplican o dito, polo menos na súa segunda parte.O primeiro fin de semana de xuño Burela celebra as festas no honra da súa patroa, a Virxe do Carmen. Son festas adiantadas á súa data, que o día do Carmen cae mediado xullo, para asegurar a presenza de tódolos boniteiros en porto. O luns rematan as festas, pero o martes ninguén se fai ao mar. Este ano os primeiros boniteiros de Burela saíron ao mar o mércores 8 de xuño. En poucas semanas estarán en porto as primeiras capturas dos burelenses, inda que o primeiro bonito da tempada sempre é descargado na Coruña, habitualmente por barcos vascos, que se fan ao mar antes. Este ano, o primeiro bonito chegou a o Muro coruñés o día antes de que zarpara a flota burelense. A costeira, prolongarase ata o mes de outubr0. O PRÍNCIPE DOS ATUNS O bonito do norte é, sen dubida, o príncipe dos atúns, entre os que destaca pola gran calidade da súa carne. Galegos e vascos, principalmente, pero tamén asturianos e cántabros empréganse durante os meses do verán nesta pesca artesanal, realizada con anzois. A caña ou a cacea son as artes empregadas polos nosos pescadores, o que asegura que todo o bonito capturado é de primeirísima calidade. Dos costumes da flota francesa non imos falar aquí. AS MELLORES CONSERVAS As conservas de bonito son unha auténtica marabilla de calidade, e máis nos últimos tempos en que os tradicionais aceites vexetais indeterminados vanse substituíndo polo aceite de oliva. O príncipe dos atúns ben merece ese trato preferencial. Pero non todo bonito se destina á industria conserveira, e unha boa parte das mellores capturas van ao consumo en fresco, cunha grande variedade de presentacións e receitas. Galicia, cunha das flotas boniteiras máis importantes de España, non se caracteriza especialmente polo consumo de bonito fresco, situándose á cola entre as comunidades españolas, segundo datos do Estudio Nacional de Nutrición y Alimentación, publicado polo Instituto Nacional de Consumo hai xa algún tempo. GALICIA, Á COLA Os galegos consumimos pouco máis de 135 gramos de bonito fresco por persoa e ano, fronte a case un quilo e medio (1.467 gramos) por persoa e ano dos veciños asturianos, que se sitúan en primeiro lugar. Se temos en conta que na Mariña de Lugo o consumo deste peixe fresco é bastante alto durante o verán, enfrontámonos á realidade de que no resto de Galicia a media de consumo serán moito menor que eses 135 gramos dos que fala o estudio. Unicamente Castilla-La Mancha, Extremadura e Baleares consumen menos bonito fresco que Galicia. A pesar desta realidade, o bonito goza en Galicia dunha gran reputación como peixe de calidade e ata cunha festa gastronómica na que se exaltan os súa cualidades. Naturalmente, celebrase en Burela. Artigo publicado en El Progreso © Miguel Vila Pernas 13/06/2005¡QUE RICOS OS CHICHARROS!Un xornal da Coruña (El Ideal Gallego) di que coa proximidade do San Xoán as sardiñas empezan a subir de prezo, mentres os percebes, por causa da abundancia dos mesmos no mercado, baixan ata situarse arredo de 33 euros. Estupenda nova... a dos percebes. Pola súa parte, o Diario de Pontevedra falaba días atrás de que as vendas de xouba e xurelo estaban a dispararse dende comezos de xuño. O xurelo é unha das grandes marabillas dos mares galegos, pero non reciben toda atención que merecen. Posible o baixo prezo dos mesmos sexa a causa do seu baixo prezo. Recentemente, no transcurso dun dos + Xantares literarios organizados polo Pen Clube de Galicia, neste caso no celebrado en Casa Alfredo (Mos) servíronnos un lombo de chicharro en escabeche suave que foi un dos pratos máis comentados da noite. Nin o rape nin a perdiz que seguiron a aquel chicharro recibiron os eloxios tributados ao escabeche. En Casa Alfredo serviron uns estupendos lombos de chicharros xa grandiños, deses que en Portugal chaman “carapaus”, que non so están deliciosos en escabeche, senón tamén feitos á grella e servidos con patacas cocidas, como fan os nosos veciños do sur. Os máis pequenos, ben fritiños, son deliciosos. Hai quen os prefire inmediatamente despois de fritos e hai a quen lle gustan máis cando xa arrefriaron. En calquera caso son un bocado exquisito que nos sabemos apreciar adecuadamente. Os que xa se ven pouco no mercado son os grandes chicharros de trinta centímetros ou máis que miña mai preparaba no forno cando eu era neno. O prato é sinxelo de amañar e de resultado garantido. Frítense patacas cortadas en rodas de medio centímetro de gordo e, cando están medio feitas, distribúense no fondo dunha fonte de forno. Por derriba bótanse rodaxas de cebola tamén fritidas. Despois ponse o chicharro, salgado e con catro ou cinco cortes transversais, que cheguen ata a espiña, nos que meteremos uns anacos de limón. Botase un chorro de limón por derriba do chicharro e despois algo de pan relado. De seguido ao forno ata que o peixe estea feito. O peixe queda delicioso, pero as patacas son pura gloria. © Miguel Vila Pernas 10/06/2005OS DELIRIOS GASTRONÓMICOS DE VILABELLA José Manuel Vilabella é de Lugo inda que leva máis de media vida residindo en Asturias, polo que non hai maneira de saber se é primo ou irmau. O caso é que Vilabella tamén leva media vida escribindo, e ben, de gastronomía. Como indica na lapela do seu último libro (Delirios gastronómicos. Alianza editorial), é autor de mil artigos e algúns libros.Nestes Delirios gastronómicos, Vilabella amosásenos coma un gastrónomo de alta escola que non renuncia á aldea na que vive, por moito que nos refregue polos fuciños as amizades que cultiva e os restaurantes que frecuenta. Vale, iso di Vilabella, que tamén é inventor dun gastrónomo lucense trasladado á Roma imperial, J. de Candelucus, de quen so atoparemos novas nos escritos de Vilabella. Os Delirios culinarios de Vilabella son un conxunto de saborosos artigos gastronómicos, trufados dun certo costumbrismo e ata con lembranzas dos escritos de Julio Camba, xa que por moitos anos que leve de asturiano, a retranca galega non a esqueceu. Pero o libro non é so eso. É, por derriba de todo, un tratado de filosofía culinaria, da filosofía de Vilabella, é evidente, pero filosofía ao fin. Recomendable a súa lectura. Está escrito e publicado en castelán. José Manuel Vilabella foi galardoado co premio nacional de periodismo gastronómico Álvaro Cunqueiro 2005, por un artigo sobre os cocidos do Camiño de Santiago. © Miguel Vila Pernas ARROZ PREBETONGLendo as últimas paxinas do último libro de Vilavella, concretamente o artigo dedicado ao arroz, caio na conta de que este e un prato que non pido nunca, como non sexa que me atope nun restaurante especializado e de confianza. Tamén caio en que os grandes especialistas en gastronomía, que traballan para revistas, diarios ou axencias de poucos problemas económicos, van dos grandes restaurantes ás casa dos gurús da cociña, e rara vez aterran nas casa de comidas onde se xunta o común dos mortais. E nestas casas de comidas e restaurantes de diario, o arroz acostuma ser un horror, que comeza duro e remata espaparruñado. Por eso eu non o pido xamais. Prefiro lembrar cariñosamente aquela preparación feita polo meu amigo Pombo na Casela (O Valadouro). Era un engrudo tal que alguén o bautizou acertadamente como ''arroz prebetong'' 09/06/2005LÚPULO NAS MARIÑAS DE BETANZOSDurante algún tempo, o cultivo do lúpulo foi común na zona de Betanzos, empregándose as súas flores na fabricación da cervexa. Nalgún momento e por razóns que descoñezo, o cultivo desapareceu. Semella que a planta debe darse ben en Galicia, si atendemos á definición de lúpulo que da Cuveiro no seu dicionario (1876): “Hombrecillo, planta que nace y muere durante el año, de la familia cannabíneas, de hojas pecioladas, acorazonadas, sencillas ó lobadas, flores pequeñas verdosas, tallo vivaz, trepador, comun en los setos de las márgenes del Sar; sabor amargo, decidido, principalmente en las semillas; es un tósigo poderoso, de uso frecuente y entra en la composicion de la cerveza. Humulus lúpulus.” Agora a única produtora galega de cervexa, Hijos de J. Rivera, anuncia unha nova experiencia no cultivo de lúpulo no Centro de Investigacións Agrarias, na localidade de Mabegondo. Este centro, dependente da Xunta de Galicia, verá renacer o lúpulo galego, que Estrella Galicia empregará o ano que ven para facer unha cervexa galega con lúpulo galego. A empresa celebra o ano próximo o seu centenario, xa que a firma naceu en 1906, motivo de que unha das cervexas da casa leve ese nome. Segundo o escritor Angel Muro (1893), os gromos tenros do lúpulo pódense comer da mesma maneira que os espárragos ou consumirse en ensalada. Sería cousa de probalo, aproveitando a experiencia de Mabegondo. © Miguel Vila Pernas 06/06/2005GATO POR LEBRE... EN CONSERVAAsegura José Luis Vilela en La Voz de Galicia, que algunhas conserveiras galegas queren darnos gato por lebre, facendo pasar por galegos produtos que non solo non proceden da nosa terra, senón que foron pescados fora de Galicia por pescadores galegos, transformados fora da nosa terra por empregados foráneos e en plantas de transformación alleas a nos, cobrando soldos moi inferiores aos nosos. Como di Vilela, son galegos coma nos os que tentan roubarlle a Galicia o seu nome e o que este ten de marca de prestixio no mundo das conservas de peixe. Haberá que vixiar con detalle as etiquetas do que mercamos. 05/06/2005TUTTI FRUTTICoa chegada dos primeiros calores do verán chegan tamén á nosa paisaxe habitual os tenderetes de xeados e, o que ás veces resulta máis interesante, os carriños que ofrecen, preferentemente, os xeados de cucurucho artesanais, tal e como indican nos seu rótulos. Non sei como anda agora a cousa, pero hai algúns anos o código alimentario español prohibía expresamente a palabra “artesanal” ao rente de calquera xeado. Non pregunte os motivos de tal prohibición, que non coñezo, nin os que levan a uns a facer caso omiso da mesma e a outros, as autoridades sanitarias, a facer caso omiso do incumprimento dos primeiros. Eu lembro vagamente na miña nenez un fabricante artesanal de xeados que residía no barrio de Triana, en Ferreira do Valadouro, e que vendía os seus xeado de cucurucho pola vila e nas festas, empurrando dun carro tan artesanal coma os propios xeados. Chegados a este punto, faremos un parénteses para explicar que non estou inventando ningún barrio novo para Ferreira, que alí Triana existe, o mesmo que tamén no Valadouro están A Castellana, Escurial, Zaragoza e outros lugares de toponimia cando menos curiosa. O conto é que se os xeados de Triana son un leve recordo da miña máis tenra infancia, na miña cabeza están moi presentes os xeados de cucurucho que mercabamos na Barra, que miren por onde está na entrada a Triana segundo se sube dende a praza de Ferreira. A min os que máis que gustaban eran os de fresa, que sabían a fresa e ata levaban anacos de fresa polo medio. Penso que eran da marca Frigo, a que sempre tiveron na Barra. Ou outros xeados da infancia que lembro era os polos de chocolate que mercada en Os Lobos. Si, polos de chocolate, e tamén os había de vainilla, de menta e de fresa, xunto cos actualmente superviventes de limón e laranxa. Aqueles polos de chocolate dos Lobos, que eran da marca Avidesa, ademais de saber moi ben a chocolate tiñan unha estraña xeometría que me chamaba especialmente a atención. Cando se partían ao través, descubríamos que o polo semellaba estar formado por dúas metades que se unían atrapando o pau no medio. Cada metade semellaba nacer do propio pau e irse conxelando progresivamente cara fora. Penso que eses polos foron o meu primeiro contacto coa xeometría do frío, que acada o insospeitado nesas imaxes microscópicas das felepas de neve. Pero volvamos cos carriños dos xeados. Pechadas a Barra e Os Lobos, e residindo agora na zona de Compostela, os meus carros de xeados preferidos emprázanse agora nas inmediacións da praza do Toural, na porta Faxeira e na Alameda de Santiago. Xa non levan os xeado de fresa con anacos de fresa que mercaba en ferreira na miña infancia, ou polo menos o que teñen agora non me sabe coma o de entón. Tamén pode ser que o de agora non saiba coma o recordo do de entón. Pero non me importa. Non me importa mentes sigan levando tutti frutti, que é coma o emperador dos xeados artesanais. No verán, cando paso pola porta Faxeira e levo a boca limpa de sabores, sempre merco unha bola de tutti frutti, e mentres disfruto do mosaico que compoñen as froitas confeitadas sobre o branco da súa crema, soño coa infancia perdida. Soño lembranzas doutro século. Artigo publicado en El Progreso © Miguel Vila Pernas 04/06/2005FLOCOS DE MILLO PARA MILLONARIOSOs flocos de millo que nos venden nos cines son caros e de ínfima calidade. Este é o resumo das conclusións ás que chegou a Organización de Consumidores e Usuarios (OCU) despois de facer un estudio en seis cidades españolas. Segundo a OCU, un quilo de flocos de millo sae a preto de 33 euros, así que eu case prefiro achegarme a Sitio e chupar uns deses percebes pequeniños que venden os mesmos chiringuitos que ofrecen améndoas, pipas e lambetadas para nenos. Para que non fora nunca, e para unha parte dos que si foron e aínda non se entesaron, queda dicir que Sitio é a vila que está ao rente de Nazaré, en Portugal, pero encaramada no alto dun gran acantilado. Abaixo, a carón do mar, está Nazaré, arriba, no alto do acantilado, Sitio. Dun lugar a outro pódese ir pola estrada, pero resulta moito máis atractivo subir ou baixar no vello funicular, que polo visto sae nunha das películas de Bond, James Bond, que protagonizou Connery, Sean Connery. Total, que os flocos dos cines son carísimos e malos: ata un 25 por cento é graxa e un 3 por cento sal. Unha bomba para as nosas arterias. Por sorte, a min dos flocos de millo o que máis me gusta é o aroma, así que poucos levo á boca, e nunca o faigo no cine, por dúas razóns fundamentais: primeiro porque ao cine vou ver unha película e non a comer. Segundo, porque me fode que me estafen. Palabra de Vila, Miguel Vila. + Torta de millo con paté © Miguel Vila Pernas 02/06/2005TORTILLAS DE PATACAS CHIPSDúas veces me falaron de tortillas de patacas certamente particulares. No primeiro caso tratábase dunha tortilla cociñada en París para unha estudante galega. A súa mai parisina quixo ter un detalle especial con ela cociñándolle unha tortilla para a cea. Receita: pélanse patacas, lávanse e córtanse como para tortilla, botándoas de seguido na tixola, na que se engaden os ovos batidos e ponse ao lume ata que estes callen. As patacas acaban igual de crúas que cando entraron na tixola. O segundo caso foi unha tortilla cociñada en Bogotá por unha colombiana emigrada en España: abriu unha bolsa de patacas chips e botounas na tixola, de seguido os ovos e ao lume para callalos. O caso e que agora atopo un novo programa de receitas na televisión. O cociñeiro, xoven e con abonda graza, propón facer unha tortilla rápida de patacas. Bate ovos nunha cazola, abre unha bolsa de patacas chips e déixaas repousar ata que se enchoupan no ovo, momento en que engade un derradeiro ovo batido, que mestura coas patacas, e calla a tortilla nunha tixola cun chisco de aceite. Case como en Bogotá. Rematada a tortilla entra o convidado ao programa, que non e outro que o Gran Wyoming, que colle un anaco de tortilla, méteo na boca e, coa cara e as mans fai sinos de aprobación, xa que como persoa ben educada sabe que non se fala coa boca chea. Haberá que probalo. O da tortilla, quero dicir, que falar coa boca chea queda para os curtos en urbanidade. Tortilla de ortigas/a> Tortilla de touciño (receita de 1904)/a> Callos con tortilla/a> © Miguel Vila Pernas 31/05/2005CONSUMO DE VIÑO E CERVEXA Segundo o Panel de Consumo Alimentario do Ministerio de Agricultura, en 2004 os galegos consumimos un total de 32.964.000 litros de viño, que supoñen o 7,2 por cento do total español (457.412.000 litros).No mesmo período o consumo de cervexa foi de 19.955.000 litros, o 3,05 por cento do total de cervexa consumida en España (654.612.000 litros). Todo esto ven a conto das enquisas que falan de que os galegos prefieren a cervexa na hora do aperitivo. Máis sobre o tema 29/05/2005AS MELLORES LEITUGAS DO MUNDO Raíña de Maio é a variedade de leituga cultivada preferentemente nas hortas de Mondoñedo, que abastecen das mellores verduras a toda a Mariña luguesa. Son as mellores leitugas que eu comera nunca, así que poido asegurar sen medo a equivocarme, que son as mellores leitugas do meu mundo.A Mariña luguesa ten nas súas hortas un tesouro esquecido. Eu lembro con paixón as leitugas da miña nenez e primeira xuventude, que cultivaba a aboa na súa pequena horta da Lavandeira, en Ferreira do Valadouro. Aquelas leitugas, Raíña de Maio naturalmente, eran mellores que as de Mondoñedo, xa que se recollían no seu mellor momento e comíanse fresquísimas. “Neno, vai a horta coller unhas leitugas, que vou amañar a ensalada”, dicía a aboa e aló ía eu na busca da frescura. Se a compaña eran as exquisitas tortillas con chourizo que ela facía, ou as marabillosas troitas do Valadouro, simplemente fritidas, o menú non podía ser mellorado. Hoxe na Mariña vense cada vez menos hortas e as leitugas mércanse no supermercado (¡que malas son!) ou no mercado semanal, se non faltan á cita as vendedoras de Mondoñedo, que e o único concello que semella conservar algo de puxanza hortícola. Coas leitugas de Mondoñedo pasa como coas fabas de Lourenzá, que se cultivan en case toda a Mariña pero so levan o nome do concello do Conde Santo, porque aquí o que mais chifra, capador. A diferenza entre ambos cultivos e que mentres as fabas están, afortunadamente, en franca expansión e a súa fama xa traspasa as fronteiras da Mariña e Asturias, onde sempre a tiveron, as mellores leitugas do meu mundo semellan estar en retirada ou, como moito, estabilizadas nunha situación de falta de recoñecemento e promoción. Este cultivo precisa de apoio e iniciativa comercial para amosar a Galicia e ao mundo enteiro unha das grandes marabillas da horta galega. Os novos produtos da cuarta gama, que se presenta escollidos lavados e desinfectados en envases con atmosfera controlada e expostos nos mostradores frigoríficos dos supermercados, son o futuro comercial das hortalizas. Esta presentación podería ser o mellor destino das leitugas de Mondoñedo e a mellor maneira de abrir canles de comercialización para un produto insuperable: as Raíñas de Maio, as mellores leitugas do meu mundo. Artigo publicado en El Progreso © Miguel Vila Pernas 25/05/2005¿ONDEN VAN AS PATACAS GALEGAS? Para un país que produce grandes cantidades de patacas e da mellor calidade que se pode atopar, resulta curioso o difícil que resulta atopar patacas galegas nunha boa parte das redes comerciais que abastecen aos galegos, e dicir, nos supermercados existentes nas nosas vilas e cidades.Unha parte dos consumidores galegos seguen autoabastecéndose coas patacas que eles mesmos cultivan, empregando normalmente variedades que ofrecen boa calidade. Outros abastecémonos dos excedentes deses pequenos cultivadores, por vía do agasallo ou mercando as patacas directamente ao produtor. Pero a meirande dos habitantes de vilas e cidades teñen que mercar as patacas no supermercado, onde atopan unha oferta de aspecto moi atractivo e de calidade o bastante mala como para quitarlle a un as gañas de patacas. Onte tiven que mercar patacas, xa que rematei o último saco caseiro que me regalaron. Mirei en catro supermercados, dous deles cen por cen galegos, e non había patacas galegas. O que ofrecían procedía da Unión Europea, sen máis identificacións. Antes estas patacas viñan normalmente de Andalucía e Castela e León, despois, segundo as súas etiquetas, pasaron a vir do sur ou do centro. Agora veñen da UE, pode que de Polonia, e son malas a máis non poder. Merquei onte patacas especiais para cocer e fixen con elas unha ensaladilla: “algo lle falta a esta ensaladilla”, dixo a miña muller, afeita a comela con patacas kennebec. Pola noite probei a fritir das mesmas patacas e tiven que tiralas tal como saíron da tixola: eran incomibles. Probei a fritir das especiais para este uso: era malas, sen máis. E mentres en Galicia non e doado atopar no supermercado patacas galegas, cando vou a Madrid atópoas,perfectamente clasificadas e envasadas e co amparo da denominación de orixe , practicamente en calquera supermercado. Xa pasa coas patacas o que sucede dende sempre co peixe ou o marisco, que o mellor acaba en Madrid, o mesmo que as mellores laranxas españolas véndense nos mercados alemáns. Ao prezo que sexa. Tamén pode ser que os supermercados vendan intencionadamente o peor que hai no mercado. Probablmente o marxen comercial das patacas prefitidas e conxeladas sexan mellores que os da pataca fresca, que ademáis deixa resíduos de terra alí por onde vai. O conto é que, tal como van as cousas, na zona de España que mellores patacas produce imos comer o peor de sabe deus que parte da Unión Europea. E todo iso sen queixarnos un chisco. © Miguel Vila Pernas 22/05/2005DE VIÑOS CON ANGELINA JOLIETeñen os madrileños un curioso costume que chama a atención dos etnógrafos e viaxeiros procedentes doutras culturas: saír de cañas cos amigos (eu sei algo do asunto, que para algo vivín no foro 18 anos). Xúntanse varios colega e van de bar en bar, bebendo vasos de cervexa (que chaman cañas cando debería dicir cañas de cervexa, xa que caña é o vaso, non o contido). Para acompañar a cervexa os madrileños comen pequenas porcións de tortilla de pataca, boqueróns en vinagre, olivas, gambas, luras fritidas, e cousas polo estilo nos sitios de altura. Nas tabernas máis populares a cervexa resulta máis barata, pero a tapa, que así se chama esa pequena porción de alimento, non vai máis aló dun pouco de sangue cocido, uns anacos de patacas acabadas de fritir con sal como todo adobo... Centro esta descrición en Madrid por poñerlle un lugar xeográfico á cousa, pero o acontecemento repítese en moitos outros lugares de España. En Galicia non. En Galicia xúntanse os amigos para saír tomar uns viños. O que si se repite entre nos é o costume de comer as tapas, inda que o contido das mesmas sexa abondo diferente que en Madrid. Xa notarían un algo de coña na maneira de contar o conto. É que non me parece serio que un ano máis nos veñan coa coña das enquisas sobre o consumo de cervexa e sobre os personaxes con que nos iríamos de cañas. A enquisa publicada nalgúns xornais di que os galegos iríamos de cañas con Zapatero e Fraga, por ese orden. Mágoa que non preguntaran con quen iríamos tomar uns viños, que a min, se me dan a escoller, prefiro a Angelina Jolie. A miña muller non, ela prefire a Mel Gibson. Cousas das enquisas. Pero ao final os galegos saímos tomar algo cos amigos, e no meu círculo de amizades non está ningún dos catro personaxes citados. O que xa non é tan seguro e o que bebemos os galegos. Polo menos non parecen estar moi seguros os autores da enquisa. O xornal di que o 31% prefire a cervexa, seguida dos refrescos de cola (19%) e dos de limón (9%). Como eses datos, referidos a Galicia, me parecen máis falsos que os billetes de 37,50 pido que me manden a información completa. Sorpresa: este ano so se fixo unha enquisa sobre a compaña preferida, pero non sobre a bebida. Os datos sobre o dominio da cervexa nos nosos gustos son do ano pasado, segundo me din, inda que os que me remiten están datados en agosto de 2003. O informe confirma os datos que recollín unhas liñas antes e engade que o cuarto lugar está ocupado polo viño (7%). Se non me equivoco isto supón que por cada galego que toma viño no aperitivo, hai catro que beben refrescos de cola ou limón e cinco que beben cervexa. Mentres, o Ministerio de Agricultura asegura que o consumo de viño en Galicia duplica ao de cervexa, polo que so nos queda deducir que nas comidas e fora do aperitivo os galegos dámoslle ao morapio de maneira desaforada. Polo que respecta ás tapas, a enquisa di que o 36% por cento dos galegos prefiren a tortilla de patacas, seguida das olivas e a ensaladilla. Despois veñen o xamón, chourizo e lomo, os tres metidos nun saco, as luras á romana e así ata un total de 19 especialidades tan galegas como as gambas ao alliño, as rabas, o peixe frito (supoño que será pescaíto andalú) e outros. Como a porcentaxe máis baixa dos 19 produtos da lista corresponde ás anchoas e ás patacas bravas, cun mísero 1% en cada caso, supoño que a empanada, os callos, a zorza, a orella, e outros produtos non están presentes porque aos galegos non nos gustan, o que demostra a tremenda equivocación dos nosos hostaleiros, que se empeñan en poñernos callos cando preferimos, poñamos por caso, rabas. Afortunadamente, entre os 19 produtos está o polbo á feira, que prefire o 2 por cento dos enquisados. ¿Recoñécense vostedes nestes resultados ou, coma min, pensan que nos están tomando de coña?. Aseguran os responsables do traballo que fixeron 1.700 consultas en toda España (por poboación a Galicia correspóndenlle arredor de 100), pero eu estou por crer que tampouco isto é certo. Claro que sempre cabe a posibilidade de que preguntaran a cen galegos residentes en Madrid cando andaban de cañas. Entón si, os resultados sería fiables e eu non tería razón para, unha vez máis, comportarme coma un destripa enquisas cabreado. Esquecíame de dicir que a enquisa foi feita por encargo dunha asociación de cervexeiros españois. E tamén que eu comezo bebendo cervexa cando salgo cos amigos. © Miguel Vila Pernas 20/05/2005TORTILLA DE ORTIGASVexo no xornal que un profesor da Escola de Hostalería de Vilamarín (Ourense) preparou un receitario de preparacións culinarias a base de ortigas, consistente en tortilla, pan, empanadas, bicas, xeados e doces. Este profesor chámase Martín Álvarez. No mesmo xornal informase de que o 17 de xullo próximo celebrarase a primeira festa gastronómica da ortiga no concello de Vilamarín. Inda que poida parecer unha grande novidade, o consumo de ortiga non é cousa de onte. Dende hai algún tempo unha conserveira de Ribeira está a poñer ortigas en lata, pero hai xa arredor de trinta e cinco anos escoitei eu falar do consumo da ortiga, nese caso en forma de tortilla de ortigas. Foi en Mondoñedo, onde eu estudaba o bacharelato, parando de luns a venres nunha casa da vila e trasladándome ata a casa dos meus pais, en Ferreira do Valadouro, os fins de semana. De Mondoñedo a Ferreira hai so vinteún quilómetros, pero naquel entón semellaba unha distancia enorme, dadas as deficientes estradas e os non menos deficientes coches de liña que entón facían o percorrido. Así que a meirande parte dos que estudaban en Mondoñedo facían o mesmo ca min. En Mondoñedo eu vivín cinco cursos na casa de Pilar e Carmen (o de dona non lles gustaba e cando llo chamábamos, que era a cotío, sempre dicían “como los dones valen tan poco, hasta mi caballo se llama don potro”). Dona Carmen era a cociñeira, gran cociñeira. Ela foi quen primeiro me falou da tortilla de ortigas, xa digo que hai arredor de 35 anos. Dicía que primeiro había que cocer as ortigas, para que non picaran, e despois xa se facía unha tortilla como calquera outra. O mesmo que agora nos explican os expertos na cuestión. En Mazurca para dos muertos, Camilo José Cela fala dun personaxe mitolóxico, chamado Mandrágoro, que se alimenta de ortigas e de sémola e que fala sen abrir a boca. Unha referencia literaria ben antiga é a que podemos atopar na Arte Cisoria do Marqués de Villena, publicado en 1766, no que fala das verduras que comen os reis de entón. Na lista aparecen as ortigas xunto con cardos, leitugas, nabos, cebolas, allos, malvas, etc. Tamén os suecos son afeccionados as ortigas, que consumen nunha sopa que chaman nässelsoppa, segundo indica Birgitta Sandberg en La Cocina Sueca, publicado en castelán en 1999. © Miguel Vila Pernas 18/05/2005PATACAS “DE LUXE”Galicia e un produtor de excelentes patacas e un non menos bo consumidor delas. Raramente o galego acepta un prato que non leve a súa parte de tubérculos cocidos ou fritos, como non sexa o arroz, os macarróns ou a empanada. Curiosamente, en países como Colombia é común mesturar arroz e patacas, que tamén entran na empanada de batallón propia do veciño Bierzo. Malia querenza polas patacas, en Galicia practicamente so se comen patacas fritidas ou cocidas, xa que cocidas son as do caldo ou as dos guisos e caldeiradas, e non so os cachelos. Outra peculiaridade galega é que non diferenciamos entre variedades. Todo vale para cocer e todo para fritir. Mentres, en Canarias dispoñen de varias ducias de tipos de patacas e en Sudamérica cóntanse por centos. Sobre a preparación, xa dixemos que en Galicia cocida ou fritas. Poucos purés e menos asadas, malia que en tempos sempre se asaban unhas patacas o mesmo día en que apañaban, aproveitando o lume feito cos ramallos secos das propias patacas. Co puré de patacas fanse moitas preparacións, patacas recheas, sufles, etc., que na nosa terra contan con pouco predicamento. Dende hai un tempo, unha cadea de comida rápida ofrece o que chaman patacas de luxe, as que na miña casa denominamos patacas de cuña. Non son mai que patacas primeiro cocidas e despois fritidas, tras cortalas en cuñas como gaios de laranxa. Quedan moi ben cando as patacas se cocen con pel, pero tamén valen as que sobran do cocido, por exemplo. Tamén lles vai moi ben engadirlles un aroma antes de fritilas: allo en po, pemento doce ou picante, ourego comiño, vinagre... O que se queira. ATA se poden pasar por pan relado antes de ir a tixola, con aceite abondoso e ben quente. © Miguel Vila Pernas 16/05/2005NOVA SECCIÓN DE POESÍACo gallo do Día das Letras Galegas 2005, mañá 17 de maio Colineta estrena unha nova sección de POESÍA destinada a recoller unha escolma dos máis importantes poetas en lingua galega de tódolos tempos. Os poemas incluídos na sección estarán todos relacionados coa cociña e a gastronomía. Mañá comezaremos con Rosalía de Castro 15/05/2005CAZÓN EN ADOBO Hai que recoñecer que non é fácil atopar unha variedade maior de peixes que os presentes a diario en calquera mercado galego, onde as especies máis caras (rodaballos, pescada, peixe sapo, salmonetes) se acomodan ao pe doutras que, se ben polo prezo resultan modestas, non o son no aspecto culinario; chicharros dos máis diversos tamaños, maragotas e pintos, xardas ou verdeis. Nas peixerías galegas atoparemos exquisitos congros, linguados do grand sole, mar ao que dan nome, bertorellas, palometas roxas e negras, sardiñas e parrochas, xulias, cabras, ollomoles e panchos, abadexos, escachos, fanecas, raias, robalizas, san martiños, sargos, sollas, coruxos... e tantos outros que non imos agora relacionar.O cazón non, non é fácil de atopar nos mercados galegos e pode que o pouco aprecio dos galegos por este peixe veña de moi lonxe no tempo. Xa no seu Ensayo de una historia de los peces y otras producciones marinas de la costa de Galicia (178 Hoxe comín un cazón que non so estaba delicioso senón que a súa carne era tan tenra coma o do máis celmoso dos peixes; pura manteiga na boca. Tal vez Cornide se deixara impresionar pola dureza da pel do peixe, que no mercado se nos presenta pelado. O cazón é unha quenlla moi abundante nas augas galegas, que incluso se pode atopar no interior das rías. Abundante, como dicimos, nas nosas augas, constitúe unha captura habitual dos palangreiros, pero curiosamente destínanse maioritariamente á exportación. Os andaluces devecen polo cazón. Dúas das grandes especialidades de moitos bares e restaurantes andaluces especializados en peixe son as papas con cazón e o bienmesabe, cazón adobado, pasado por fariña e fritido en abundante aceite. Ambos deliciosos. As papas con cazón non son máis ca un guiso de peixe con patacas, cebola, se cadra algo de pemento verde ou vermello. O resultado non é moi diferente dos guisos de peixes propios das casas galegas. O bienmesabe xa ten algo máis de preparación. Polo menos vintecatro horas antes de consumilo córtase o peixe en anacos do tamaño dun bocado e ponse a macerar con tanto vinagre de calidade (mellor de xerez) coma viño branco, pemento doce, pementa negra moída, abondo comiño moído e allo esmagado ou en po. Durante o repouso convén remexer o peixe, con moito coidado, dúas ou tres veces. Para fritilo sácase o peixe do adobo e deixase escorrer ben, pásase por fariña e de inmediato frítese en abundante aceite ben quente. Resulta un exquisito aperitivo ou primeiro prato, e ata prato forte se o acompañamos cun puré de patacas ou patacas cocidas e unha boa ensalada. © Miguel Vila Pernas 14/05/2005EMPANADA DE FORQUELLASEscoito na radio que mañá, 15 de maio, celebrase no Entrimo a festa da empanada de forquellas, típica daquela zona ourensá. Mágoa de mal tempo. Se non fora pola chuvia (por veces xistra) que temos estes días, mañá achegaríame para saber de que vai a cousa. Segundo escoito na radio, a empanada de forquellas faise con fariña milla e forquellas, que é unha especie de chourizo da zona, e presentase en cazola de barro. Tentarei aprender algo máis sobre esta especialidade. © Miguel Vila Pernas 13/05/2005¿QUÉ PASA COA COA EMPANADA?Dun tempo a esta parte cada vez e mais difícil atopar en Galicia unha boa empanada. Falo das empanadas que se poden mercar en panaderías e outros establecementos do ramo. No Valadouro os pandeiros sempre fixeron espléndidas empanadas. O habitual era facelas de encarga; achegando o cliente o mexunxe ou zaragallada e encargándose o panadeiro de poñer a masa, a feitura e a cochura. O sistema empregase agora pouco, encargándose o pandeiro de todo o proceso. E resulta que agora as empanadas fallan precisamente no que sempre controlou o profesional: a masa. A masa tradicional da empanada non era mais que pan, se cadra gramada co aceite do mexunxe. Esta masa saia do forno fina e crocante. Agora semella unha especie de galleta branda que non ten ningunha graza. Os mesmos panadeiros que hai uns anos facían moi boas empanadas fan agora un produto vulgar, sen explicación algunha. Os profesionais aseguran seguir empregando o mesmo método e produtos de sempre, polo que so me queda pensar que agora as fariñas de panadería levan algún aditivo que lles fai comportarse no forno de maneira distinta. ¿Pero como se explica que algúns panadeiros sigan a ofrecer as mesmas empanadas de sempre?. Non hai moito comín unha exquisita empanada de bonito do Checho de Carballido (Alfoz). Puxéronma de tapa nun bar. En Santiago merco unhas empanadas fenomenais en Churume (Area Central) e en Bertamiráns son moi boas as que fan no Tropic para os seus menús (tamén se poden encargar). ¿Que pasa entón co resto dos panadeiros? Pastelón de pichón © Miguel Vila Pernas 11/05/2005PECHOU A PORTA DO SOLA pasada semana o ciclo de Xantares literarios levounos a Estrada, cunha xornada no Nixon dedicada a Ramón Cabanillas e Julio Camba. Cheguei un pouco antes do previsto co obxectivo de tomar un cóctel nun dos lugares mais apaixonantes da hostalería galega: La Puerta del Sol. Atopei o local pechado, e con pinta de estalo para sempre, sospeita que me confirmarían uns minutos despois. La Puerta del Sol pechou para sempre. O local foi a meca da coctelería galega durante décadas, primeiro da man dun discípulo de Chicote, saga que continuou a súa filla que, na hora da xubilación non atopou quen continuara co negocio Tiñan fama en toda Galicia os cócteles da casa, pero a min o que mais me impresionaba era o pan con tomate que poñían de tapa. Fronte a La Puerta del Sol e case porta con porta do Nixon atopase outro local lendario, especialmente polos seus cocidos caseiros: a casa Trabazo. Visto que non podía tomar un cóctel, aproveitei para visitar Trabazo acompañado dun cliente habitual da casa. Aprendemos que a tempada do cocido rematou e agora, durante a primavera e o verán, o prato estrela e o cabrito. Para comer na casa Trabazo é preciso reserva e encarga previa no telefono 986 570 045. © Miguel Vila Pernas 03/05/2005CHULAS DE FLOR DE BIEITEIROA primavera está a rebentar en Galicia e polos camiños da nosa terra, os poucos camiños que aínda quedan sen transformar en pistas e estradas, os bieiteiros comezan a florecer e os fiúnchos ofrécennos os seus arrecendos anisados ata que unha desbrozadora acabe con eles ou rematen ou seu ciclo vital e desaparezan ata o próximo ano. Nos dous casos estamos tratando sobre especies comestibles, que lamentablemente case ninguén aproveita. As flores de bieiteiro converteranse a finais do verán en preciosos acios de pequenas froitas negras coas que se pode facer marmelada, anque eu prefiro con moito a xelea feita de moras, da que darei conta noutro momento. Pero as flores do bieiteiro tamén son comestibles, non sendo preciso agardar a que se transformen en froita. Cóllense ramos de ditas flores e límpanse axeitadamente, rebózanse nunha pasta feita de ovos batidos, fariña, un chisco de sal e algo de azucre, e frítense en aceite ben quente. Ao saír da tixola pónselles algo de azucre. Trátase dunha receita oriental que se pode variar agregando ao rebozado un pouco de fermento químico (levadura Royal) ou cervexa ou gasosa, que practicamente fan o mesmo. Polo que respecta ao fiúncho, serve para aromatizar algún peixe feito no forno, como a robaliza, pero estes días chamoume a atención unha receita italiana de carne cociñada con anacos de fiúncho que recollerei outro día. Máis sobre flores comestibles © Miguel Vila Pernas 27/04/2005PASTELÓN DE PICHÓNNon sei si será a de longueiróns a empanada que poida identificar a Ribadeo polo mundo, pero as que facían (supoño que seguen a facer) as monxas clarisas eran, sinxelamente, insuperables. Tamén son moi bos os pastelóns do convento. Pero semella que o autor da devandita web confundía o pastelón coa “costrada”, típica da vila coruñesa de Pontedeume. Efectivamente, a costrada é unha especie de empanada que, entre sucesivas capas de masa de follado leva diversos recheos, compoñendo un todo ben gordo e, dende logo, substancioso. O pastelón é outra cousa: unha masa de follado ben delgadiña, cun recheo de carne ou peixe cun case nada de cebola e sen chisco de pemento, tomates, ovos e outros ingredientes habituais da empanada de masa de pan. Un pastelón ben feito non ten igual en ningunha empanada sexa quen sexa o seu autor. Poderíamos dicir que o pastelón é unha empanada nobre, anque a min me parece que máis ben debe proceder das cociñas dos moitos conventos que houbo e hai na Mariña. Cunqueiro fala do pastelón de salmón que tódolos anos se cociñaba no palacio episcopal de Mondoñedo, e que levaba a seu pai, boticario, a ter que visitar ao bispo cun purgante para o empacho. Pastelóns fanse, e moi bos, en toda a Mariña, especialmente nas cociñas conventuais de Ribadeo e Viveiro, pero eu teño especial querenza polos que cociña o meu amigo Xosé Manuel en Ferreira do Valadouro. Será por aquilo da amizade, ou por que un sempre tira para onde pace. O bonito acostuma a ser o recheo máis habitual dos pastelóns de Ferreira, que se poden atopar en calquera momento do día. Eu amolo algo ao panadeiro, que sempre no último momento encargo o meu pastelón de pito, que para min e os meus supera de longo ao de bonito. Claro que o bonito é máis doado que o pito: basta con abrir a lata e listo o recheo, mentres á ave hai que quitarlle os ósos, cortala e amañala axeitadamente. Agora ando á busca duns pombiños. A feitura do pastelón xa a teño tratada con Xosé Manuel, pero faltan os bechos. Di meu pai e escribe Cunqueiro que non hai pastelón coma o de pichón. Cando consiga probalo prometo contar a experiencia. © Miguel Vila Pernas Artigo publicado en El Progreso 26/04/2005¿PORQUÉ OS ÁRABES BEBEN TE?Non teño resposta a esta interrogante. Se alguén ten pistas ao respecto pode remitirmas por correo electrónico. *miguel(arroba)colineta.com 25/04/2005A IGNORANCIA E O SANGUE DAS LAMPREASCertamente a ignorancia é atrevida. No programa de Telecinco Caiga Quien Caiga (CQC) do pasado venres 22 de abril puxeron a caer dun burro a un cociñeiro madrileño xoven (desculpen por non lembrar o nome) que ensinaba no seu programa de Canal Cocina como cociñar unha lamprea á bordelesa, é dicir, empregando o seu sangue para o prebe. Aos burriños de CQC a receita parecíalles unha bobada de cociñeiro xoven desexoso de destacar. O tal cociñeiro, que teño visto moitas veces en Canal Cocina e que me parece ten os pes ben asentados no chan, non facía máis que aplicar unha receita tradicional, supostamente procedente de Burdeos, que se emprega habitualmente en Galicia e norte de Portugal, con excelentes resultados. Os de CQC quedaron como verdadeiros pailáns, por moito que vaian de sabidos pola vida. A min gustábame máis o programa en tempos do Wyoming. Máis: Cunqueiro e as lampreas viaxeiras Máis: Sabe que lamprea © Miguel Vila Pernas 24/04/2005REPÁPALOS E CHULAS Hai xa bastantes anos escoitei falar dos repápalos a uns amigos estremeños, para quenes esta especialidade da súa terra era unha verdadeira exquisitez. Nunca cheguei a probalos nin souben da súa receita, xa que os meus amigos comeran os repápalos pero non sabían amañalos.Agora atopo a fórmula nun receitario de cociña andaluza. Os repápalos non son máis que pan picado e mesturado con ovos e azucre, fritido en pequenas porcións e despois cocidos en leite con azucre, canela e pel de limón seca. Exactamente igual que as chulas tradicionais da Mariña de Lugo, coa única exccepción que o leite das nosas chulas unicamente leva azucre e canela, sen pel de limón, que ademais en Galicia non se adoita secar dita pel para o seu uso posterior. Como escribía recentemente, cada día me convenzo máis de que a cociña tradicional é moito máis global do que se podería pensar. © Miguel Vila Pernas 22/04/2005A COCIÑA GLOBALA curiosidade en materia de cociña adoita ser unha fonte inesquecible de sorpresas que me levan a pensar que a alimentación e a cociña populares son un asunto moito máis global do que cabería pensar. Ás veces pensamos que tal ou cal preparación culinaria, uso ou costume son propios dun país ou cidade e de repente descubrimos que se repite nos máis diversos lugares do mundo. ¿É casualidade que dúas rexións ou países distantes cociñen o mesmo prato ou é froito dunha historia en que unhas veces somos invadidos e outras invasores, e na que as relacións comerciais e o intercambio de mercadorías remóntanse a moitos séculos atrás?. En calquera das nosas cidades podemos atopar unha variedade cada vez máis grande de restaurantes estranxeiros. Nos andeis dos supermercados están agora ó noso dispor produtos chegados de fóra que ata fai pouco nin sabiamos que existían. Cada pouco tempo algo novo chega ás nosas mesas e pouco a pouco imos incorporando esas novidades á nosa cultura gastronómica ata que finalmente se confunde coa tradición. Seguro que calquera rapaz galego que hoxe non supere os 25 ou 30 anos considera o churrasco coma un prato típico galego porque está presente na súa vida dende o momento mesmo en que tivo uso de razón. Debemos pensar, polo tanto, que algúns elementos que caracterizan hoxe a cociña tradicional galega non están entre nos dende sempre: as patacas chegaron de América hai uns poucos centos de anos, o mesmo que as fabas. Así que o caldo galego tal e como hoxe o coñecemos so pode ter esa idade, uns poucos centos de anos. O certo é que o caldo galego, tal como hoxe o coñecemos, so ten unhas poucas ducias de anos, que aínda ben entrado o século XX non era máis que un potaxe de patacas, verdura e fabas cocidas en auga limpa cun pouco de unto. Cando había un óso ou un anaco de touciño para incrementarlle a cousa xa empeza a alegrarse. Hoxe para facer unha boa pota de caldo cocemos antes varios quilos de carnes de diversos tipos. De América chegaron tamén os tomates e, o que resulta máis importante para nos, os pementos. Os invasores romanos non comeron en Galicia o caldo que hoxe comemos, nin pementos de Padrón, nin polbo á feira segundo a receita actual, que xa dixen que o pemento veu de América. Eso si, os romanos trouxeron consigo una árbore que reverenciamos polo froito que nos da e que por moito tempo foi o pan de moitos galegos: a castaña. Os galegos anteriores á dominación romana, e moitos contemporáneos da mesma, non coñecían as castañas sinxelamente porque en Galicia non había castañas. Paréceme lembrar que no museo do castro de Viladonga, moi preto de Lugo, consérvanse restos de landras atopadas nas escavacións arqueolóxicas realizadas, pero non hai castañas. Xa me vou enredando más da conta. E quería dicir que non é estraño atopar lonxe de Galicia receitas moi semellantes ás nosas máis tradicionais. Hai algún tempo escribía sobre a relación entre as sardiñas asadas en follas de parra en Galicia, Grecia e Turquia. Antes deso escribín sobre a coincidencia das follas de limón galegas e os paparajotes murcianos. Hoxe quería escribir sobre as chulas da Mariña de Lugo e os repápalos andaluces, pero será mellor deixalo para outro día. © Miguel Vila Pernas 19/04/2005¿CÓMO DEMO SE FRITE UN OVO FRITO? ( 6 e fin))Comeza polo principio. Capítulo 1 Nesta parte segunda necesitarán leite, un vaso. Un vaso de leite, vaia. O leite era un produto que en tempos daban as vacas, falo do leite de vaca, claro está. Agora as vacas xa no dan nada, que o venden. Vale, véndeo o propietario da vaca, pero o resultado para o consumidor é o mesmo: hai que pagalo. Págase normalmente na caixa do supermercado, onde mercamos o leite en caixas. Vaia lío. Necesitamos tamén fariña, unha cullerada. A fariña antes mercábase no muíño ou na tafona. Hoxe tamén se merca no supermercado. Quédanos o consolo de que agora, coma antes, a fariña véndese en cartuchos de papel. Necesitamos outra vez aceite. Unha cullerada por un lado e aceite abundante para fritir por outro. Sobre a calidade do aceite remitimos ao lector ao dito cando tratábamos dos ingredientes para fritir un ovo. De novo aparece o sal, unha vez máis como ingrediente accesorio, que cada un deberá empregar en función do seu gusto e da súa conciencia. TÉCNICA SEGUNDA. Supoñemos que xa está o ovo frito e reservado nun prato, así que non imos a volver sobre ese asunto. Poñemos unha cazola pequena ao lume cunha cullerada de aceite. Cando estea quente, agregamos a fariña e revolvemos ben, deixando que a fariña se frita un pouco. Conseguiremos unha masa dura que se separa da tixola. Agregar o leite revolvendo a mestura sen parar, a lume lento, ata conseguir unha masa uniforme e sen grumos. Retirar a tixola do lume e volcar esta masa ou bechamel nun pato fondo. Cando estea morna, cubrir o ovo frito coa mesma. De inmediato pásase este ovo cuberto de bechamel por outro ovo batido e por pan relado e frítese en aceite abundante e ben quente ata que quede dourado. Servir inmediatamente co acompañamento que máis lle guste a cada un e... ¡Que aproveite! (Fin do cursiño) 13/04/2005XANTARES LITERARIOSNeste mes de abril e organizados polo Pen Clube de Galicia, estanse a celebrar os primeiros Xantares Literarios, unha serie de sete xuntanzas de xornalista, escritores e poetas arredor das mesas dos sete restaurantes que compoñen o grupo Xantares, co obxectivo de falar sobre literatura e gastronomía, e a extensa presenza da primeira na segunda. As xuntanzas serven de pretexto para homenaxear a algunha das figuras claves da literatura galega, buscando sempre a súa relación co arte culinario. Na xornada inaugural, como no podía ser doutra maneira, o homenaxeado foi o mestre e creador da literatura gastronómica galega e española do século XX: Álvaro Cunqueiro. Seu propio fillo, César, foi o encargado de lembrar a figura e a literatura do seu pai de maneira senlleira, anque eu non comparta moitas das cousas que ese día dixo no comedor do restaurante “Roberto”, moi preto de Santiago de Compostela. O segundo dos Xantares tivo lugar en “Chef Rivera”, na vila de Padrón e, como non podía ser doutra maneira, os homenaxeados foron Rosalía de Castro e Camilo José Cela. A min tocoume explicar o porque desta homenaxe, xa que moitos pensarán que a relación de ambos escritores coa gastronomía non existen, especialmente no caso de Rosalía. En realidade tanto Rosalía como Cela tratan profusamente o tema culinario na súa obra. Cando escribo estas liñas agardo o terceiro encontro, en Casa Alfredo, de Mos, dedicado a Jorge Víctor Sueiro, que nos deixou libros imprescindibles na biblioteca do afeccionado, tales como Comer en Galicia ou Cocina y vinos de Galicia. Entre os oradores desta xornada agardase ao director de El Progreso, Lois Caeiro, que tamén integra a nómina dos escritores gastronómicos galegos. Despois virán as homenaxes a Xosé María Castroviejo, Antonio Odriozola, Ramón Otero Pedrayo, Xaquín Lorenzo Fernández, Julio Camba, Emilia Pardo Bazán e Manuel María Puga y Parga “Picadillo”, autores todos que deixaron fonda pegada na literatura gastronómica galega. Para falar nada mellor ca unha mesa, así que os Xantares Literarios serven tamén de encontro entre xornalistas e escritores con algúns dos mellores cociñeiros de Galicia, que deleitan ós participantes coas súas mellores creacións. Na primeira xornada, Roberto deleitounos cun menú longo e estreito digno de mención. Pola súa parte, Chef Rivera presentou un menú degustación baseado na lamprea, unha das súas grandes especialidades. O menú de Casa Alfredo aínda é un segredo para min, pero a casa está especializada na cociña da caza, así que pode ser un indicio. Despois virán “Alameda 10” (Pontevedra), “Galileo” (Ourense), “Nixon”, (A Estrada) e “El Refugio” (Oleiros). Mágoa que ningún restaurante lucense estea integrado no grupo Xantares, o que nos priva, polo menos este ano, de realizar un Xantar Literario na provincia de Lugo, que tanto en restaurantes coma en escritores gastronómicos ten moito que ofrecer: Álvaro Cunqueiro, Jorge Víctor Sueiro, José Manuel Vilavella, Fausto Galdo, Lois Caeiro, Xavier Rodríguez Baixeras... ou son lugueses de nacemento ou teñen vencellos eternos coa provincia. © Miguel Vila Pernas Artigo publicado en El progreso Máis sobre Xantares literarios 12/04/2005¿CÓMO DEMO SE FRITE UN OVO FRITO? (4)Comeza polo principio. Capítulo 1 TÉCNICA PRIMEIRA Xuntar os ingredientes e utensilios necesarios para fritir un ovo ten a súa dificultade, pero non deixa de ser sinxelo fronte á técnica que hai que manexar para proceder á fritura. Un ovo frito debe ter a clara callada e consistente. Se está babosa non é un ovo frito, é un asco. Un ovo frito debe ter o borde da clara churruscado, douradiño, crocante na boca e de aspecto coma un encaixe de Camariñas. Un ovo frito debe ter a xema líquida, de maneira que o comensal poida mollar o pan ou as patacas na mesma. Un ovo frito coa xema callada e dura é un desastre. Definimos nos tres parágrafos anteriores o resultado dunha fritura correcta. Para obtelo hai que cascar o ovo no aceite quente, suficientemente quente pero non arrebatado, e inmediatamente salgase, especialmente a xema. A continuación bótaselle por derriba algo dese aceite quente empregando a espumadeira ou o utensilio preferido por cada un. Este aceite que se bota coa espumadeira debe ser suficiente para que sobre a xema quede callada unha teíña, pero sen exceso, para evitar que a xema en si calle. Hai que botar máis aceite quente sobre a clara, para que esta si calle ben. Pódese cantar, por exemplo, mentres se fai esta operación, dado que falamos de callar as cousas, pero nada dicimos de calar a boca. Cando o borde do ovo está douradiño como se dixo antes, sacase coa espumadeira para un prato e sérvese de inmediato. Un ovo recén frito é un manxar, pero vai perdendo cualidades conforme avanza o tempo. (continúa...) 09/04/2005SARDIÑAS EN FOLLA DE PARRAPaseaba co meu fillo polas corredoiras próximas á miña casa cando o rapaz reparou nas parras que rodeaban o camiño e, lembrando os seus froitos deliciosos, preguntou cando chegan as uvas. Andabamos por Pedrouzos, preto de onde un parente dos Tobío de Viveiro levantou no século XIX unha capela para depositar as reliquias de Santa Minia, que ten festa cada final de setembro. Unha festa que fai lembrar as San Lucas de Mondoñedo polo rito de comer o polbo no campo da festa e a enorme, ata diría desproporcionada, asistencia de público. Pedrouzos non ten máis que uns poucos centos de veciños, entre os que me conto, pero o 26 e 27 de cada mes de setembro xuntámonos ao pe da capela entre 20.000 e 30.000 persoas. Quén sabe cantos miles de quilogramos de polbo e churrasco se comen entón. Pero non van estas liñas de polbo nin de romarías, senón de parras. Neste val da Mahía onde aínda se escoitan a diario as campás de Bastavales, cóntanse por centos as parras de catalán que hai á beira dos camiños. Producen uvas pequenas, redondas, de pel moura e algo aceda, pero de carne branca, doce pero cun chisco de acedo, e cun sabor e aroma indescritibles. Probablemente non hai uvas mellores. Mais tampouco son as uvas da Mahía o obxecto desta liñas, senón as follas da parra. En 1788 José Cornide publicaba a súa obra máis coñecida “Ensayo de una historia de los peces y otras producciones marinas de la costa de Galicia”. Non so da conta dos peixes e mariscos que se pescan en Galicia, senón do uso que os galegos de entón facían dos mesmos. Fala das sardiñas e di que se trata dun dos peixes máis delicados e indica que a mellor maneira de preparalas “se reduce a asarla ligeramente en las brasas preparada con algunas arenas de sal, y quando más, envuelta en una hoja de parra”. Mentres agardo que broten as parras para probar as sardiñas asadas nas súas follas, leo a receita da “asma yapraginda sardalya”, que traducido do turco significa sardiñas en folla de parra: escáldanse as follas de parra en auga fervendo, envólvense nas mesmas as sardiñas salgadas e untadas de aceite, e ásanse no forno. Antes de comelas, sácanse da folla de parra e ponse algo de zume de limón sobre cada sardiña. Da mesma maneira pero cunha herbas aromáticas e asadas na grella se cociña en Grecia: “psari sta klimatofilla” é o nome do prato. Xa ven que cousas. Miles de quilómetros separan Galicia de Turquía e Grecia, pero as sardiñas asadas en folla de parra teñen presenza nos dous extremos do Mediterráneo. © Miguel Vila Pernas Artigo publicado en El progreso 07/04/2005¿CÓMO DEMO SE FRITE UN OVO FRITO? (3)Comeza polo principio. Capítulo 1 A cantidade de aceite necesaria para fritir un ovo de forma correcta depende do diámetro da tixola. Precisaremos que o ovo, unha vez botado na tixola derriba do aceite quente quede medio cuberto polo mesmo, sen que chegue a estar somerxido de todo. Así pois, canto meirande sexa o diámetro da tixola maior será a cantidade de aceite que debe empregarse. Resulta lóxico pensar, polo tanto, que canto menor sexa a tixola menor o gasto en aceite, que está moi caro. En realidade é así, pero por aforrar máis da conta corremos o risco de que o ovo fritido sexa un mal ovo fritido. ¿Cál é, pois, a norma para elixir o tamaño da tixola?. Moi fácil: a tixola debe ser algo máis grande que o diámetro do ovo unha vez cascado e botado no aceite. ¿Dixen fácil?. ¿Cómo se sabe o diámetro do ovo antes de cascalo?. A experiencia, que unhas veces é mai da ciencia e outras a persistencia no error, diranos cál é o diámetro apropiado. Mentres non sexamos expertos, o mellor é empregar unha tixola grandeira, como de unha cuarta ou máis, anque con iso gastemos máis aceite. Temos xa o ovo cru, o aceite e a tixola. Precisamos un instrumento que nos permita botar aceite quente sobre o ovo. O máis indicado é unha espumadeira, pero hai quen emprega unha culler ou unha pa de madeira ou outros utensilios de cociña. Como pode verse, este utensilio, sendo necesario, pode poñerse na lista dos accesorios. Tamén é accesorio o emprego de sal. Normalmente a todos nos gusta o ovo fritido salgado, ou lixeiramente salgado, pero en casos de réxime o sal, lonxe de ser un ingrediente accesorio pode converterse nun produto prohibido. Necesitamos tamén dispoñer dunha fonte de calor, de intensidade suficiente que quente o aceite e permita fritir o ovo. O máis indicado é unha cociña, que pode ser de gas, eléctrica, de leña ou de carbón... pero en caso de necesidade tampouco pasa nada por fritir o ovo cun soprete de fontaneiro, especialidade que, por outra parte, non está recollida nos principais tratados de gastronomía e cocina. (continúa...) © Miguel Vila Pernas 06/04/2005¿COMO DEMO SE FRITE UN OVO FRITO? (2)Ver capítulo 1 INGREDIENTES E UTENSILIOS Para fritir un ovo frito o primeiro que se precisa é dispoñer dos ingredientes, uns fundamentais e outros accesorios. Tamén fan falta algúns utensilios. Imos ver. O primeiro e fundamental ingrediente para facer un ovo frito é o ovo. O ovo pode ser de galiña, é o máis común. Pero tamén podemos fritir ovos de paspallás, de avestruz, de pomba, de pata, de oca, e de outras moitas aves. Réptiles e bechos raros, coma o ornitorrinco, tamén poñen ovos, pero non os fritimos habitualmente. Tamén teño oído falar dos ovos de avioneta, pero penso que era en broma, que xamais os atopei no mercado. Respecto do ovo, ha que reparar en que se trate dun ovo fresco, san e cru. Se está cocido, por exemplo, xa non poderíamos falar de fritir un ovo, senón de fritir un ovo cocido. ¿Entendido?. Despois do ovo é preciso graxa. O máis apropiado, segundo a moderna dietética, é o aceite vexetal, preferentemente de oliva, anque tamén se pode empregar de xirasol, soia, etc. A moderna dietética non di nada, pero non me parecen recomendables os aceites de coche, nin os aceites corporais nin os de broncear. (continúa...) © Miguel Vila Pernas 05/04/2005¿COMO DEMO SE FRITE UN OVO FRITO? (Cursiño acelerado)Pasaron máis de vintecinco anos dende que Joaquín Sabina, Javier Krahe e Alberto Pérez, descubriron que os deixara a muller, marchando coas maletas boas e todo o seu vestiario. Krahe cabreouse, pois como el mesmo confesara, "hoy tenía ganas de...". Pode que as gañas foran dun ovo frito, pois tamén se pregunta "¿cómo demo se frite un ovo frito?. Falamos, claro, dunha daquelas cancións que o trío gravou nun bar madrileño chamado "La Mandrágora" e que se converteron nun disco titulado da mesma maneira. Non é que o disco se titulase "Da mesma maneira", é que se titulaba "La Mandrágora". O caso é o seguinte ¿pode fritirse un ovo frito se por definición xa está frito?. A resposta é sinxela: si. Vexamos como. (continúa...) © Miguel Vila Pernas "29/03/2005QUE O VIÑO NON É UVA... SOLAMENTEPasou a Semana Santa e parece que os días de festa serviron para acalar a polémica dos viños albariños do Ribeiro, polémica que ninguén con dous dedos de frente entende. Xa o sentenciaron Axterix e Obelix: están tolos estes romanos. A nos de romanos aínda nos que da un pouso e polo que se ve andamos oa miolada algo revolta. Que no Ribeiro fan viños con uva albariña, pois que os faigan. So pode molestar a quen non sabe defender os inimitables viños das Rías Baixas. O albariño do Ribeiro será eso e non outra cousa, e por moi bo resultado que consigan os de Ourense, nunca será un Rías Baixas. Na elaboración do viño a uva ten unha importancia capital, pero non menos importancia ten a adaptación da mesma á terra na que se cultiva, a mesma terra, as condiciósn climatolóxicas, a flora bacteriana, a mestura de variedades (excepto en viños monovorietais) e o traballo e sabedoría dos enólogos e adegueiros. Unha uva ben coñecida en Galicia é a Mencía, coa que se producen viños tintos na Ribeira Sacra, na cercana zona de Valdeorras e na inmediata do Bierzo, xa en León. Nas tres denominacións de orixe citadas e coa mesma uva producense tintos que, anque semellantes, non son iguales, e cada zona ten as súas propias pecualiaridades. E tamén nas tres denominacións de orixe e coa mesma uva se producen viños excelentes, bos e malos. Discutimos en Galicia se a uva albariña debe cultivarse no Ribeiro, pero non nos importa que xa se estea cultivando en Cataluña, na Rioxa ou en California. Oxalá no Ribeiro consigan un bo viño feito con uva albariña e oxalá na costa de Pontevedra continúen a producir os seus marabillosos brancos, que poden codearse sen medo cos mellores do mundo. E oxalá ós viños do Ribeiro sigan sendo o que son “Ribeiro” e os de Pontevedra deixen de ser “albariños” e se coñezan coma o que son “Rías Baixas”. Consigan potenciar e asentar na cabeza do consumidor a marca de orixe Rías Baixas e deixen a denominación albariño para os viños de mesa do norte de Portugal. Se en Pontevedra continúan aferrados á vella denomninación que identifica os viños coa variedade de uva, so van conseguir cabrear aos que, coma min, preferimos os Rías Baixas do sur, onde a varidade albariña vai acompañada doutras, coma loureiro ou treixadura, esta última, por certo, moi arraigada no Ribeiro. © Miguel Vila Pernas 28/03/2005¡QUE MAL SE COME NAS FESTAS GASTRONÓMICAS!Aceptémolo xa: polo xeral, nas festas gastronómicas galegas cómese mal... e ás veces ata caro. Isto resulta inevitable polo propio formato das mesmas, que unhas veces son organizadas por empresas do sector industrial galego, dando de comer produtos más semellantes ó que esas mesmas empresas enlatas que ós populares que se pretenden enxalzar. Outras veces son os propios organizadores da festa os que cociñan os pratos que se van consumir, o que moitas veces supón que a comida se prepara o día anterior, resultando, por exemplo, filloas duras e secas. Outras veces os cociñeiros están afeitos a cociñar na propia casa, pero non para grandes multitudes, e o resultado non é o esperado. Malia todo, hai festas gastronómicas nas que se come ben e a bo prezo. Unhas veces porque o produto que se exalta non ten ningunha complicación, como no caso das festas do queixo. Outras veces porque a organización conseguiu chegar a un bo axuste de medios, humanos e técnicos, e soubo elixir un produto que permita servir grandes cantidades en pouco tempo sen merma da calidade. O que non parece darse nas festas gastronómicas galegas é a selección natural. Cada día nacen más destas celebracións e ningunha desaparece. Polo que se ve, aos galegos non nos importa moito a calidade cando se trata de xuntar festa e comida. © Miguel Vila Pernas 22/03/2005AS CHULAS DA NOSA INFANCIA Por algún motivo tódalas datas destacadas no calendario teñen asociado o consumo de alimentos ou bebidas específicas que, moitas veces, están tan asociadas a esa época do ano que non volven á mesa ata pasados doce meses.Chega a Semana Santa e chegan as torrixas a moitas mesas domésticas e tamén, como non, ós escaparates de confeiterías e cafeterías. É ben certo que en moitas zonas de Galicia as torrixas xa aparecen no Antroido, pero noutras zonas da nosa terra, a semellanza do que sucede en boa parte do resto de España, as torrixas son practicamente exclusivas desta semana. Estas torrixas non son máis que pan remollado en leite (ou en viño tinto, como prefería Cunqueiro), pasado por ovo, fritido en aceite e espolvoreado de azucre e canela. En Galicia temos unha receita tradicional moito máis orixinal, e para min máis saborosa, que emprega exactamente os mesmos ingredientes: as chulas. Na Mariña de Lugo prepáranse as chulas con pan duro, que se pica en anacos ben pequenos (sen chegar a sen pan relado) e se mestura con ovos batidos. Ponse a tixola ó lume con aceite para fritir e, ó seu lado, unha cazola con leite, azucre e canela, tamén ó lume. A masa feita co pan picado e os ovos vaise fritindo a culleradas e, unha vez ben escorridas do aceite, póñense no leite, no que se deixan ferver un pouco. Así amañadas, as chulas pódense comer quentes, mornas ou frías, cada un ao seu gusto. Ponse unha ou dúas chulas, ou máis, no prato, e bótase algo do leite no que coceron, e cómense collendo coa culler un pouco de chula e un pouco de leite. Exquisitas. Lembro ter lido, hai ben anos, unha entrevista ó escritor do Valadouro, Manuel Lourenzo, no que lle preguntaban sobre as cousas que botaba de menos: “as chulas que facía miña avoa” foi a súa resposta. Lamentablemente, non lembro ter visto esta sinxela e exquisita receita galega na carta de ningún restaurante nin no escaparate de ningunha pastelería. © Miguel Vila Pernas Artigo publicado en El progreso 18/03/2005O ELÉCTRICOLeo no xornal sobre unha taberna antiga na que se vendía viño (branco, tinto e clarete, di a filla do taberneiro) e tamén había augardente e xerez, cos que se facía a “mezclada”. Hoxe chamaríanlle unha coctelería ó local. O costume de mesturar bebidas en Galicia ven de vello. A mediados do século pasado Eladio Rodríguez aseguraba no seu dicionario que a “anxélica” era bebida usual no Ribeiro e noutras zonas de Ourense, como parte da parva do inverno, refrixerio de media mañá con pan, papas ou patacas que acompañaban ó viño, á caña... ou á anxélica. Esta anxélica compoñíase de dúas partes de mosto branco e unha de augardente. Aló pola década dos setenta do século pasado, máis ou menos, púxose de moda entre os nenos de Ferreira do Valadouro outra mestura: o eléctrico. Consistía nun vaso de gasosa no que se deixaba caer unha única gota de vermú ou de cocacola, que baixaba pola gasosa formando vetas de cor ata desaparecer naquela inmensidade incolora. O nome veulle á bebida do efecto que provocaba en nos ao bebelo, poñéndonos tremendamente eléctricos, por un efecto exclusivamente psicolóxico, por moito que a bebida levara unha solitaria gota de vermú ou cocacola. Descoñezo quen creou a receita. Os primeiros eléctricos que lembro preparounos Fernando de Vilacemil, entón un rapaciño aínda non adolescente, camareiro do Raña. Tamén lembro os eléctrico da Barra, preparados por Julio. Xa non se pode pedir eléctrico na Barra nin no Raña, que os dous pecharon. Julio está retirado e Fernando rexenta un bar galego en Madrid. O meu fillo, de sete anos, pídeme de cando en vez un eléctrico para acompañar a cea. Póñolle un vaso de gasosa cunha pinga de cocacola e vexo na súa cara o mesmo sorriso ilusionado que eu poñía entón. © Miguel Vila Pernas 16/03/2005TORTA DE MILLO CON PATÉRegresaba de Barcelona a Santiago de Compostela nun vo de Iberia hai preto de dous anos, cando xunto coa cervexa que pedín a azafata me ofreceu un pequeno bocadiño asépticamente presentado nunha caixiña de plástico. Acepteino pensando que se trataba do tradicional e insípido bocadillo de xamón cocido das liás aéreas, pero levei a sorpresa de que era unha rebanda de pan de millo, lixeiramente doce, cuberta cunha pequena capa de paté. Probei aquela novidade e de novo chegou a sorpresa: excelente a mestura do sabor doce do pan de millo co salgado do paté. Dende entón, cada vez que paso por Guitiriz merco unha torta de millo típica desta vila luguesa, e chegado á casa poño paté en rebandas delgadas da mesma. Resulta un canapé estupendo que sorprende a todo o mundo. Sigo pensando se aquel pan de millo do avión non sería, tamén, torta de Guitiriz. © Miguel Vila Pernas 15/03/2005IUCA MORTALHai poucos días a morte de 27 nenos envelenados na súa escola da vila de San José, en Filipinas, estremeceu ó mundo, tanto pola magnitude da traxedia como pola rapidez con que se produciron os falecementos. Por unha vez non foi o terrorismo a causa da traxedia, senón algo tan común coma un pequeno pastel típico de Filipinas, chamado “casava”, que constitúe o almorzo ou merenda de moitos habitantes dese país. A casava é un doce feito con iuca, azucre, vainilla, leite de coco e margarina, que se mesturan e cocen no forno, para despois poñerlle derriba algo de leite condensado e queixo fundido. Una exquisitez filipina. Os rapaces da escola de San José estaban no recreo cando chegou unha vendedora ambulante á que mercaron a casava. Inmediatamente despois de comela comezaron a queixarse de dores e mareos e a devolver. Dous rapaces de seis anos morreron de inmediato e outros 25 antes de que os puideran atender no hospital. No momento de escribir estas liñas outros cen nenos, aproximadamente, estaban internados en catro hospitais por efecto do envelenamento. Non informan os medios de comunicación españois das causas do envelenamento. Tampouco falan das características dun dos ingredientes deste doce, a iuca, unha raíz orixinaria de Sudamérica e amplamente estendida por Asia e África, ademais do continente do que é orixinaria. A iuca fresca contén unha certa cantidade de glicósidos cianoxénicos que, en presenza dunha encima chamada linamarasa, se converten en ácido cianhídrico, un composto altamente tóxico que podería estar na orixe do envelenamento dos nenos de San José. A linamarasa tamén está presente, de maneira natural, na iuca. Estes glicósidos poden atoparse na iuca en niveles moi reducidos (20 miligramos por quilogramo de raíz) na denominada iuca doce, á que pertencen as raíces que chegan ó mercado para consumo en fresco. A iuca amarga pode chegar a concentracións 50 veces superiores de ditos compoñentes, converténdose entón nun perigo potencial. Malia todo, cun procesado axeitado, esta iuca tamén pode ser consumida sen perigo. Sábeno ben os indios do Amazonas, que moen a iuca amarga e sométena a sucesivos procesos de lavado e escorrido antes de cociñar e comer esas raíces. Cada día é máis doado atopar iuca nos mercados galegos, poñendo ó noso alcance un bocado que, ben amañado, resulta exquisito. Pelase a iuca e cortase en toros de arredor de catro dedos de gordo, que se cocen en auga con sal ata que abranden. Pártense os toros ó medio lonxitudinalmente, quítase a parte fibrosa do centro e xa se pode comer a iuca, para o que recomendo un mollo feito con aceite de oliva no que se frite allo e ó que se pode engadir algo de vinagre ou zume de limón. A mesma iuca xa cocida (sen o mollo) pódese fritir en abundante aceite, como se de patacas se tratara, retirándoa cando está dourada e salgándoa antes de servila. E que aproveite. Eso si, non consuman a iuca crúa baixo ningún concepto. O ácido cianhídrico non avisa. © Miguel Vila Pernas Artigo publicado en El progreso 13/03/2005VARIACIÓNS ARREDOR DA CAIPIRIÑAResulta curioso que varios países de iberoamérica compartan o gusto polo consumo dos seus augardentes nacionais mesturados con zume de limón e, se cadra, algún outro elemento secundario. O ron cubano con limón e xeo resulta ser Daiquirí e con hortelá e auga con gas mojito. Con licor de laranxa e sal, margarita en México. O pisco andino tamén se prepara con limón e, naturalmente, a célebre caipiriña brasileña, que, modestia aparte, preparo estupendamente, anque cunha pequena modificación sobre a receita orixinal, para axeitala máis ós nosos gustos. Comezamos cortando media lima en dez ou doce anacos, que poñemos no fondo dun vaso ancho, o típico de auga de toda a vida. Agregamos azucre ó gusto (eu poño dúas culleradiñas das di café) e esmagamos a lima coa man do almirez, tendo coidado de que estea ben lavada e non teña sabores ou cheiros, especialmente a allo. Esmagada a lima, agregase un chupito de cachaça, augardente brasileño de cana que se atopa facilmente en moitos supermercados galegos, e remexese ben para desfacer o azucre. So queda agregar xeo e disfrutar do intenso sabor desta bebida. Eu, ademais, agrego un pouco de auga (aproximadamente medio chupito) co que consigo que a bebida sexa menos forte, anque a cantidade de alcohol sexa a mesma, polo que hai que andar con ollo. Calquera outra cousa que nos ofrezan como caipiriña, e nos bares galegos hai unha enorme variedade, non é caipiriña. No vale o limón normal nin moito menos os concentrados industriais de limón, como teño visto facer en Galicia. Non vale máis licor que a cachaça. Así que para darlle carta de natureza as mistificacións que foron aparecendo co tempo, en Brasil déronlles nomes propios e á bebida preparada coa mesma receita pero con ron chamáronlle “caipirísima”, e se é con vodka “caipiroska”. Tamén lle poderán ofrecer unha caipiriña de tanxerina, na que a lima (limón galego en Brasil) cambiase por mandarina. © Miguel Vila Pernas 08/03/2005QUEIXOS DE ARZÚA O domingo visitei a festa do queixo de Arzúa, na que nunca estivera, e volvín sorprendido pola gran oferta que alí atopei, en cantidade e en calidade. Dunha banda, as fábricas semiindustriais da zona, que en realidade son queixerías artesanais nas que o emprego de tecnoloxía moderna permite estandarizar o produto. A representación das mesmas era importante, estando presentes non so as da zona de Arzúa, senón tamén algunhas de preto de Compostela e outras da zona de San Simón da Costa, no concello lucense de Vilalba.Doutra banda, una importante oferta de queixos caseiros, nos que se podía atopar dende queixo fresco, seguramente do día anterior, ata queixos máis ou menos madurados e os prestixiosos queixos de nabiza de un ano, curados, duros, e exquisitos. Os produtores caseiros ofertaban dende queixos curados tan diminutos que non teñen máis aló de dous ou tres bocados, ata grandes queixos de tetilla de moi pouca curación e que podían superar os dous quilogramos de peso. Entre as queixerías artesanais destacaba a que presentaba queixos curados da propia Arzúa. Trátase de pezas de varios quilogramos, que se vendían ó corte. Un queixo notable, de pasta dura pero non seca, como pasa en ocasións coas pezas moi curadas. De sabor forte pero non excesivo, lixeiramente picante. Casaba á perfección co mencía da Ribeira Sacra que nos ofreceron para acompañalo. Volvín de Arzúa cun queixo caseiro fresco, que é a lambetada preferida pola miña dona, e outro xa maduro, pura manteiga. Na parte das queixerías artesanais mercamos un anaco do curado a que xa fixen referencia e un San Simón da queixería máis premiada da denominación de orixe, que xa recibiu varios premios nacionais ó mellor queixo artesán de España. Tamén probamos o queixo de nabiza curado, caseiro, que estaba excelente. Dende logo, resulta unha feira recomendable para tódolos afeccionados ó queixo galego. Descubrirán que os queixos de tetilla que se comercializan baixo a denominación de orixe non son o máis destacado da zona de Arzúa e arredores. © Miguel Vila Pernas 06/03/2005FILLOAS DA PEDRAOnte celebrouse no concello de A Baña o primeiro certame de cociña con filloas da pedra. Os participantes presentaron pratos de cociña nos que o ingrediente común a todos era filloas feitas na pedra, como é común nesa zona de Galicia. Para ser a primeira edición do certame houbo unha alta participación, tanto de profesionais coma de afeccionados, presentándose un total de 17 receitas a concurso. Algunhas das receitas foron sorprendentes: filloas con bacallau e cigalas, con grelos, lasaña de filloas... pero tal vez a mellor combinación de sabores estaba nunha receita na que as filloas se reenchían de zamburiñas e algas: un sabor delicioso, que o xurado puntuou moi alto, pero unha presentación desastrosa, que lle impediu levar o primeiro premio. Entre as receitas presentadas polos profesionais chamou a atención do público unha reprodución da ponte de Pontemaceira, realizada con filloas recheas de crema. O fallo do xurado, no que estiven integrado, farase público o próximo domingo 13 de marzo, no transcurso da segunda edición da festa da filloas da pedra, que ten lugar no mesmo concello de A Baña. O ano pasado púidose ver o proceso de elaboración de filloas en grandes pedras. O público poderá disfrutar das filloas, soas ou acompañadas de chourizos ó viño. Unha festa recomendable. A Baña atópase preto de Santiago de Compostela, a medio camiño entre Negreira e Santa Comba. © Miguel Vila Pernas 02/03/2005A EXQUISITA CECINA DE CABALOCatro bestas bravas subhastadas onte na Estrada, por ocasionar danos en colleitas da zona, foron adquiridas por un tratante pola suma de 180 euros. O comprador asegurou que pensaba sacrificar as bestas e vender a súa carne para alimentar as feras do zoolóxico. Mágoa de carne. Galicia ten a maior cabana cabalar de España, composta en boa medida por este tipo de reses que viven no monte en completa liberdade. En tempos foi unha gandería próspera, que as súas crinas vendíanse a moi bo prezo para a fabricación de brochas, cepillos, pinceis, que agora se fan de fibras artificiais, co que as bestas bravas van polo camiño de non ter máis valor ca o puramente turístico, artellado arredor das moitas rapas que cada primavera e verán se celebran ó longo de Galicia. A carne de cabalo nunca gozou en Galicia de aprecio. Se cadra entre algúns criadores destas bestas bravas se consume en certa medida, pero tamén é ben certo que hai criadores que non proban esta carne nin por aposta. Algúns expertos indican que foron prexuízos relixiosos os que levaron a converter o consumo de carne de cabalo nun auténtico tabú na meirande parte de Europa. Os franceses, que son moi seus, non caeron na tontería do prexuízo e seguen a disfrutar dunha carne tan boa como a de vacún. Os cabalos galegos criados en liberdade nos nosos montes producen unha carne saborosa, que lembra os sabores e recendos da caza, cando se cociña en guiso ou estufado. Pero a maneira en que a carne cabalar se converte nun manxar exquisito é salgada e curada, é dicir, en forma de cecina. A cecina de cabalo supera amplamente á de vaca en calidade gustativa, mentres o seu prezo é moi inferior. Da calidade dos cabalos galegos para a produción de cecina son bos coñecedores os chacineiros de Palencia, que mercan os cabalos en Galicia para despois, nas súas serras, producir unha carne curada que pode competir na mesa co mellor dos xamóns. Lamentablemente, esta carne nin se produce nin se comercializa en Galicia. Aquí faise o traballo difícil, que é criar o gando. Os palentinos quédanse co valor engadido da industria. E os casteláns, vascos e cataláns, fundamentalmente, disfrutan dun manxar marabilloso. Eu, de cando en vez, mendo recado a Palencia para que me manden unha peza de cecina de cabalo. Os meus amigos sempre o agradecen. © Miguel Vila Pernas 28/02/2005CUNQUEIRO E AS LAMPREAS VIAXEIRAS Foi un final de febreiro, hai xa vintecatro anos, cando nos deixou orfos o creador da literatura gastronómica galega e española do século XX, Álvaro Cunqueiro, mestre de todos cantos despois nos dedicamos a este oficio de contar e cantar as artes culinarias. Hai xa máis dunha década outro dos mestres do século pasado, amigo de Cunqueiro e confeso discípulo do mesmo, o catalán Néstor Luján, escribiu no prólogo a Fabulas y leyendas de la mar que o poeta e narrador mindoniense “creó un nuevo lenguaje gastronómico que todos hemos imitado, y yo me confieso el primero, pues siempre anduve fascinado por la misteriosa precisión con que adjetivaba un plato, un aroma, una salsa, el simple vaho nutricio, casi animal, de la cochura del pan”. Tampouco Luján era manco.Foise Cunqueiro nun final de febreiro de 1981 pero segue Cunqueiro entre nos, presente mil primaveras máis a través da súa obra inmortal. Un día máis e o mindoniense tivera chegado ó mes de marzo de aquel ano e con eso á mellor tempada, segundo os ditos populares, dun peixe que el soubo definir coma ninguén: a lamprea, que en marzo é para o amo e en abril para o criado. Outro dito popular avisa contra a lamprea cucada, consumida despois de que o cuco avise da chegada da primavera, e foi o cuco un dos paxaros permanentemente presentes na literatura cunqueiriana, que o escritor gustaba de anunciar cando e onde escoitara o cuco por primeira vez cada ano, dato que nos ofrecía a través dos seus artigos xornalísticos. Morreu Cunqueiro cando as lampreas subían polo Miño arriba cara ós pescos de Salvaterra e Arbo unhas, e a consumar o seu sacrificio despois da cópula augas arriba outras. Un sacrificio que cada ano se repite e permite que o ciclo gastronómico deste peixe, máis antigo que tódalas civilizacións coñecidas, se renove. O escritor de Mondoñedo, nacido preto das terras onde nace o Miño das lampreas, gustou deste peixe, e deixou escrito repetidas veces o seu gusto polo mesmo nas distintas preparacións con que se cociña en Galicia, dende as empanadas (non me non canso de decir que as millores sempre as xanto en Caldas de Reis, escribiu en A Cociña Galega) ata a lamprea curada, que segue a consumirse en Arbo e que para Cunqueiro debe ser a maneira máis antiga de cantas existen en Galicia para consumir este peixe. Efectivamente, a lamprea curada e cocida con verdura, ou reenchida de máis lamprea e ovo cocido, ven de antigo, pois xa a comezos do século XVII Francisco Martínez Montiño, cocinero mayor del rey nuestro Señor, inclúe no seu libro Arte de Cocina, pastelería, vizcochería y conservería a receita da lamprea en cecina, é dicir seca e curada, que debe remollarse e despois guisarse cun prebe feito de cebola frita, sazonada con especias, vinagre e viño tinto e ligado con fariña. Sérvese sobre rebandas de pan torrado. Martínez Montiño, cociñeiro do que se sospeita a procedencia galega, tamén inclúe no seu libro as receitas da lamprea asada e da empanada de lamprea. Pero xa no século anterior Ruperto de Nola (1525) fala da lamprea en pan e antes ca el Martino da Como (finais do século XV) di que este peixe se pode asar ó espeto ou cociñar con media noz moscada na boca e en cada un dos buratos da cabeza un cravo. Colócase o peixe na cazola formando unha rosca e ponse aceite, agraz, viño branco e o seu sangue. Outros moitos autores se preocuparon da lamprea nos séculos posteriores: Juan de Altamiras, Ángel Muro, Picadillo, a Condesa de Pardo Bazán, ata chegar a Cunqueiro, que a tódalas virtudes culinarias do peixe sumou poucos anos antes da súa morte outra non menos desprezable: o poder afrodisíaco. Nun artigo publicado en maio de 1977 Cunqueiro asegura que está admitido o poder afrodisíaco da lamprea, cousa que na súa opinión coñecían de sobra os romanos, máximos afeccionados a este peixe que houbo na historia, seguidos de cerca dos galegos, portugueses e bordeleses, en palabras do mestre. Pero vaian sen medo á próxima festa da lamprea de Arbo, xa que no mesmo artigo tamén asegura Cunqueiro que ademáis de afrodisiaca a lamprea é somnífera, polo que ambos efectos se contrarestarían entre si e todos en paz. Cunqueiro deixounos a finais dun mes de febreiro hai xa vintecatro anos, pero as lampreas seguen a subir polo Miño tódolos febreiros e marzos. E se van a Arbo á festa grande da raíña do río, estean vixiantes. Quen sabe se o mestre de Mondoñedo manda un sinal... lampreado. Álvaro Cunqueiro faleceu o 28 de febreiro de 1981 © Miguel Vila Pernas El progreso 25/02/2005AS FLORES COMESTIBLES E CUNQUEIRO Moito están agora de moda as flores na cociña, especialmente nos restaurantes máis modernos e creativos. Nos mercados galegos as flores comestibles aínda teñen unha presenza ben reducida, pero en grandes mercados, como Madrid, logo non hai froitería que non as ofreza.Hai xa ben anos dediquei moitas horas a coleccionar receitas de todo o mundo nas que un ingrediente, principal ou secundario, eran as flores. Xunte arredor de 150 e tentei publicar un receitario, cousa que me foi imposible. Ante o fracaso abandonei o proxecto e agora non sei onde está aquel material nin se algún día serie capaz de recuperalo. Pode que hoxe si fora posible a súa publicación. O caso é que, relendo a Álvaro Cunqueiro, atópome con que xa el falou do uso das flores como comestible hai máis de corenta anos. En 1962 Cunqueiro publicaba “Se o vello Sinbad volvese ás illas”. Na páxina 55 deste libro (eu teño a terceira edición, publicada por Galaxia en 1985) podemos ler o que segue: “Cociña Sinbad pra sí, e cando arriba á tertulia bótalle o alento a Mansur ou a Ruz o Mouro, e pergúntalles si adiviñan, e os outros cantas repostas, e Sinbad déixalles que acerten unha que outra pra que non perdan o gusto do xogo, pro as máis das veces non poden atinar, que o noso amigo trae o almorzo de mui lonxe, con fuciño de elefante mechado, ou sopa de neve con marzoa de pavo, ou allos recheos de sangue de pichón, ou un revolto de ovos con caraveles...”. Semella que tódolos pratos que Cunqueiro atribúe a Sinbad son froito do maxín do mindoniense, pero coa a última receita estaba adiantándose ó noso tempo. © Miguel Vila Pernas 21/02/2005CHOURIZO CON LEITE Non. Non se trata dunha receita nova creada por algún cociñeiro novo que tenta sorprender coas súas novas creacións. Nin se trata tampouco dun costume exótico procedente de lexanos países e traído ata nos pola crecente onda de inmigración, que coa xente de lonxe acaba traéndonos tamén os seus usos e costumes culinarios e os produtos propios dos seus países, de maneira que os nosos padais pódense abrir a novas preparacións, para as que ás veces son as nosas cabezas as que non están preparadas.A min sempre me gustou coñecer novas culturas e novas cociñas, novos sabores e novas texturas, polo que recoñezo que cada día me gusta máis atopar no mercado e nos andeis das tendas especializadas produtos que hoxe consideramos exóticos e que en pouco tempo serán de uso cotiá. Pasou no seu tempo coa chirimoia, o aguacate ou o kiwi, que xa son de uso común. Está a pasar dende hai un tempo coa iuca ou os plátanos machos, eses grandes plátanos que so serven para cociñar e que ofrecen resultados estupendos. Pero o chourizo con leite é outra cousa. Está entre nos sen que nos decatemos. Basta con mirar as etiquetas de canto chourizo industrial atopamos nos andeis do supermercado para descubrir que todos conteñen leite, leite en po, soro de leite, sólidos lácteos ou calquera outro derivado do produto de muxir as vacas. Tamén pode haber proteínas vexetais (procedentes da soia) e outros elementos empregados como conservantes, corantes, etc. Un, que estaba afeito a que os chourizos se facían con carne e touciño de porco, allo, sal e pemento, non pode menos que considerar estraños todos eses elementos que atopa na etiqueta do chourizo. Vale... no chourizo, no salchichón, no salame, no fuet, no choped, na mortadela, no paté, na sobrasada, no xamón cocido, na peituga de pavo e polo, no muslo dos mesmos... Ata en algunhas marcas de raxo adobado e cocido hai leite en po, e non acerto a entender como demo lla meten dentro, cando semella unha peza de raxo enteira e non materia picada. Ante a constatación desta realidade un chega á conclusión de que ou renuncia a unha parte da súa vida (o peto non da para xamón de xabugo a diario) ou renuncia a ler as etiquetas dos alimentos, aplicando aquelo de que ollos que non ven... O problema ven cando un e pai dun pícaro alérxico á proteína do leite. Entón non pode renunciar a ler as etiquetas. Eu levo sete anos facéndoo e ás veces noto as miradas da clientela do supermercado na miña caluga, especialmente cando estou ante o andel dos friames cagándome no leite en voz alta. Vostedes disimulen. © Miguel Vila Pernas El progreso 20/02/2005EXCELENCIA E HOSTELERÍA Nesto de comer e beber os galegos somos abondo creídos. O noso é o mellor: as mellores patacas, o mellor peixe, as mellores verduras, a mellor carne, o mellor marisco, o mellor viño... O noso é o mellor, menos o viño tinto, que preferimos o Rioxa, anque sexa de pasto, sobre algúns tintos galegos ben notables.Pero semella que os hostaleiros, algúns hostaleiros, non comparten esta idea tan estendida entre os consumidores. Falo de que o noso sexa o mellor. Parte dos hostaleiros galegos non son máis que afeccionados que, a falta doutra ocupación e dispoñendo de algo de diñeiro, montan un bar e pretenden facer diñeiro con el. E o primeiro diñeiro ven da man de certos provedores que, paradoxos da vida, pagan para que venda os seus produtos. Sucede, por exemplo, coa cervexa. As marcas que pretenden introducirse no mercado pagan grandes cantidades ós bares que colocan as súas billas, cantidades que poden superar os 10.000 euros. Desta maneira, nos últimos tempos, estamos a ver como nos bares galegos empezan a proliferar billas de cervexa de marcas que nunca tiveron presenza nin aprecio na nosa terra, e que a golpe de talonario tentan abrirse sitio nun mercado en expansión. Os hostaleiros que tal fan amosan máis interese polo diñeiro fácil que por ofrecer ós seus clientes a mellor calidade, e en materia de cervexa a galega supera calquera outra marca española que eu coñeza (a son abondas) e non ten nada que envexarlle a moitas celebridades europeas. Mágoa que en Galicia so exista unha marca propia de cervexa e estas liñas semellen pura publicidade. Mágoa que moitos hostaleiros galegos nunca escoitaran falar do concepto de excelencia. © Miguel Vila Pernas 19/02/2005SUSHIDi un “sushi”. Din os demais: “peixe cru”. Non sei porque existe en Galicia e en España enteira o convencemento de que o sushi xaponés non é outra cousa que peixe cru, o que polo menos este é o elemento fundamental do prato. Evidentemente, confúndese o sushi con outra especialidade xaponesa, o sashimi, que non é máis que peixe e marisco cru, cortado en pequenos bocados. O elemento fundamental do sushi é arroz, cocido e aromatizado con vinagre de arroz. Son moitas as especialidades de sushi que presenta a cociña xaponesa e en ningunha falta este arroz. É o único elemento que non pode faltar. O segundo elemento importante no sushi son as láminas de alga seca, o “nori”, pero non é imprescindible, habendo especialidades no que non está presente. O terceiro elemento é o recheo ou a cobertura do arroz, que pode ser peixe cru, como pensan case tódolos galegos, pero tamén poden ser verduras crúas ou cocidas, mariscos cocidos, tortillas e carnes. Hoxe preparei e comín sushi en forma de roliños (maki sushi) recheos de salmón afumado uns, de tortilla con albaca outros, de cogombro, de espinacas con manteiga de cacahuete e sésamo. O único peixe cru era o salmón afumado. De tódalas modalidades de sushi, a máis sinxela de preparar é o “chirashi sushi”, que non é máis que unha cunca de arroz acompañado de peixe, marisco, hortalizas, tortilla... Se o único acompañamento do arroz son verduras, entón estamos ante un “gomoko sushi”, que pode levar espárragos, tirabeques, tomates, brécol, setas... Tamén é vexetariano o “inari sushi”, pero neste caso o arroz e as verduras van dentro de follas de col ou de tofú frito (especie de queixo feito con soia). No “ika sushi” o arroz e as verduras métense dentro de luras previamente cocidas para de seguido cortalas en rodas. Cando o envoltorio do arroz e resto de ingredientes é tortilla de ovos, trátase dun “fukusa sushi” ou dun “chakin sushi”, depende da maneira en que se fagan os paquetiños. Tamén se pode preparar o sushi nunhas pequenas caixas de madeira nas que se prensan o arroz e resto de ingredientes. Considerase a maneira máis antiga de preparar este prato e chámase “oshi sushi”. O “maki sushi” é a especialidade máis coñecida entre nos: roliños de arroz envoltos en alga desecada e recheos de peixe, verdura, tortilla, etc. Se os rolos son delgados levan antes do nome a palabra “hoso” e se son gordos “futo”. Se os rolos se fan á man reciben o nome de “temaki sushi”. Cando se invirte a orde, e o arroz vai por fora da alga que envolve o recheo, estamos ante o “uramaki”. As porcións de arroz moldeadas coa man e cubertas por una anaco de peixe ou verdura chámanse “nigiri sushi”. Neste caso non acostuma a empregarse a alga “nori”. Finalmente, cando se trata de pequenas bolas de arroz cubertas de peixe ou verdura o nome empregado é “temari sushi”. Demasiada complexidade para reducilo a un simple peixe cru. Vintecatro séculos levan os xapones dedicados a estes refinamentos co arroz. © Miguel Vila Pernas 18/02/2005OS BOS LIBROSEstán as librerías cheas de receitarios de cociña, que ó parecer se venden moi ben, polo que algúns editores non dubidan en papel ó mercado que non é máis ca iso: papel. Non digamos xa os xornais, que con tal de vender exemplares regalan ou venden a baixo prezo calquera cousa que pensen pode chamar a atención que quenes, habitualmente, non compran o xornal. Ós editores de prensa tanto lles ten que o interese do comprador estea na prancha de vapor que lle regalan coleccionado cupóns durante unha tempada. Ata saben que moitos destes compradores recortan o cupón e tiran o xornal sen mirar para el. Non importa, o que serve é que se incrementan as vendas de xornais, a tirada, a difusión, os datos da OJD ou da EGM e, polo tanto, os argumentos comerciais para vender publicidade, que é do que viven os editores, xunto coas axudas públicas. Así que as coleccións de receitas, en forma de fascículos ou de libros, repítense nos xornais españois. A meirande parte destas coleccións son mercadas polos xornais a editoriais que non teñen moito reparo en facer negocio a conta de copiar receitas uns de outros ou publicar traducións verdadeiramente lamentables. Poucas veces hai material digno de mención nestas coleccións, e por iso sorprenden os libriños sobre a cociña de diversos países que comezou a publicar El País, ó prezo de 1,5 euros. Nótase que detrás dos mesmos está Ignacio Medina, con décadas de xornalismo gastronómico ás súas costas, e nótase que os libriños teñen detrás moitas horas de traballo, experiencia e documentación. En definitiva, unha colección moi recomendable. © Miguel Vila Pernas 16/02/2005CARTAS COMESTIBLESEn calquera tenda galega de lambetadas para nenos pódense atopar reproducións comestibles de billetes de banco. Non son máis que fariña e auga en forma de oblea, o mesmo material de que están feitas as hostias da misa, e supoño que impresas con tintas comestibles. Pois agora a ciencia desbordada de Homaru Cantu, chef do restaurante Moto, emprazado na cidade norteamericana de Chicago, deu coa fórmula para imprimir as cartas do seu restaurante sobre unha preparación de soia ou millo e empregando para iso unha vulgar impresora de chorro de tinta na que esta é substituída por zumes de froitas e vexetais. Chega un ó Moto, póñenlle a carta e, despois dun bo sobado da mesma coas mans máis ou menos cochas, comeza a comida papándoa. O gran inventor planea tamén cocer o pan e asar os bistés cun raio láser. Evidentemente, son coma nenos. Polo momento eu prefiro as cartas de papel e a comida de verdade. www.motorestaurant.com © Miguel Vila Pernas 12/02/2005O VALOR DAS COUSAS SINXELASAcabo de cociñar e comer o que na miña casa chamamos sopa de porros que non é outra cousa que a porrusalda vasca pero sen bacallau. Maila que a cociñei eu mesmo, sigo pensando que este prato ten algo de máxico: non é posible que un simples porros cocidos con patacas e cenorias en auga da billa dean un resultado tan marabilloso e complexo, tanto que posto na mesa e explicada a receita todos pensan que hai algún truco que no se conta, truco que non existe. Ponse unha pota ó lume cun chisco de aceite e faise no mesmo un sofrito con algo de cebola e allo. Non fai falta picalos moi miúdos. Bótanse de seguido porros cortados en rodas e cenorias da mesma maneira. Agréganse patacas peladas e partidas en anacos do tamaño dunha noz pequena. Reméxese todo co sofrito, cóbrese de auga da billa e salgase, deixando cocer ata que as patacas estean brandas, momento no que se sirve. Non se precisa nada máis para lograr unha das sopas máis saborosas que teña comido na miña vida. Os vascos póñenlle bacallau. Eu non, xa que hai na casa que non gusta deste peixe, polo que ás veces cambio a auga da billa por un caldo de polo ou xamón, se hai á man algún óso para facelo. Tamén me gusta poñer algo de corante (pseudo azafrán) que non da sabor, pero pinta a sopa de amarelo, cor que me resulta máis apetitoso o que natural, demasiado esbrancuxado. En calquera caso, nin o corante nin o caldo son necesarios. Bastan as verduras, o sofrito e auga da billa. Proben e verán que non esaxero. © Miguel Vila Pernas 11/02/2005O COCIDO DE SAN VALENTÍNEstamos nun tempo estraño. Nos últimos anos ó rematar o Antroido comezaban os restaurantes as tempadas dos cocidos, e vese que o porco tira máis cas limitacións da Coresma na nosa terra. Os restauradores, que de tolos non teñen un pelo, saben que o tempo de Antroido é unha época de vacas gordas, polo que ditas xornadas organízanse cando chegan as fracas da Coresma. Pero este ano o calendario desmontouno todo, e enriba do Antroido chega esa absurda festa do San Valentín, así que de momento as xornadas do cocido están a ser substituídas polas ceas románticas do tal santo. Agardaremos ata o día 15 a ver se comeza entón a tempada do cocido, antes de que chegue a Semana Santa e acabe cos últimos pesos que nos quedaban no peto. © Miguel Vila Pernas 09/02/2005É TEMPO DE BERTÓNSEstamos en tempo de bertóns. Puiden comprobalo o domingo no mercado de Negreira, onde se ofrecían varias cestas desta verdura típica da nosa terra, como tamén o son as verzas galegas das que se obteñen. Lamentablemente, nin os restaurantes de Galicia nin os que se denominan galegos ofrecen nas súas cartas esta rica verdura de tempada que, rechea, era considerada por Alvaro Cunqueiro coma un dos pratos más auténticos da vella cociña galega. Trátase de reencher os bertóns cunha mestura de cebola, carne picada, xamón e ovo batido, cociñada en graxa de porco. Átanse os bertóns para que non perdan o recheo e cócense con máis cebola rustrida e algo de caldo e viño branco. Exquisitos. Cunqueiro lembra os bertóns recheos que se facían na súa casa de Mondoñedo e di que, preguntando, tamén sabe que se consumían en Viveiro, en Lugo e en Sarria. A esa lista eu engado o Valadouro, onde foron prato apreciado. Cipriano Torre Enciso, no seu libro “Cocina gallega enxebre” tamén fala dos bertóns, ós que da o nome de xenos, anque discute a súa procedencia. Segundo este autor, trátase dos gromos que nacen do talo do repolo unha vez cortado o mesmo. Ó final os dous teñen razón e tanto se consumen como bertóns os procedentes do repolo coma os das verzas. Un terceiro autor, José Iglesias, indica que son bertóns os gromos dos nabos, unha vez cortados os últimos grelos. Bertóns ou xenos son a mesma cousa, pero non son os únicos nomes que reciben. Segundo o diccionario de Eladio Rodríguez (mediados do século XX) en terras de Lemos chámanse bortós e no Ribeiro enllos. Tamén recolle a denominación de bretós, o mesmo que os diccionarios da Academia de 1913 e o de Leando Carré Alvarellos, de 1928. Picadillo, pola súa parte, non os inclúe no seu célebre libro. Fala, si, de repolos recheos, pero cunha receita moi distinta da que nos ocupa. Polo contrario, as súas leitugas recheas responden fielmente á receita que Cunqueiro da para os bertóns. Tamén aparecen as leitugas recheas, cunha receita semellante á de Picadillo, no “Arte de Cocina” de Martínez Montiño, que no século XVIII foi cociñeiro maior do Rei Felipe III. No mercado de Negreira había o domingo bertóns de col galega. Non deixen de probalos recheos e comprenderán o dito popular: Verzas en xaneiro saben a carneiro. © Miguel Vila Pernas Artigo publicado en El progreso o 31 de xaneiro de 2005 08/02/2005MENÚS DE ANTROIDO En Galicia rebenta o Antroido entre máscaras, festas, fariña e formigas para os máis aventureiros. Nas mesas cocidos, lacóns, cacheiras, botelos e androllas, freixós, filloas, orellas de frade, follas de limón, torrixas...Algúns restaurantes apúntanse ó chamado da festa e ofrecen nos xornais as súas ceas de Antroido: robalizas ó forno, caldo cultivador, percebes, brochetas de froitas, sopas de allo... Xa lles vale o compromiso coa cultura tradicional do noso pobo. De toda a oferta o único salientable son as sopas de allo, que despois dunha noite de festa entonan moi ben o bandullo e prepárannos o corpo para durmir ben. © Miguel Vila Pernas 05/02/2005BOTELO E ANDROLLAPoderían os da Fonsagrada ou os de Navia de Suarna facer unha misión comercial gastronómica a Andorra para ilustrar ó presidente do goberno do Principado nas exquisiteces dos embutidos propios da montaña luguesa e dunha boa parte da provincia de Ourense. Falo de botelos e androllas, que nestes días anda de festa nas dúas localidades citadas. O pasado 30 de xaneiro, o mesmo día en que A Fonsagrada celebraba a súa festa do botelo, o presidente andorrano pronunciaba en Lalín o pregón da festa do cocido, a máis antiga e probablemente a máis coñecida de cantas festas gastronómicas se celebran na nosa terra. Marc Forné, que así se chama o máximo responsable do goberno do país pirenaico, deu no seu pregón mostras do amplo coñecemento que ten charcutería catalana e o pouco que sabe sobre o mesmo respecto de Galicia. Forné mentou un embutido catalán, con nome que non lembro, que comparou co exquisito botillo de vuestros vecinos del Bierzo. Evidentemente nin Forné nin os seus asesores teñen que ser grandes expertos en gastronomía galega, polo que a misión que propoño ás xentes da Fonsagrada e Navia de Suarna pode obter excelentes resultados. Por certo, que Navia celebra a festa da androlla o próximo 6 de febreiro, é dicir, o domingo que ven. © Miguel Vila Pernas 02/02/2005¿POR QUÉ AXENDA CULINARIA? A Agenda culinaria era unha publicación anual da editorial madrileña Bailly-Bailliere e hijos, que nos últimos anos do século XIX e comezos do XX ofrecía ás amas de casa a proposta dos menús de cada día (almuerzo e comida), e as receitas dos pratos que compoñían ditos menús.Coñecín esta Agenda hai preto de vinte anos no Rastro madrileño, onde merquei un exemplar correspondente a 1904 por mil pesetas, sen regateo. Posteriormente atopei unha referencia á axenda de 1907 no libro Bibliografía de la gastronomía española, publicado en 1977 por Carmen Simón Palmer. En 2004 avisáronme dun exemplar da axenda de 1917 cuxa venda anunciaba en internet unha librería catalana, e que tamén merquei, nesta ocasión por importe de 12 euros máis gastos de envío. Trátase de libriños curiosos, os que teño gran aprecio e dos que tomei o nome de Axenda culinaria para este diario gastronómico. O de Colineta contareino noutro momento. © Miguel Vila Pernas 31/01/2005FOLLAS DE LIMÓN PARA O ANTROIDO![]() Chega o Antroido e, quen máis quen menos, prepara as súas filloas e orellas de frade para obsequiar o padal nestas festas. Outros, penso que cada día máis, xa non se molestan e van á confeitería a mercalas. © Miguel Vila Pernas Artigo publicado en El progreso o 31 de xaneiro de 2005 29/01/2005OS AROMAS DO KEBAB TURCO Esta semana comín en Santiago un kebab supostamente turco, nun novo restaurante con especialidades deste país que abriu na capital de Galicia. Era un donner kebab, unha sucesión de bistés de cordeiro que se montan nun gran espeto e que se asan, verticalmente, nun aparello eléctrico construído para este uso.Lamento non coñecer Turquía nin os usos e costumes tradicionais relacionados con este prato, xa que imaxino que antes de asar a carne nun aparello eléctrico o farían con brasas, cousa que me parece abondo complicada, xa que o espeto non deixa de dar voltas. O cociñeiro corta finas lascas da parte exterior da enorme masa de carne que está no asador e o resto segue asándose. Agora empregan uns aparellos eléctricos que permiten sacar lascas moi finas e sempre iguais, que antes o corte facíase a coitelo. A carne así cortada ponse derriba dun pan turco, pan de pita, no que tamén vai ensalada (leituga, tomate, cogombro) e un prebe feito principalmente de iogur. Péchase o pan e listo o kebab, que semella un bocadillo. En Santiago servíronme a carne en prato, derriba dunha montaña de patacas fritidas e espolvoreadas de pemento doce (mágoa que eran patacas conxeladas como as de calquera establecemento de comida rápida) e a ensalada. Aceptable para unha comida rápida, pero non de tirar foguetes. Xa dixen que non coñezo Turquía. Así que non me queda máis consolo que o kebab que serven no madrileño Ebla, un pequeno bar con especialidades orientais emprazado na rúa Martín de los Heros, fronte con fronte cos cines Renoir e moi próximo ós Alphaville. Mentres vivín en Madrid, e foron moitos anos, fun habitual destes cines e, ó mesmo tempo, do Ebla. Co bar aberto ou pechado, a calquera hora do día ou da noite que eu pasara por esa parte da rúa Martín de los Heros, sempre me paraba uns momentos na beirarrúa para disfrutar dos marabillosos aromas que saían do Ebla. Despois, se era momento, entraba a comer o meu kebab. Agora, cando vou a Madrid, se podo tamén fago a visita. Esta semana comín kebab en Santiago, pero o restaurante, que se chama Istambul, non ulía coma o Ebla. Mágoa. 27/01/2005VIÑO QUENTE E CHOCOLATE EN VIÑO![]() Leo nun xornal a nova de que na cidade rumana de Brasov meteron no corpo cinco toneladas de viño tinto fervido, que debe ser aproximadamente 5.000 litros de viño ou, o que é o mesmo, máis de 6.600 botellas de tres cuartos. O viño bebeuse quente e aromatizado con herbas aromáticas, pementa e canela, segundo é a tradición rumana, segundo indica o xornal. |
![]() Esta obra está baixo unha licenza Creative Commons. TemasArchivos
Enlaces |